Una vendimia más abundante y tardía

La mecanización de la vendimia gana espacio año tras año en Extremadura. En la imagen, una cosechadora trabaja en una parcela de Arroyo de San Serván. :: J.M. ROMERO/
La mecanización de la vendimia gana espacio año tras año en Extremadura. En la imagen, una cosechadora trabaja en una parcela de Arroyo de San Serván. :: J.M. ROMERO

Se recogerán más de tres millones de hectolitros, más que el año pasado pero menos que la media de las últimas campañas

Celestino J. Vinagre
CELESTINO J. VINAGRE

Tardía y con altas dosis de incertidumbre a cuestas, tanto en producción final como en precio. Así llega la vendimia a Extremadura, recién iniciada para las primeras variedades. Son la uva blanca con destino a la denominación de origen Cava, el espumoso que sigue siendo la principal alegría del vino extremeño, aunque en este caso solo se puede producir en el término municipal de Almendralejo. En el resto del territorio regional, en el viñedo de secano singularmente, se alternan en estos primeros días la cosecha de uva blanca y alguna de tinta.

La plenitud de la vendimia llega este año en septiembre, algo que era habitual hasta no hace mucho tiempo en la región. Extremadura representa cada campaña entre el 8 y el 10% de la producción nacional. En sus algo más de 82.000 hectáreas (aunque la superficie en producción se reduce a 67.800 hectáreas en este año según datos oficiales a cierre del año pasado) se cultivan unas quince variedades de uva, con amplio dominio de las blancas.

Otro aspecto destacado es que avanza la recogida mediante cosechadoras. Según estimaciones del sector, la recolección que se realiza a la vieja usanza, a mano y mediante cuadrilla de trabajadores, sigue todavía por delante ligeramente aunque con poca diferencia respecto a la que se desarrolla de forma mecánica, a través de cosechadoras.

«No hay existencias en la bodega y la uva es de grandísima calidad. Nos deberían pagar más»

«No hay existencias en la bodega y la uva es de grandísima calidad. Nos deberían pagar más» Miguel Monterrey Pte Cooperativa Virgen de Perales

Estas son las consideraciones generales de la vendimia extremeña. Las concretas, las de esta campaña, llegan con dudas. «Es pronto hacer una estimación fiable de la cosecha. Estamos al inicio de la temporada y no sabemos qué puede pasar con las tormentas o si el mes de septiembre va a ser con lluvia o no. Lo único que tenemos claro es que hay bastante más uva que el año pasado y que la que tenemos es de excelente calidad», relata Juan Jesús Rama, presidente de la Comunidad de Labradores de Almendralejo.

La aseveración de Rama es compartida por todo el sector, donde existe también otra certeza: la producción dejará algo más de 3 millones de hectolitros, 3,4 en el mejor de los casos. O lo que es lo mismo, por debajo de la media de los últimos seis años en la comunidad. Ésa se sitúa en 3,6 millones.

El año 2014 fue el mejor en cuanto a cosecha. Entonces se consiguieron 4.265.570 hectolitros. Algo menos, 4.242.465 hectolitros, dejaron las vides en 2011. En 2013 la cifra de hectolitros volvió a superar los 4 millones (fueron 4,1 esa campaña) y la última vez que las cepas fueron singularmente generosas en Extremadura fue en 2015, con 4 millones de hectolitros justos. A partir de ahí, las dos últimas campañas, la vendimia fue a peor. Especialmente la campaña pasada.

Según la información aportada por Cooperativas Agro-alimentarias de Extremadura, el año pasado se obtuvieron 2.843.354 hectolitros, el peor dato como mínimo en las últimas trece campañas.

Calidad diferenciadora

Esos 2,8 millones de hectolitros son lo que dejaron los casi 109 millones de kilos de uva tinta y 262 de blanca que fueron cosechadas según el registro de la Consejería de Medio Ambiente y Rural. En total 371 millones de kilo de uva. La media en el último sexenio en Extremadura es de 466 millones de kilos.

«El año pasado fue muy malo. A poco que fuera normal el invierno y la primavera estaba claro que la producción iba a mejorar este año. Pero apenas cayeron cuatro gotas en el invierno. Después se arregló todo», resume el presidente de la Comunidad de Labradores almendralejense.

«En realidad, casi el final el problema no era la falta de lluvia sino el exceso y encima hemos tenido tormentas, aunque eso no afecta a todo el mundo por igual», agrega.

