«No es ya la labor educativa, sino la asistencia social»

Antiguos alumnos han sido recibidos esta semana por el alcalde en el salón de plenos. :: g. c./
Antiguos alumnos han sido recibidos esta semana por el alcalde en el salón de plenos. :: g. c.

Antiguos alumnos del Colegio menor Santa Ana de Almendralejo destacan la formación de chicos de pueblos sin recursos en los 60

GLORIA CASARESALMENDRALEJO.

«Llegamos alumnos de todos los pueblos de Extremadura, de las zonas más marginadas, había algunos prácticamente indigentes que no habían visto un campo de fútbol, ni un chandal y ni conocía un cuarto de baño en algún caso». «Y se nos apareció la virgen gracias a la institución». «Tu madre te mandaba allí con lo puesto y estudiábamos gracias a una beca, pero no se les pasaba por la mente que el día de mañana iban a ser médicos, profesores y todos saldrían con condición profesional seria».

El que habla es Francisco Cacho, maestro, escritor y antiguo alcalde, y lo hace sobre el Colegio menor Santa Ana, una institución creada por Mariano Fernández-Daza, marqués de la Encomienda, en Almendralejo y que supuso una revolución en el aspecto educativo, social y económico para Extremadura.

Eran finales de los años 60 y por entonces la pobreza campaba a sus anchas en muchos pueblos. «No se puede hablar solo de labor educativa, sino también de asistencia social para gente de los pueblos chicos que ni en pintura podíamos haber soñado con estudiar si no fuera por la obra que hizo el colegio menor Santa Ana».

«Estudiábamos gracias a una beca, pero no se les pasaba por la mente lo que el día de mañana iban a ser»

Entonces trasladarse a Almendralejo desde pueblos a diez kilómetros o 30 de distancia suponía muchas horas, por lo que los alumnos podían tardar meses en regresar a sus domicilios familiares y algunos solo lo hacían en vacaciones.

Cacho es autor del libro 'Colegio menor Santa Ana. La igualdad de oportunidades Almendralejo 1968-1978' y portavoz autorizado del grupo de antiguos alumnos que cada año regresan a la ciudad para reunirse, volver a pisar las instalaciones y recordar anécdotas.

La Piedad

Esta semana un grupo de ellos se ha reunido para trasladarle al alcalde, José María Ramírez, la petición de colocar una placa en un rincón de su querido parque de la Piedad -«era lo primero que veíamos los internos cuando bajábamos de Santa Ana»- para que se recuerde a los 'antiguos alumnos del Colegio menor Santa Ana y del Centro de estudios Nuestra Señora de la Piedad. En ella quedará plasmado el agradecimiento de estos a la institución, una petición que ha sido admitida y se llevará a cabo.

En los años 1967 y 1968, cuando comenzó a andar este colegio, no todos los alumnos tenían la misma condición social, pero había un extracto de gente importante muy humilde. «Y algunos entramos en esos años y ya salimos con oposiciones», apunta Cacho.

Cabe destacar que el colegio menor Santa Ana fue una obra social que hizo la antigua cooperativa agrícola Santa Ana y el alma de la obra fue Mariano Fernandez-Daza.

«Era humanista, muy buena persona y tenía un amor tremendo por Extremadura, así que lo que quería es que se formara allí gente para que el día de mañana pudieran ayudar a crecer a la región».

El colegio Nuestra Señora de la Piedad, que por entonces estaba en la avenida de San Antonio, fue trasladado a Santa Ana.

Los alumnos que llegaban al colegio menor recibían las conocidas 'becas del Pío', del gobierno español, que les permitían pagar la manutención en el colegio menor durante todo el año. Eran de 12.000 pesetas y con ellas se pagaba el curso, la residencia y los libros. «Con el tiempo esa beca se hacía insuficiente y no llegaba para estudiar, pero era tan fácil como hablar con don Mariano o con la dirección del centro y tú podías colaborar de cualquier manera y podías quedarte». El mérito de los fundadores del colegio menor fue que muchos de sus antiguos alumnos, algunos de los cuales llegaron de pequeños pueblos en los que apenas su familia podía darles de comer, hoy son magistrados, forenses, escritores, pintores y catedráticos de prestigio.

Cantera extremeña

El colegio menor Santa Ana se convirtió así en una gran cantera extremeña. En este colegio se formaron pintores como Félix Malfeito; escritores como José Luis Marcilla Rico o poetas como el presidente del Hogar de Extremadura en Madrid, Pepe Iglesias Benítez, que tiene más de ocho libros publicados. También se pueden citar nombres como Francisco Javier Martín Giraldo, que es uno de los grandes especialistas del idioma y que comenzó con los métodos más avanzados de enseñanza; Primitivo Rojas, voz en off de 'El precio justo' o el escritor Alonso Carretero.

También el obispo de Ávila, José María Gil Tamayo; el magistrado del Tribunal Supremo Sebastián Moralo Gallego, el vicerrector de la Universidad de Extremadura Ciro Pérez Giraldo o el anterior secretario de Estado de Educación Juan Antonio Gómez Trinidad.

El Ayuntamiento les dedicará un rincón en el parque de la Piedad, al acceder a la petición

Todos ellos pasaron por las manos de cientos de profesores dedicados a la enseñanza. « Y con un éxito tremendo, gente muy buena, porque los profesores que había en la Piedad eran muy buenos», gente como Juan Chamorro, José Luis Mesías, Ángeles Antolín o Casimiro Guerrero.

También chicas

Al principio eran cruzados de Santa María los que gestionaron el colegio menor, recuerda Cacho, «pero el quinto año y fue liberalismo puro, llegaron las chicas de Santo Ángel, así que hay que agradecer a la institución esa una cantera», sentencia Cacho.