Escribir como terapia pero no como negocio

Lucía González dando una clase a niños de un colegio. :: Hoy/
Lucía González dando una clase a niños de un colegio. :: Hoy

La escritora de sagas de literatura fantástica juvenil defiende que su oficio «es algo terapeútico, te ayuda a enfrentarte a los problemas que tienes, a liberarte de ellos»En su vigesimoséptimo libro, la joven Lucía González cuenta cómo ha superado muchos obstáculos

GLORIA CASARES

almendralejo. «La profesión del escritor es muy bonita desde fuera, pero no es tan bonita como parece. Lo que les digo cuando voy a los institutos y hablo con los alumnos es que lo más importante es que disfruten escribiendo. Durante estos años me he encontrado con muchos obstáculos y en muchas ocasiones he tenido ganas de dejarlo todo, pero como escribir es tan importante para mí, ha hecho que me enfrente a esos obstáculos». La que habla es Lucía González Lavado, una joven almendralejense que a sus 28 años ya ha escrito 50 relatos y ha publicado 27 libros.

Prácticamente comenzó a escribir siendo una niña, aunque fue en la adolescencia cuando descubrió internet y con él el mundo de la literatura, al ponerse en contacto con otros escritores y abrirse su mundo interior.

Sin embargo, a pesar de que publica casi dos libros cada año, que ha publicado con la editorial Planeta y que tiene un libro traducido al chino, reconoce que aún no ha logrado vivir económicamente de la escritura. «De momento sólo me ha permitido tener un trabajo a media jornada», para poder dedicar el resto a la literatura.

La crisis, que terminó con muchas editoriales, algunas incluso dejándole a deber dinero a la joven extremeña, y el cambio de tendencias en la sociedad, que cada vez adquiere menos libros, han hecho que los únicos que puedan vivir de la literatura sean los que escriben 'best sellers'. «Aquí en España solo Laura Gallego en literatura juvenil y porque Laura lleva muchísimo tiempo escribiendo».

A pesar de ello, defiende el oficio de escribir como terapia. «Si para ti es tan importante la escritura, te hace sentir bien, es algo terapeútico, te ayuda a enfrentarte a los problemas que tienes, a liberarte de ellos y nos sirve para liberarnos de estrés o expresar nuestros sentimientos».

'Diario de una escritora'

Por ello, este otoño va a dirigir el primer curso presencial para enseñar a jóvenes a escribir literatura.

Lucía ya ofrece un avance en su libro 'Diario de una escritora', un libro en el que cuenta su experiencia durante trece años como escritora.

«Durante estos años ha habido momentos buenos, malos, por eso en él cuento lo que he aprendido, mi experiencia con las editoriales y las veces le han entrado ganas de dejarlo todo, pero siempre he encontrado algo que me hace seguir», confiesa Lucía González.

Además, en él explica la metodología que sigue para escribir y también para ayudar a todos los que escriben: «Es muy sencilla. Yo llevo años utilizándola y, además, permite a los jóvenes seguir luego su camino».

Para ella, lo peor del proceso creativo es, sin duda, la experiencia con algunas editoriales. Además, el oficio de escritor es duro y lo sabe bien porque el momento más crítico que vivió fue cuando después de trabajar ocho horas en una fábrica se encontraba demasiado cansada para escribir. En el libro también deja que nadie se hace rico con la literatura, o la inmensa mayoría, ya que de los libros sólo un 8% o un 10% del precio llega al autor, en ocasiones, menos de un euro.

Nueva saga

Aun así, Lucía González sigue con la misma ilusión que el primer día y lo demuestra en que en menos de tres meses verá la luz una nueva novela suya.

Se trata del segundo y último libro de la saga 'Rebeldes'. «Ha funcionado bastante bien y los lectores estaban pidiendo la segunda parte, aunque un problema con la editorial ha hecho que se retrase».

Y ya tiene en proyecto otro, que se publicará en febrero. Se trata del primer libro de una nueva trilogía, también de literatura fantástica.

En él profundiza en la literatura asiática, no sólo en la mitología china, ya tratada en alguna de sus obras, sino también en la coreana y en la japonesa. Siempre ha sentido debilidad por esa cultura, pero no la utilizaba desde su primer libro, 'Hijos del dragón'.

Además, está dedicado a un público ya no tan joven, mayor de 16 años. «Es un poco diferente, un poco más adulto que lo que ha estado escribiendo hasta ahora».

Es un libro más en la trayectoria literaria de esta joven, que dedica al menos dos horas al día a escribir después de su trabajo. A ello hay que sumarle las horas de documentación para tratar los temas.

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