Un ERE en un 'call center' de Almendralejo dejará en el paro a 90 personas

Un grupo de trabajadores afectados junto a delegados sindicales ayer en la puerta de Konecta. /G. C.
Un grupo de trabajadores afectados junto a delegados sindicales ayer en la puerta de Konecta. / G. C.

El centro, que pertenece a un grupo de ámbito internacional, emplea a 355 personas de toda la comarca

GLORIA CASARES

Desde que en el año 2008 comenzara a funcionar la plataforma del Grupo Konecta en Almendralejo, esta empresa de servicios a través de telefonía, también llamado 'call center', se convirtió en una de las más importantes de la ciudad en cuanto a su número de trabajadores.

A día de hoy son 355 las personas que emplea este centro, perteneciente a un grupo de ámbito internacional, que llegan cada día desde numerosas localidades de la comarca, de Mérida o de Cáceres, aunque la mayoría son de Almendralejo.

Casi 90 de ellos podrían perder sus empleos a partir del 15 de septiembre, según les ha comunicado la empresa este miércoles al presentar un expediente de regulación de empleo (ERE) con una supresión extintiva incluida.

El motivo de este ERE se debe a que la compañía Jazztel, uno de los mejores clientes de Konecta, ha rescindido su contrato con la plataforma de Almendralejo, según dio a conocer UGT en Extremadura.

Ante esta circunstancia, la empresa ha comunicado su intención de proceder a una suspensión colectiva de contratos de trabajo, que afectará a los 48 trabajadores indefinidos destinados a esta campaña, a 40 trabajadores con contrato de fin de obra y a algunos interinos.

La campaña de está empresa está en funcionamiento desde 2012, según han confirmado fuentes sindicales a HOY.

La noticia les ha cogido por sorpresa en pleno agosto. La mayoría (55) son de Almendralejo, la ciudad más afectada, aunque también hay trabajadores de la comarca como Villafranca de los Barros, Villalba, Aceuchal o incluso de Mérida o de Cáceres, de donde proceden cuatro de ellos.

La mayoría de ellos son personas jóvenes, como en el resto de la plataforma, donde el 85 por ciento de la plantilla ronda los 30 años de edad. En Almendralejo la tasa de paro fue del 21,78% en el pasado mes de julio.

Además, el hecho afecta al ya de por sí castigado empleo femenino en una localidad, donde el paro en mujeres duplica al de hombres desde hace años. No en vano, el 70 por ciento de la plantilla de Konecta son mujeres, según datos aportados por el sindicato UGT.

Negociación

Una vez que la empresa ha informado este pasado miércoles de su intención de suspender colectivamente los contratos e iniciar un periodo de negociación colectiva con los sindicatos de la empresa, está previsto que el día 28 de agosto se constituya una comisión negociadora.

La responsable del sector de oficinas de la FeSMC-UGT en Extremadura, Flor Gallego, asegura en declaraciones a HOY que desde el sindicato se va a defender la empleabilidad del centro, «nos tienen que dar una solución a este tema», incide.

Además, se han mostrado en contra del ERE y han avanzado que van a defender que no haya despido colectivo, a la espera de conocer la postura del grupo empresarial y a partir de esos documentos se iniciará la negociación.

«El impacto que tendría el despido de 90 trabajadores sería una catástrofe enorme para la localidad», apuntó Gallego, que teme que este ERE tenga aún consecuencias peores en un futuro.

Este ERE supondría quedar mermada la actividad de la plataforma de Almendralejo en un 42 por ciento, apunta.

Este diario intentó sin éxito conocer la opinión de la empresa al respecto.

Hace dos años a seis trabajadores del ERE les tocó la lotería

Hace dos años varios trabajadores de Konecta fueron noticia a nivel nacional porque les tocó la lotería de Navidad.

Algunos incluso fueron portada del periódico por la buena noticia que les llegó mientras trabajaban en este centro del polígono industrial de Almendralejo.

Una veintena de trabajadores de la planta en cuestión, seis de los casi 90 afectados por el ERE, se repartieron entonces 400.000 euros de un décimo que curiosamente llevó hasta Almendralejo un representante de la empresa Jazztel.

Un dinero extra que algunos aprovecharon para viajar, otros para coger una excedencia con la que criar a sus bebés y otros para comprarse un coche.

Ayer se recordaba ese día con algo de sabor amargo por las nuevas circunstancias.