«Hay trabajos del campo especializados que se van a perder»

Juan Pedro Cano en El Obrero Extremeño, que preside. :: g. c./
Juan Pedro Cano en El Obrero Extremeño, que preside. :: g. c.

Este empresario agrícola está especializado en el injerto de viñas, un trabajo que le lleva cada año a la Ribera del Duero durante varias semanas

GLORIA CASARES

Empezó a trabajar en el campo con 12 años, como otros muchos chavales de la comarca de Tierra de Barros. «Era la necesidad y la vía más rápida para llevar dinero a tu casa era el campo, porque cualquier familia tenía seis o siete hijos y había que darles de comer, porque en el pueblo no había trabajo».

Comenzó como jornalero y arrendatario de tierras y poco a poco fue comprando fincas y convirtiéndose en empresario agrícola.

Sin embargo, Juan Pedro Cano compagina esa tarea con otra muy especializada, la de injertar viñas en las variedades que se reclaman en la zona de Ribera del Duero, algo que viene haciendo desde el año 1992 de forma ininterrumpida.

«Ya nos estamos dando cuenta en esta zona que la tempranillo aquí no va»

-¿Y por qué tiene que ir usted, allí no hay gente?

-Allí no hay gente. Yo lo aprendí de mi padre, que no ignoraba ningún trabajo del campo. Es un trabajo especializado y un trabajo que se va a perder, si nadie lo remedia.

-¿Y eso no se enseña en las escuelas agrarias?

-Allí fueron el año pasado los alumnos de un colegio a aprender a injertar y alguno lo intentaba. Porque lo importante es que te atrevas, porque nadie nace aprendido.

-¿Y allí están probando nuevas variedades de vino?

-En Ribera de Duero la única variedad es la tempranillo, que le llaman 'tinto fino', y en blanca, el verdejo, en Rueda, porque han probado otras variedades y no les han funcionado.

«Este año habrá poco más de la mitad que el año pasado»

-Entonces está pasando lo mismo que en Extremadura.

-Aquí ahora estamos volviendo a la pardina y a la cayetana, las variedades autóctonas, porque ya nos estamos dando cuenta en esta zona que la tempranillo aquí no va, por lo que sea. A los diez o doce años, esa variedad empieza a secarse la cepa, los productos químicos que había antes para que no se secara, están ya prohibidos y eso se está descartando. La prueba está en que se están arrancando muchísimas viñas de tempranillo. No sabemos de aquí a unos años dónde va a ir a comprar el bodeguero la uva tinta.

-¿Al agricultor le gana lo mismo a la uva tinta que a la blanca?

-Hay una diferencia, pero es tan pequeña que casi no merece la pena. Hace unos diez o quince años había una variación muy grande. Aquí ha llegado a costar una arroba de uva hasta 1.300 pesetas y al año siguiente se bajó a 800, pero al tercer año se viene casi igual que la blanca. Pero esa planta da muchísimo más trabajo que la blanca y no te compensa.

-¿Se está volviendo a plantar variedades autóctonas?

-Pues sí, porque son fijas, no te fallan, te fallan en muy pocas ocasiones. Y las nuevas variedades están tres o cuatro años dándote producción, pero al final terminan por marcharse.

-¿Cómo se presenta la campaña?

-La cosecha de este año es muy cortita en uva, bastante más corta que la del año pasado. Y veremos a ver después de estos días de 40 grados. De aquí a nada ya empieza a tirar la cepa de la uva y se la come. Y esperemos que llueva algo para la aceituna. Si llueve tendría solución la aceituna, porque hay una buena cosecha.

-¿Qué previsión hay ?

-Pues te puedo decir que este año habrá poco más de la mitad que el año pasado.

-¿Cómo está el relevo generacional en Tierra de Barros?

-Pues yo creo que está fallando, porque nadie se echa al campo. Ahora tenemos la golosina de las ayudas por hacerte nuevo agricultor, pero al final hay que devolver el dinero.

Hay otro tipo de agricultor joven, que es el hijo del que tiene sus tierras y se ha metido al campo. Se agarra a estas ayudas y ese sí tira para adelante, pero el que va de farol, lo tiene complicado.