A pesar de los sobresaltos tormentosos vividos también en agosto, y con las dudas de cómo será septiembre, Rama se atreve a pronosticar que la producción de la vendimia que acaba de arrancar será hasta un 20% mejor que la del año pasado.

Diego Nieto, gerente de Bodegas Romale, puntualiza más. Considera que puede haber entre un 5 y un 10% más de cosecha de uva tinta mientras que la blanca sí puede llegar a ese 20% de subida respecto a la última campaña. «Pero este pronóstico hay que hacerlo con mucha cautela. Este año, a diferencia de otros, se va a recoger casi toda la uva en septiembre y eso abre otro escenario porque no es un mes tan estable como agosto», aclara Nieto.

Un remolque descarga uva en la cooperativa Virgen de Perales::
Un remolque descarga uva en la cooperativa Virgen de Perales:: / J.M. ROMERO

«La campaña se ha iniciado con la recolección de la uva blanca, de las variedades que destinamos para el cava como la chardonnay, pero en realidad todo va atrasado quince o veinte días», recuerda el responsable de Romale, una de las cuatro industrias bodegueras de Almendralejo que embotella cava extremeño.

Miguel Monterrey, viticultor de Arroyo de San Serván, empezó la semana pasada a vendimiar. Monterrey es el presidente de la cooperativa Virgen de Perales, que cuenta con 120 socios. Una de las sociedades que ha experimentado un mayor crecimiento en los últimos años. Este año ha abierto dos líneas más de recogida de uva (dos tolvas) con capacidad para recoger 55.000 kilos de uva. A eso se suma la tolva primitiva con capacidad de 30.000 kilos.

«Extremadura produce ya unos vinos excelentes. No tenemos que envidiar a otras regiones productoras. Lo que ocurre es que ellas tienen una fama ganada, una imagen y a nosotros nos falta eso y una mejor comercialización», remata. Para el agricultor arroyano, la calidad de los vinos extremeños está «contrastada y es algo por lo que debemos apostar aún más. Es la manera de diferenciarnos».

Calidad y precio, sentencia Monterrey, que deben ir unidos de la mano. Y precio no existe definido, una vez más, a estas alturas de la campaña. En este sector no existe la práctica de otros donde el precio está regulado de antemano. En febrero, por ejemplo, los productores de tomate y tabaco, cinco meses antes de entregar sus cosechas, firman sus contratos con la industria y ya saben lo que cobrarán.

«No se puede hablar del precio en estos momentos», dice Juan Jesús Rama. Desde las organizaciones agrarias se insiste en que los agricultores, cuando entreguen su uva, tengan cerrado lo que cobrarán. Se recuerda también que en las bodegas no ha existencias, no hay stock de la campaña pasada y eso significa, a su juicio, que no se puede pagar menos que lo que se abonó en 2017.

Primera uva blanca de la campaña de la vendimia::
Primera uva blanca de la campaña de la vendimia:: / J.M. ROMERO

De media, según han trasladado a HOY tanto productores como industriales, el año pasado se pagó cuatro pesetas/kilogrado la uva blanca (0.024 euros) y a cuatro cincuenta (0.027) la tinta. En el sector se sigue echando las cuentas en pesetas. Para la uva con destino a cava, se paga no por kilogrado sino por kilo. El precio rondó las setenta pesetas, esto es, 0,42 euros. Este año se pronostica que será algo inferior, sobre la barrera de los 0,40 euros, que sigue siendo un precio muy interesante para los viticultores extremeños.

No hay existencias, casi todo el vino de la pasada campaña está colocado en el mercado, pero eso no implica automáticamente que se vaya a pagar más alto el precio de la uva en esta campaña, se apresuran a indicar los industriales.

Por parte de la industria se recalca que no hay que mirar a cómo es la cosecha en Extremadura para determinar lo que se debe pagar a los agricultores por su cultivo. «El sector del vino en Extremadura, los agricultores y los industriales, no somos un mercado independiente. Somos una pequeña parte del gran mercado del vino europeo que lo forman tres países: Francia, Italia y España. Lo que suceda en el conjunto de los tres en cuanto a la producción nos influye a nosotros directamente, con independencia de si hay o no existencias», relata Nieto, de Bodegas Romale.

Las estimaciones hablan de buenas cosechas en Francia y en Italia mientras que en el conjunto de España la producción de uva en esta campaña es más corta que en esos países. «Eso condiciona a la hora de saber qué precio se puede pagar ahora mismo», expresa Rama.

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