Asuar deja la presidencia del Tierra de Barros tras 20 años

Pedro Asuar junto a una pareja con traje regional. :: g. c./
Pedro Asuar junto a una pareja con traje regional. :: g. c.

Ha retirado su candidatura, la única presentada, al no contar con todo el apoyo de los miembros

GLORIA CASARES

Su primer acercamiento al Grupo de Coros y Danzas Tierra de Barros fue con apenas 14 años, cuando su novia comenzaba su andadura como bailarina. Pedro Asuar lo que hacía entonces era apoyar en todo lo que era intendencia, cargas y descargas de equipo de música, instrumentos , lo que hiciera falta....

Y a los 55 años, Asuar ha decidido no seguir en la presidencia de la 'Asociación Cultural y Folclórica Tierra de Barros', tras más de 20 años.

El anuncio lo ha hecho tras la asamblea general, en la que Asuar retiró la candidatura que había presentado un mes y pico antes. La consecuencia, que la asociación tiene ahora una presidencia provisional, pues no había ninguna otra candidatura que optase a la directiva.

Los motivos de esta renuncia, asegura, nunca me importó asumir responsabilidades y muy duras tanto personales, como familiares, incluso laborales. Todo lo di por bien empleado, porque siempre gocé del total apoyo de los miembros de mi asociación. Sin embargo, en estos momentos no puedo decir lo mismo». Por ello ha puesto fin a esa etapa, aunque seguirá trabajando y apoyando «nuestro patrimonio inmaterial, desde donde pueda hacerlo».

Confiesa que la renuncia ha sido «un paso traumático personalmente». Aunque le busca el lado positivo, «ahora probablemente dispondré de más tiempo para invertirlo en la Federación Española de Folclore», que preside también desde hace unos años, un trabajo que quiere desempeñar «para la salvaguarda de nuestro patrimonio».

En esos veinte años, la asociación ha pasado por profundos cambios. En los inicios era una agrupación y en el año 1981, ya con la democracia, se fundó lo que hoy es, una asociación con una agrupación. Lo que supone tener academias, grupo infantil, juvenil, de mayores o un centro de investigación de la cultura extremeña. «Me honro en ser uno de esos socios fundadores».

Tomó la presidencia en una nueva etapa y cuando ya llevaba varios años en la directiva. «Había un vacío en la dirección, quise asumirlo y verdaderamente emplearme para pasar de ser una agrupación a lo que creo que es desde hace años una asociación muy dinámica y con muchas actividades relacionadas con nuestro patrimonio inmaterial. Ojalá así continúe por el bien de nuestra sociedad extremeña».

Echando la vista atrás, confiesa estar «absolutamente orgulloso y con la conciencia muy tranquila, especialmente por haber situado a la asociación a nivel nacional como un ejemplo a seguir». Lo más difícil, lo tiene claro, «pelearme con los representantes de la administraciones, que a veces confunden lo justo. Lo mejor, el trato con los amigos».

Pero tiene una espinita clavada, «que se hubiera dictado ya la famosa querella que presentamos para defender los derechos de la asociación, hace 13 años, y que tantos problemas y daños me causaron también a nivel personal y laboral. Estoy seguro de que se dictará pronto, aunque ya será muy poco justa, después de tanto tiempo y del daño que se ha causado a los que sólo hicieron cumplir con su deber de denunciar supuestos delitos».