Almendralejo se vistió ayer de luto para despedir a la profesora Viti García Rubiales

Viti (azul) junto a sus hermanos, sobrina y marido este verano. :: g. c./
Viti (azul) junto a sus hermanos, sobrina y marido este verano. :: g. c.

Impulsora del deporte femenino y de los bailes regionales en la ciudad, dedicó más de 40 años a la enseñanza

GLORIA CASARES

Todavía se vivía bajo la dictadura en España cuando Victoria Eugenia García Rubiales 'Viti' ya era profesora de Educación Física en el Colegio Santo Ángel de Almendralejo. Fue la primera profesora de esta materia en la ciudad tras lograr los estudios de Instructor Nacional de Educación Física.

No existían por entonces la Licenciatura de Educación Física, que tuvo que convalidar años después en el Inef de Madrid. Pasaría entonces a convertir en profesora del Centro Universitario Santa Ana y a formar parte del claustro del instituto de enseñanza secundaria Santiago Apóstol, donde ejerció la mayor parte de su viva laboral y donde se jubiló hace sólo un lustro.

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Fue, pues, una adelantada a su tiempo, una fervorosa amante del deporte, era vista como un bicho raro cuando hacía footing por Almendralejo, y una inquieta profesional.

Ello le llevó a crear e impulsar muchos clubes de distintas modalidades deportivas en Extremadura, clubes que logró lanzar en ocasiones a ligas nacionales. Así fue como logró ir a las Olimpiadas de Munich de 1972, invitada por el Comité Olímpico Español.

Y en 2007, la medalla al mérito deportivo cuando ya llevaba cuarenta años trabajando por y para el deporte.

Siempre inquieta, no sólo el deporte marcó su vida, también lo hizo el folclore y fue la impulsora del grupo Tierra de Barros y de los bailes regionales en Almendralejo junto a Pepe Masa.

En el año 2015, el Consejo Local de la Mujer quiso dedicarle el 'homenaje a toda una vida' con motivo de la celebración del Día de la Mujer. Ella lo recibió como siempre, con la sencillez que ha marcado su existencia, sus relaciones profesionales y personales.

Casada con Eloy Soriano y madre de una hija, María, tenía un carácter afable, muy buena persona, decía que quería a los alumnos como a sus hijos. Era imposible dejar de reír a su lado, decían muchos.

Desde que en la tarde del jueves se conoció en Almendralejo su fallecimiento, los mensajes de luto y de ensalzamiento de su figura no dejaron de leerse en las redes sociales y su familia no ha parado de recibir muestras de cariño. Pero no sólo en esos dos centros lloraban ayer la pérdida de Viti, lo hizo todo Almendralejo, porque fue una mujer de las que deja impronta, de las que se recordará siempre.

Dolencia cardiaca

La noticia inesperaba llegaba después de un agravamiento de su salud como consecuencia de la dolencia de corazón que durante el último mes la ha tenido ingresada en un hospital y apartada de esa calle a la que tantas horas dedicaba para hablar con la gente. «Lo que hablo», solía decir cuando paraba a alguien para saludar y charlar sobre cómo le iba la vida.

Ayer miles de personas la despidieron en un funeral en la parroquia de la Purificación cuyo aforo se quedó minúsculo para recibir a los que llegaron para expresar su dolor, su pesar por esta pérdida de una de las personas que han hecho que Almendralejo sea una ciudad querida y admirada.

 

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