«En muchas esferas son deliberadamente machistas»

El joven profesor. / G. C.
El joven profesor. / G. C.

Ricardo Hurtado, doctor en Filosofía, premiado por Amiga 1931, cree que lo que más cuesta es lograr la igualdad en casa

GLORIA CASARES

El nombre del profesor Ricardo Hurtado Simó saltó hace algunas semanas a la luz después de que la Asociación Amiga 1931 le hiciera entrega de un premio para destacar su labor a favor de la igualdad y el feminismo. Fue entonces cuando el foco se puso en este joven profesor de Filosofía del instituto Santiago Apóstol de Almendralejo, sevillano de nacimiento pero extremeño de raíces, doctor en Filosofía con Mención Internacional. A sus 35 años, es autor de seis libros publicados sobre mujeres desconocidas que fueron pioneras de la igualdad de sexos. Todas ellas filósofas francesas del siglo XVIII.

Su interés por el estudio del feminismo le llegó cuando estudiaba Filosofía en la Universidad de Sevilla «y me llamó la atención que apenas se estudiaba a las mujeres». Desde hace unos años combina esa actividad académica y docente también con la publicación de artículos y ponencias en congresos y lecturas de comunicaciones.

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En su labor docente, Ricardo trata de dar un enfoque igualitario y llevarlo a la práctica en las clases, tanto en las de Ética como de Filosofía. Lo considera necesario porque «el olvido de las mujeres y cómo convivimos con el machismo se va descubriendo, es un proceso. Yo de un día para otro no me hice feminista». El motivo de esa invisibilidad está claro para Ricardo, «en unos casos es un machismo voluntario y en muchos casos, involuntario».

En su opinión, muchas veces no somos conscientes de ese machismo con el que convivimos habitualmente, aunque reconoce que «en muchas esferas (políticas, religiosas culturales) que deliberadamente son machistas y deliberadamente ocultan a las mujeres». Para luchar contra ello, propone formar a los jóvenes, utilizar un lenguaje inclusivo, rescatar a mujeres importantes en el ámbito de la educación, de la política, de la historia, de la ciencia en todos los sectores. «Hay que intentar feminizar todos los espacios».

A su juicio, es importante el plano educativo, pero no lo es menos el ámbito doméstico. «Soy consciente de que la gran lucha, el gran cambio y lo que más cuesta es lograr la igualdad en las casas», asevera tajante en esta entrevista a HOY. «Que nuestros jóvenes vean en casa que su padre y su madre hacen lo mismo. Que no es la madre la que lleva el peso de la casa y el padre de vez en cuando ayuda». Se trata, asegura, de un factor cultural al vivir en una sociedad patriarcal, «que se asienta en cimientos muy machistas». La explicación, apunta este joven investigador, está en que «nuestra cultura es fundamentalmente la religión» y las religiones han sido muy machistas, en las que «la mujer tiene un papel subordinado y sumiso», asevera. Y aunque ya la sociedad sea abierta y avanzada, «ese poso sigue estando en las casas y en todos los ámbitos».

Futuro optimista

A pesar de todo, este joven profesor, nacido en Sevilla, pero criado en Cáceres y de padre extremeño, ve un futuro optimista, aunque sabe que hay que seguir la lucha por la igualdad. «Estoy convencido de que el mundo cambia cuando no tiramos la toalla, cuando creemos que se puede avanzar». Por ello, anima a que cada uno en su ámbito trabaje en este sentido, porque se consiguen los resultados. «Desde 2013 hasta ahora hay una mayor preocupación, un mayor interés, no sólo entre mis compañeros profesores, sino también en el alumnado».

A pesar de que él lleva ya muchos años trabajando e investigando sobre el feminismo, parece que la sociedad ha empezado a ser consciente de ello de una forma mayoritaria hace poco. «Este Movimiento 8M está dando resultados y yo veo que cada vez son más las chicas que son conscientes de que tienen unos derechos y que nadie se los puede quitar. «Y cada vez son más los chicos que son conscientes de que el feminismo no es una cosa de las mujeres, sino que también les afecta a ello. Que la igualdad es una cuestión trasversal que nos afecta a todos».

En cuanto al premio del colectivo de mujeres 'Amiga 1931' de Almendralejo, reconoce que «lo he recibido con mucho orgullo y es un respaldo a mi labor académica de investigación en mujeres desconocidas y en la labor educativa, fomentando la igualdad. La verdad es que me anima a seguir trabajando así».