La vendimia se vuelve nocturna

Las zonas vitivinícolas extremeñas cosechan por la noche para favorecer las condiciones de la uva y aliviar el trabajo de los jornaleros

Un vendimiador carga un esportón de uva tinta en una parcela del paraje La Rubiana, en el término municipal de Santa Marta de los Barros. :/Brígido
Un vendimiador carga un esportón de uva tinta en una parcela del paraje La Rubiana, en el término municipal de Santa Marta de los Barros. : / Brígido
Celestino J. Vinagre
CELESTINO J. VINAGRE

Última semana de agosto y la vendimia se generaliza en Extremadura. Un trasiego de remolques y tractores dibujan un panorama conocido en torno a los viñedos. La novedad es que se visualizan en plena noche, acompañados de cosechadoras y tractores con focos y cuadrillas de jornaleros que, como si se trataran de mineros, llevan incorporado un casco con una pequeña linterna incrustada. «Esto ya es así. Se está imponiendo. La vendimia está cambiando. Ya es casi toda por la noche; por el día, solo unas pocas horas», resume Juan Santos, de 52 años, viticultor de Santa Marta de los Barros, mientras espera al equipo de HOY al pie de cuatro hectáreas y media de vides de uva tinta.

Hablar de vendimia en Extremadura ahora es hacerlo, básicamente, de vendimia nocturna. Los más madrugadores, los que usan las cosechadoras para la vid en espaldera, pueden empezar poco después de la medianoche y terminar la jornada con las primeras luces del alba. Lo habitual es que se realice entre las cuatro y las seis de la mañana. En ese caso, los remolques pueden concluir su presencia en las cooperativas entre las doce y la una de la tarde.

Es el caso de Juan, que ha comenzado a vendimiar el 14 de agosto y lo hace siempre a la misma hora: cinco y media. Noche aún cerrada y junto a seis trabajadores, empieza a cosechar navaja en mano en su parcela situada en el paraje La Rubiana, a unos cinco kilómetros del casco urbano del municipio. «Por la noche se trabaja mejor y la uva está mejor. No hay marcha atrás en la vendimia nocturna», dice. El agricultor santamartense se encarga del tractor, que aporta luz a la cuadrilla y mueve cada poco tiempo para hacer más llevadera la descarga de uva a través de los esportones.

«Por la noche se trabaja mejor y la uva está mejor. No hay marcha atrás con la vendimia nocturna»

«Por la noche se trabaja mejor y la uva está mejor. No hay marcha atrás con la vendimia nocturna»

«No sé si fuimos los primeros pero sí seguro que fuimos de los primeros en vendimiar por la noche. Desde 2007 lo hacemos así porque tenemos claro que es lo mejor para conseguir una uva de mayor calidad y para que los jornaleros trabajen en mejores condiciones. Con calor es muy difícil hacerlo» resume Pedro Mercado, enólogo y propietario de la Bodega Pago de los Balancines.

Las bodegas, con sus explotaciones de viñedo normalmente junto a sus instalaciones, fueron las primeras que se apuntaron a la fórmula de cosechar por la noche. Antes que las propias cooperativas vitivinícolas, que se han incorporado bastante más tarde a esta costumbre.

Menos oxidación, más aroma

Con 60 hectáreas en el término municipal de Oliva de Mérida, Pago de los Balancines ya ha terminado la recolección de la uva, a mano y cogida de viñedos plantados en vasos, sin sistemas de sujeción. Esto es, como se ha hecho toda la vida antes de la llegada de la vid en espaldera y su ya recolección habitual a través de máquinas cosechadoras.

La vendimia mecanizada es lo que hace Bodega Viña Santa Marina, en la finca Las Rozas, enclavada junto a la Autovía de la Plata, a apenas cinco kilómetros de Mérida. Empieza a vendimiar a la una de la mañana.

Tres trabajadores, iluminados por el tractor y las linternas.
Tres trabajadores, iluminados por el tractor y las linternas. / Brígido

«La uva sufre mucho con el calor. Todas las variedades en general aunque es verdad que algunas más que otras como la merlot (tinta)», puntualiza María de los Ángeles Castilla, su enóloga. Viña Santa Marina cosecha en la actualidad 36 hectáreas en esta campaña tras acometer un notable proceso de reestructuración del cultivo en su parcela.

Si el verano es excesivamente cálido y no baja la temperatura en las noches, los vinos son más cortos aromáticamente, ya que la uva pierde aromas. La vendimia nocturna, explican los enólogos a este periódico, disminuye el riesgo de oxidación y la pérdida de aromas de las diferentes variedades de uva. Al mismo tiempo reduce las exigencias de refrigeración cuando la uva llega a cooperativas y bodegas. Eso reduce en parte el coste energético que deben asumir por tener menos tiempo que refrescar el producto.

