El claretiano Antonio Sanjuán explica cada día el Evangelio a través de WhatsApp

Antonio Sanjuán en una misa en el día de la familia. :: G. C./
Antonio Sanjuán en una misa en el día de la familia. :: G. C.

Este misionero de 76 años llena la misa de los niños con curiosidades como señales de tráfico en el altar

GLORIA CASARES

Hace cuatro años, Antonio Sanjuán Marín, ya destinado en Almendralejo como superior de la comunidad claretiana, se le ocurrió la idea de explicar el evangelio mandando cada día un mensaje a sus contactos a través de WhatsApp para llegar a los jóvenes. Hoy mantiene esa costumbre y sus explicaciones sobre el Evangelio llegan a 42 grupos en esa aplicación de mensajería.

«Estoy muy contento, porque sé que estoy prestando un servicio». No sabe a cuántas personas llega. «No sé, pero a muchas». Miles, seguro, porque aunque a sus 76 años confiesa tener conocimientos sólo elementales en nuevas tecnologías, sabe que sus mensajes son reenviados.

Intenta ser sencillo porque empezó a utilizar esa herramienta para intentar llegar a los jóvenes, pero sabe que ahora sus mensajes los reciben personas de todas las edades. «Explico el evangelio con un comentario para que les sirva en su vida diaria para su meditación y para la oración diaria».

Además, sus mensajes se multiplican a través de la plataforma digital que tiene la comunidad claretiana. «Los claretianos somos servidores de la palabra», asevera con un gesto de sencillez.

Pero no es la única innovación que practica este misionero natural de Salvaleón y que se ordenó sacerdote con 18 años, poco después de comenzar Derecho en Madrid.

El padre Sanjuán ha logrado relanzar la misa de los niños de los domingos, que se llena, porque «detrás de los niños van los padres y los abuelos», gracias a su «curioso sistema para explicar el Evangelio», como asegura un amigo suyo.

A veces pone a los niños a correr, otras planta una señal de tráfico en el altar o les pide que se lleven un juguete, siempre buscando un sentido y una explicación.

Para la misa de este domingo, día de los Reyes Magos, tiene preparada una piñata, que los niños han de romper y con la que simbolizarán la apertura del cielo en el día del bautismo de Jesús. «Es algo gozoso cuando el espíritu desciende, algo que nos llena de dulzura».

Este misionero que solo ha estado en misiones extranjeras de visita y de forma temporal justifica esas acciones en que «el lenguaje de los signos es muy elocuente, las palabras puede ser que las capten o no, pero los símbolos los captamos todos y puede explicar una parábola de Jesús o cualquier otra cosa».

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