Más de 200 jornaleros paran para pedir que se les pague el salario mínimo

Trabajadores de El Escobar protestando ayer en la finca La Adelantada de Badajoz. :: josé vicente arnelas

Detuvieron la campaña de recogida de fruta en tres fincas porque esperan desde enero la actualización del sueldo

Miriam F. Rua
MIRIAM F. RUA

De forma espontánea, los trabajadores de tres fincas del Grupo Catalá decidieron ayer no ocupar sus puestos de trabajo. Más de 200 jornaleros se concentraron en la finca La Adelantada de Badajoz, ubicada en la carretera de Olivenza a la altura del centro penitenciario, para exigir la aplicación de la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) en sus nóminas. Con su protesta, lograron paralizar la actividad en plena campaña de la fruta y hacerse oír.

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Los jornaleros, la mayoría peones agrícolas eventuales, corearon durante su jornada un mismo grito: 'Queremos la subida'. Se referían así al incremento del salario mínimo fijado en el laudo arbitral, firmado por patronal y sindicatos el pasado 17 de mayo y publicado una semana después en el Diario Oficial de Extremadura. En números, se traduce en ocho euros más por jornal.

«Este año el salario mínimo ha subido un 22% y no lo están aplicando. Nos corresponden 46,34 euros por día y nos quieren dar 38», resume Juan Durán, uno de los trabajadores de este grupo de empresas con sede en Mérida y 800 trabajadores, a la que se le conoce como El Escobar.

Al malestar que reina en el campo desde hace meses, se le sumó ayer la desconfianza que empezó a contagiarse entre los trabajadores por el hecho de que aún no habían cobrado la nómina del mes de mayo. Este fue el detonante para que improvisaran la protesta a la que se fueron sumando a lo largo de la jornada y que paralizó la recogida y distribución de nectarinas, albaricoques y melocotones de las fincas La Adelantada y Las Mercedes-Valhondo en Badajoz y Chiquinquirá de Olivenza.

«No nos han pagado mayo ni nos quieren pagar la subida y nosotros no estamos pidiendo nada que no sea nuestro por derecho», reclamaba Isabel Silva, otra de las trabajadoras.

La empresa apura el plazo para hacer efectivos los atrasos y anuncia el fin del sector de la fruta

A media mañana, el gerente del grupo Catalá, Natalio Caballero, les mostraba a los trabajadores un folio con la orden dada al banco para abonar las nóminas de mayo con fecha del jueves. No obstante, también reconocía un hecho: «No hemos cumplido los tiempos porque El Escobar de toda la vida ha pagado los días 5 o 6 del mes y este mes no ha sido así». Para calmarlos, mandó desde Mérida las nóminas de todos los trabajadores para repartirlas en mano.

Esto rebajó la tensión, pero no convenció a nadie porque la subida aplicada en mayo no es la que les corresponde y la empresa aún no le ha pagado lo que le adeuda por este incremento desde el mes de enero. Caballero, que es además vicepresidente de Afruex, que agrupa a la práctica totalidad de productores y exportadores de fruta de la región, argumentó que «desde la asociación hemos llegado al acuerdo de pagar 45,65 euros».

Jesús Martín, secretario de acción sindical de la federación de industria de CC OO, que durante toda la mañana medió entre los trabajadores y la empresa, le recordó que «lo estipulado por el laudo, que es de obligado cumplimiento y con carácter retroactivo desde el mes de enero, son 46,34 euros por día».

En esta diferencia está la clave de este conflicto que no es particular de estas tres fincas ni siquiera de la empresa, sino que afecta a todo el campo. El enfrentamiento entre patronal y sindicatos se viene arrastrando desde que en enero, la aplicación de la subida del salario mínimo a los sueldos del campo se tradujera en 8 euros más por jornal respecto al pasado año.

Este incremento se pactó en el laudo arbitral del pasado mes, que permitió desbloquear las negociaciones del convenio del campo y paralizar la huelga anunciada para los días previos a las elecciones regionales.

Más jornada

La patronal, representada por las organizaciones agrarias Apag Asaja, Asaja Cáceres y UPA-UCE, reclama aplicar la subida del salario mínimo a cambio de incrementar la jornada laboral de las 6,5 horas semanales que se hacen ahora a las 8.

Están intentando convencer de esto a los sindicatos antes de que el próximo día 24 termine el plazo de alegaciones al laudo y adquiera firmeza. De hecho, la propia Afruex ha impugnado la composición de la mesa de negociación del convenio del campo (en la que no están representados) y el convenio colectivo que actualmente está en vigor. Los sindicatos, por su parte, confirman que un 30% de las empresas agrarias no están aplicando la subida salarial en Extremadura.

«A partir del 24 de junio, las empresas de la fruta van a cumplir el laudo porque todos los gastos del año los tenemos echados en el campo y tendremos que pagar lo que nos pidan, pero este es el comienzo de que en Extremadura la fruta desaparezca», advierte el gerente del grupo Catalá.

Caballero garantizó ayer a los trabajadores que antes de que termine el mes tendrán en sus cuentas los atrasos del incremento salarial desde enero. De no ser así, anunció el representante de CC OO delante de los trabajadores: «Seremos nosotros los que convoquemos huelga».

Algunos trabajadores interpretan este plazo como un maniobra para rebajar su capacidad de presión: «Nos dicen que durante este mes nos darán la subida, claro cuando tengamos ya la fruta recogida. Nos están engañando», decía ayer Francisco Aparicio, uno de los jornaleros.

El paro de ayer dejó sin recoger en el campo 150.000 kilos de fruta. «No se van a tirar todos, pero no van a poder ir a los mercados con los que estamos trabajando. Tendremos que mandarlos a otros mercados, a industria o al cremogenado», lamenta Caballero.