«Me he sentido bien, no me ha rechazado nadie»

Carmen Foltutiu llegó a España con 25 años, animada por su cuñado y luego su marido. «Al principio fue un poco difícil porque no sabía el idioma. Iba a trabajar y no sabía qué me estaban diciendo. Se aprovecharon de mí en el plano laboral».

Trabajó en un hotel, cuidando a ancianos y limpiando casas. «Y luego empezando a entender ya el idioma, poquito a poco buscaba trabajo. Hasta que decidí hacerme autónoma».

Montó una pequeña tienda de alimentación que ha mantenido diez años y ahora tiene otra en San José.

«En mi país yo llevaba negocios, la mente la tenía abierta, pero aquí me daba miedo porque no manejaba bien el idioma». Ahora lo compagina con otro trabajo.

A su hijo mayor se lo trajo muy pequeño y aquí nació su hijo menor. «Se sienten españoles». «Yo siempre he estado bien aquí, a mí no me ha rechazado nadie».

Ahora quiere aportar esa experiencia para ayudar a compatriotas. Colabora con Médicos del Mundo como mediadora y con el arma más importante, el idioma.

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