El extremeño José Luis Rodríguez, 68 años en publicidad

José Luis montó su empresa en 1958 para hacer publicidad con altavoces. :: Hoy/
José Luis montó su empresa en 1958 para hacer publicidad con altavoces. :: Hoy

A sus 88 años y aún en activo en su empresa, ha recibido la Medalla de Oro al Mérito al Trabajo de la Aedeec

GLORIA CASARES ALMENDRALEJO.

Tiene el número 57 en el registro nacional de publicistas de exterior, que logró con 28 años.

Dado que tiene 88 años y que sigue en activo, José Luis Rodríguez Rosa, de la empresa de publicidad 'José Luis' cree que debe ser el empresario en activo más antiguo del país. Y probablemente no le falte razón, porque a sus 88 años de edad sigue dado de alta como responsable de la empresa.

«Pero ya pago muy poco de cotización como autónomo, pago ciento y pico al mes», dice con cierta sorna y no menos satisfacción José Luis, que asegura que no tiene intención de jubilarse.

Él no sólo sigue dirigiendo la empresa de publicidad, que ahora sólo cuenta con un asalariado, aunque ha tenido varios, lo mantiene desde hace veintitantos años, sino que participa activamente en la misma.

«Yo voy a ver a los clientes, hago las grabaciones y ya va el personal a hacer la feria. Yo algunas veces también, pero menos».

Pero es lo único que ha dejado de hacer, porque José Luis sigue haciendo los contratos, yendo a los bancos, haciendo la contabilidad y va a hablar con los clientes.

Y contesta tajante afirmativamente cuando se le pregunta si él mismo sigue grabando las cuñas publicitarias que se siguen escuchando en los altavoces de todas las grandes ferias de la región.

En diciembre le concedieron la Medalla de Oro europea al Mérito en el Trabajo, que otorga la Asociación Europea de Economía y Competitividad.

«Siempre da ilusión», reconoce, aunque deja claro que ya tiene ocho premios de publicidad en su haber, «pero de estas características no ha habido hasta ahora».

Lo mejor de este premio es que José Luis desconocía que se lo iban a dar, puesto que es la propia organización la que cuenta con un equipo de investigación. «Les pregunté que por qué me lo habían dado y me dijeron que conocían mi trayectoria profesional».

El próximo premio debería dárselo la Seguridad Social, porque José Luis empezó a trabajar con 14 años. Lo hizo en la tienda de muebles de Domingo Martínez, donde estuvo unos años hasta que se fue a hacer el servicio militar.

La idea de José Luis era continuar en ese trabajo a la vuelta, pero el empresario decidió cerrar el negocio y aunque estaba dispuesto a pagarle la indemnización que le correspondía, el publicista recuerda orgulloso que le dijo que no hacía falta que le pagara nada.

José Luis y s esposa muestrane l título y la medalla.
José Luis y s esposa muestrane l título y la medalla.

Así fue como un día decidió emprender por su cuenta, «hacía representaciones de productos, disecaba animales».

Compró una bicicleta de segunda mano con su hermano, con el que se turnaba los días de disfrute. Así que cuando le tocaba un domingo, se iba por los pueblos a vender los productos a los que representaba.

En 1958, cuando eran muy pocos los que decidían montar su propio negocio, abrió ya la empresa de publicidad que mantiene hoy.

Al margen de la publicidad, la afición de José Luis siempre han sido los animales. De hecho aprendió a disecarlos en un curso de formación.

Por ello, en 1970 decidió abrir la primera pajarería de Extremadura. «No había en Badajoz, ni en Cáceres, ni en Mérida, fue la primera».

El exotismo de esa tienda atraía la mirada de todo el que pasaba, porque no era raro ver un cachorro de tigre en una jaula o imponentes serpientes.

Sin embargo, lo que le sirvió para darse a conocer a nivel nacional fue el montar el único zoo de animales que ha habido en la región extremeña y hacerlo con fondos propios en una pequeña ciudad. Lo mantuvo abierto durante 22 años en la entrada de Almendralejo.

El empresario sigue yendo a ver a clientes y grabando las cuñas para sus altavoces

En Extremadura este empresario ya era conocido por acudir a todas las grandes ferias con sus vehículos blancos, rotulados con el nombre de José Luis en letras grandes, característicos por los altavoces que portaba en la vaca y desde los que se hacia escuchar entre los asistentes por muchos que se contaran por miles.

Lo suyo han sido siempre los altavoces, que hoy mantiene fijos en ferias como la de Zafra.

Pero también ha probado con excéntricas fórmulas como la de avionetas que desplegaban grandes pancartas en la cola o lanzaban octavillas para publicitar algo en las ciudades extremeñas.

«La publicidad siempre lo ha sido y lo será hasta que me muera». Tanto es así que cuando se iba de vacaciones tras la feria de Zafra, durante un mes y medio con su mujer Paquita, él se llevaba el trabajo.

«Por la mañana nos íbamos a la playa, yo me llevaba los instrumentos para grabar, y por la tarde trabajaba con el coche con los altavoces por Torremolinos, Fuengirola, Marbella, Málaga capital, toda la zona. Estuvo así muchos años».

Cuando se le pregunta qué es lo que le mantiene aún en activo a su edad, contesta «ilusión de trabajar simplemente».

 

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