«La uva coge su temperatura óptima entre las cinco y las ocho de la mañana. Es cuando está lo más fresca posible. Es a esa hora cuando se vendimia en nuestro caso», relata Mercado.

«Este verano está siendo excepcional en cuanto a temperaturas. Quiero decir que no está haciendo un calor tremendo y continuo y que las noches son frescas por lo general. Eso ayuda a una mejor maduración de la uva pero lo importante, en todo caso, es que se vendimie siempre por la noche. Y esto es válido no solo para los viñedos del centro y sur del país», agrega Gemma Verdaguer, enóloga de Bodegas Palacio Quemado, con viñedos enclavados en las proximidades de la localidad de Alange.

«También se está imponiendo la vendimia nocturna en zonas vitivinícolas del norte como en Castilla y León porque el aumento de la temperatura cada verano es evidente en todos lados y eso solo se combate trabajando fuera de la luz del día», concluye Verdaguer.

Nicasio Muñoz, presidente de la cooperativa Santa Marta Virgen y también presidente del consejo regulador de la Denominación de Origen Protegida Ribera del Guadiana, añade otra explicación para justificar la inusitada actividad vitivinícola en la oscuridad.

«Queda claro que la uva llega mejor si se coge de noche que de día. Por eso se está imponiendo. Pero también se hace pensando en los jornaleros y en los propios viticultores, que no tienen que estar esperando hasta las cuatro de la tarde en las cooperativas, como pasaba antes, para descargar los remolques. Ahora sobre la una puede estar todo listo y no tienes que sufrir colas eternas», especifica Muñoz.

«Llevo ya cinco años trabajando por la noche y tengo claro que no voy a volver a vendimiar de día como antes se hacía. Ahora solo vemos la luz natural un par de horas, las últimas. Todo el mundo se ha habituado a esto porque trae mucha más ventajas que inconvenientes. Como inconveniente podía ser la falta de luz pero con las linternas y los focos se apaña uno bien. Ya no es eso un problema gordo», agrega Santos.

Racimo de uva cosechado antes de ir al remolque.
Racimo de uva cosechado antes de ir al remolque. / Brígido

Calidad y producción

«Lo de las colas para entregar la uva en la cooperativa es verdad. Lástima que este año no tengamos mucho que esperar para descargar porque la sequía nos ha pegado un buen palo», explica el agricultor de Santa Marta de los Barros.

A pesar de que el riego se ha introducido en buena medida en el viñedo extremeño en los últimos años, buena parte de sus aproximadamente 86.000 hectáreas siguen siendo de secano. En los últimos años, gracias a los diferentes planes de reestructuración, se ha conseguido la modernización de 53.000 hectáreas de viñedo en la región. Con nuevas variedades y nuevos sistemas de riego fundamentalmente.

La ausencia de precipitaciones en el invierno y, sobre todo, en la primavera, han dejado unas vides exhaustas, al límite, y eso se nota en un apreciable descenso de la producción. Entre un 40 y un 50% menos, vaticinan los más pesimistas, de uva en esta campaña. «Solo quien tenga goteo estará tranquilo», incide Miguel Monterrey, agricultor de Arroyo de San Serván y presidente de la cooperativa Nuestra Señora Virgen de Perales en ese municipio del entorno de Mérida.

En cambio, el problema es común para el sector en los precios. De un lado, en los vinos para la denominación de origen cava, precisamente los que más rentables han resultado para los viticultores en los últimos tiempos. En este caso se habla de una bajada de casi un 50% menos respecto a lo que recibieron la campaña anterior. De otra parte, peores precios también para los vinos tintos y blancos.

En realidad, como viene siendo tradicional, en muchos casos ni se conoce definitivamente lo que van a recibir porque están entregando la uva sin precio cerrado. En todo caso, las bodegas, señalan los agricultores, ya les han transmitido, que les pagarán menos en este año por su producto.

«Resulta especialmente contradictorio cuando este año la uva que se está vendimiando es de una excepcional calidad. Ha madurado mucho mejor y ha sufrido menos plaga. Por eso es incomprensible que la industria pague menos por ella», puntualiza Catalina García, responsable del sector vitivinícola de UPA-UCE Extremadura.

Juan Metidieri, presidente de Apag Asaja Extremadura, pronostica que la campaña rondará los 2 o 2,2 millones de hectolitros cuando la producción media es de 3,5 millones de hectolitros. «Si se salva algo la producción será por los viñedos de regadío», concreta el dirigente agrario.

Otro problema específico en esta campaña es la incidencia de la enfermedad de la yesca en las plantaciones más viejas. Es una enfermedad de la madera de la vid, que produce un decaimiento de la planta y pérdida de la producción. La sequía favorece su propagación. «Este año la sequía ha sido muy fuerte. Y eso nos ha afectado una barbaridad. Hace que la yesca sea más dura. Necesitamos agua como el comer», sentencia Juan Santos.