«He sido muy feliz dando clases»

Domingo Fernández, presentando anoche su libro. :: g. c./
Domingo Fernández, presentando anoche su libro. :: g. c.

Docente de Latín jubilado, desnuda sus sentimientos en el libro 'Opúsculo amoroso', que presentó anoche en el Centro Cultural San Antonio Domingo Fernández de Almendralejo | Catedrático y escritor

GLORIA CASARES

Domingo Fernández será siempre el profesor de Latín. Sin embargo, es más conocido como 'Dondo', por aquello de don Domingo, tratamiento que se le daba como señal de respeto por parte de los alumnos cuando se referían a un profesor en la época en la que él comenzó a dar clases en institutos.

Catedrático de Latín, era conocido por la gravedad de su tono de voz y por el desenfado con que daba las clases de las lenguas cultas en el instituto Carolina Coronado, donde ha desarrollado la mayor parte de su profesión como docente. Pero antes impartió clases en institutos como el de los jesuitas de Villafranca de los Barros, el Suárez Figueroa de Zafra o el Santa Eulalia de Mérida. No ha parado desde que se licenció en Lenguas Clásicas en 1968 por la Universidad de Sevilla. Anoche presentó su libro, 'Opúsculo amoroso', en un abarrotado salón de actos del Centro Cultural San Antonio, en un acto presentada por el también profesor y director del instituto de enseñanza secundaria Santiago Apóstol, Carlos Cabanillas, y con el acompañamiento del actor Miguel Rodríguez y de la escritora Natividad Robles en la lectura de poemas.

Jubilado hace ya quince años, Domingo cree que ahora, a sus 74 años, ha llegado el momento de editar ese libro que puede calificarse de poemas de vida, puesto que está compuesto por los poemas que ha ido escribiendo desde su juventud hasta ahora. Realmente nunca pensó en editar sus poemas, confiesa en una entrevista concedida a HOY. Los escribía para él, porque siempre ha escrito poesía, incluso desde los doce o trece años.

Los beneficios de la venta de su obra serán para una asociación que apoya la labor en Zimbabwe del misionero hornachego Nemesio Frías

Quizás por ello decidió marcharse al seminario religioso de Badajoz, donde permaneció hasta los dieciséis años. Fue una etapa que, sin duda, le marcó el resto de su vida. «Creo que me influenció todo lo bueno que recibí allí, con sus luces y sus sombras». Allí descubrió su devoción religiosa, que no ha abandonando en ningún momento de su vida, aunque confiesa que tuvo crisis, como cuando estuvo en la universidad, que logró superar. Y allí descubrió su amor por las humanidades, por la literatura. Aunque dudó entre estudiar Humanidades o Medicina en la Universidad de Sevilla, se decantó por la primera y después de toda una vida dedicada a la docencia señala, «he sido muy feliz dando clases».

Momentos vitales

Domingo ha estado toda la vida leyendo poesía y buena parte de esa influencia se refleja en este libro. «Creo que hay influencia de Vicente Alexandre y de León Felipe Camino, aunque realmente somos la influencia de todo lo que hemos vivido y leído».

El libro está compuesto por 65 de sus poemas, lo que le ha obligado a hacer una importante selección, porque son muchos los que guardan los cajones de su casa. Aunque, apunta, ha escogido los que más le gustaban y, sobre todo, los que reflejan los momentos vitales más profundos que ha vivido. Como los que dedica a su esposa, «mi amor, Cobi», Jacoba, hija de un médico famoso a la que conoció en su Hornachos natal y de la que no se ha separado desde entonces.

Unos cuartetos dedicados a los cuatro días en los que ella estuvo al borde de la muerte en 2015 abren este libro de sentimientos plasmados en poemas dedicados a los dos pilares de su vida, el amor a su familia y la fe, que también se traduce en amor a los demás.

Son «poemas muy sencillos, de un lenguaje directo y tremendamente afectivo», describe este catedrático y docente vocacional.

Está sorprendido por la buena acogida que ha tenido su libro. Sólo en Hornachos ha agotado los 500 ejemplares de la primera edición al poco tiempo de presentarlo. Claro que, como él confiesa, también hay otros componentes como el hecho de estar destinados los beneficios a un cura muy querido en la ciudad, como es Nemesio. Y es que el libro tiene un carácter solidario y todos los beneficios que se obtengan con su venta irán destinados íntegramente a la asociación hornachega 'Amigos de Nemesio', un misionero que desarrolla su labor en Zimbabwe.