«Es una vergüenza, como esto siga así va a explotar»

Castaño entre dos surcos de su plantación de tabaco. :: CARLOS/
Castaño entre dos surcos de su plantación de tabaco. :: CARLOS

Esta agricultora roblillana no imagina la comarca sin cultivo de tabaco

ELOY GARCÍA

Desde bien joven tuvo claro que quería vivir en el campo y dedicarse a la agricultura, a pesar del intento de sus padres de mandarla a estudiar fuera para labrarse otro futuro. Sin embargo esta vecina de Robledillo de la Vera se muestra orgullosa y feliz de haber elegido este camino, en el que ya lleva más de tres décadas.

-¿Cómo comenzó su contacto con el mundo del campo?

-Pues nada más nacer mis padres ya me llevaron a la finca Las Encinillas, donde tenían una explotación de tabaco. También una vaca, un mulo,.. y un tractor. Recuerdo que fue de los primeros que hubo por esta zona.

«No me arrepiento ni lo más mínimo de seguir en este sector, me encanta el campo y los animales»

«Si quitaran el cultivo del tabaco, como dicen que quieren hacer, deberían introducir un cultivo alternativo»

-Como la mayoría de jóvenes de aquella época empezaría pronto a ayudar en las tareas agrícolas...

-Claro, entonces era lo que había. Tendría unos doce años de edad cuando empecé a salir a hacer lo que podía, como por ejemplo clavar púas cuando se cortaba el tabaco negro (Burley). Luego empezamos a plantar tabaco rubio (Virginia), recuerdo que fueron unos años muy duros, muy cansados, pues cada día repelábamos dos secaderos. No parábamos en todo el día.

-Comentaba que sus padres querían que siguiese con los estudios...

-Sí, al acabar la EGB (Educación General Básica) me mandaron a estudiar el Bachillerato a Jaraíz de la Vera. Pero yo no quería, a mi me gustaba estar aquí. Recuerdo que me tiraba llorando desde el lunes que me iba hasta el viernes, que regresaba a la finca. Y con el tiempo lo dejé y me volví para Robledillo.

-De aquello hace ya más de tres décadas. ¿Se arrepiente de no haber continuado con los estudios para quedarse en el campo?

-Para nada, no me arrepiento ni lo más mínimo. Me encanta el campo y los animales. ¡Si hasta tengo una cochina de cría! [ríe].

-¿Cuando inició su explotación?

-Fue cuando mi padre se jubiló, me quedé con la parte de la finca que me tocaba y además compré la parte de mis hermanos, que no se querían dedicar a esto. En total me hice con cinco hectáreas, que desde entonces planto de tabaco rubio. Además también tengo olivares e higueras, pues son cultivos cuyas labores puedo alternar a lo largo del año.

-Ahora que es madre de familia... ¿Le gustaría que sus hijos continuasen en el sector agropecuario?

-Pues por un lado sí, pero la verdad es que el campo sigue siendo un sector duro y para nada seguro en lo que asegurarse unos ingresos se refiere. Aunque he de insistir en que para mi ha sido y está siendo una buena vida y sigo disfrutando mucho del campo.

-¿Alguno de sus tres hijos ha mostrado interés por seguir?

-No, a ninguno les gusta esto. El mayor ya tiene 20 años de edad y está estudiando un módulo superior de deportes en Madrid y los otros dos, de 17 y 12 respectivamente, también siguen estudiando pero no se quieren dedicar a esto.

-¿Qué opina de que ahora haya tantas parcelas paradas, sin cultivo?

-A ver, es que hay mucha gente que está cobrando el pago único y ello conlleva que las tierras en las que producían los kilos por los que están cobrando deben estar paradas, o poner alguno de los cultivos que creo que se permiten, como creo que es el maíz. Pero claro, no es igual de rentable que el tabaco y prefieren dejarlas paradas.

-¿Imagina la comarca sin tabaco?

-Pues no. Si lo quitaran, como dicen que quieren hacer, deberían introducir un cultivo alternativo. Pero es que como el tabaco no hay nada porque es un cultivo que genera mucho movimiento, mucho gasto y mucho empleo. Tengo claro que si lo quitan la cosa va a ir muy mal, por lo menos en la comarca de La Vera.

-¿Qué solución habría entonces?

-Pues que pagaran bien el tabaco a quién lo cultiva. Es que esto de pagar por no trabajar es como cuando pagaron por quitar las vacas o las cabras. Y luego al que quiere tener cabras le obligan a sacrificarlas porque hay muchos falsos positivos de tuberculosis. Es una vergüenza, como esto siga así va a explotar todo.

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