Menos tomate, más calidad

La recogida más tardía de las últimas décadas dejará un 10% menos de cosecha pero más calidad

José Antonio Quintana, en su parcela de tomates cercana a Santa Amalia aunque en el término de Don Benito. Al fondo, la sierra de Montánchez / BRÍGIDO
Celestino J. Vinagre
CELESTINO J. VINAGRE

Aventuraba con ser una campaña de tomate realmente mala para un cultivo fundamental para Extremadura pero que ya no atraviesa, en el caso de los agricultores, los días de vino y rosas de hace años. Una primavera desquiciante, con abundancia de agua y después de pedrisco, con plantaciones de tomate que se tuvieron que implantar a las puertas del mes de junio, dibujaban una mala previsión.

A las puertas de comenzar la recogida del producto, algo que se espera para la próxima semana, lo que se apunta es que habrá tomate de altísima calidad y con menos pérdida de kilos de lo que se podía esperar respecto a lo contratado. Una estimación fiable sería un 10% menos sobre lo firmado con la industria a comienzos de año.

La única gran incertidumbre que se atisba es, de nuevo, meteorológica. Este año se va a acumular la recolección en el mes de septiembre y hasta final de mes, con seguridad, van a estar trabajando las cosechadoras en los campos. Y septiembre, inciden los productores, es un mes muy incierto, climatológicamente hablando. Ese es el temor ahora de los tomateros.

«Estamos expectantes por cómo será el tiempo en septiembre. Es un mes peligroso para la campaña»

«Estamos expectantes por cómo será el tiempo en septiembre. Es un mes peligroso para la campaña» Domingo Fernández | Tomates del Guadiana. Presidente

Se trata de la campaña más tardía en más de una década. A estas alturas de agosto no hay rastro de cosechadoras por las parcelas, ni tampoco presencia de camiones para descargar en las industrias y cooperativas. Algo casi inédito para los agricultores más jóvenes y raro para los mayores.

«Recuerdo que, en otros años, como mucho, la campaña empezaba el 2 o el 3 de agosto. Este año nos vamos a ir al 8 o al 10. Es lo que tiene un año, climatológicamente hablando, en el que nos ha pasado de todo», resume Domingo Fernández, presidente de Tomates del Guadiana, cooperativa-industria Tomates del Guadiana. Pertenece al grupo cooperativo Acopaex, el que mayor peso tiene ahora en la región.

Calcula que los socios de Tomates del Guadiana entregarán 350 millones de kilos sobre los 400 más o menos contratados porque tendrán 400 hectáreas menos productivas. Al menos, el alto rendimiento en cada hectárea no variará sustancialmente. Una tendencia trasladable a otras industrias y cooperativas extremeñas.

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«Tuve que volver a plantar el 30 de mayo por culpa del tiempo y hasta finales de septiembre estaré recogiendo tomate porque el ciclo entre que se siembra y se recoge es de 115 días», relata José Antonio Quintana, tomatero de 56 años de Santa Amalia, en las Vegas Altas de Guadiana. Junto a su hermano Carlos, gestionan 200 hectáreas de tomate entre los términos de Santa Amalia, Don Benito y Medellín.

Cifras variables

«Este año ha sido todo muy raro. El inicio ha sido tremendo. Agua, tormentas, plantar, replantar lo estropeado... Pero pensamos que el final va a ser más o menos el previsto», añade su hermano Carlos. Se refiere a que, aunque no se van a entregar todos los kilos de tomate comprometidos en los contratos, la pérdida (quizás un 10% menos), no será desastrosa. Hace solo dos meses se pensaba que iba a ser mayor.

En marzo se dio a conocer que la contratación de tomate en Extremadura para este año sufría un ligero descenso del 4,05% con respecto a la pasada campaña y se situaba en 1.994.113 toneladas, anunció Cooperativas Agro-alimentarias de Extremadura. También había un descenso del 4,29% en la superficie contratada, que pasa de las 23.579 hectáreas en 2017 a las 22.568 este año.

«La lenta maduración y el tiempo suave van a dar unos tomates de muchísima calidad»

«La lenta maduración y el tiempo suave van a dar unos tomates de muchísima calidad» José Antonio Quintana | Agricultor

En cuanto a las industrias extremeñas, este año han contratado 2.030.222 toneladas de tomate, el 3,28% menos que la campaña pasada, en la que ascendió a 2.098.993 toneladas. La previsión en el conjunto de España es de 2,6 millones de toneladas. El grupo Conesa, con más de 471.000 toneladas contratadas, vuelve a liderar el mercado.

Las cifras de contratación en las cuatro industrias del sector cooperativo, Carnes y Vegetales, Pronat, Tomalia y Tomates del Guadiana, se sitúan en 773.966 toneladas, lo que representa un descenso respecto al año pasado, en el que acordaron la compra de 841.632 toneladas.

Todos estos datos firmados entre agricultores y transformadores de tomate han menguado por el desarrollo de una primavera muy húmeda y tormentosa. Una bajada de los kilos previstos inicialmente que se traslada también a nuestros vecinos productores de Andalucía, un territorio en el que el cultivo del tomate va en auge en la última década, y a los agricultores de Portugal.

La clave de que las parcelas de tomate se hayan recuperado está en el propio clima que antes las dejó muy afectadas. «Los años frescos son los de mayor producción», simplifica José Antonio Quintana.

Tomates rojos en una parcela de Santa Amalia
Tomates rojos en una parcela de Santa Amalia / BRÍGIDO

Explica este tomate como después de los excesos del tiempo en primavera hemos tenido dos meses de junio y julio en el que apenas se han superado la barrera de los 37 grados de temperatura máxima. Mientras, las temperaturas mínimas han sido muy agradables, incluso frías, siempre por debajo de la barrera de los 19-20 grados.

La ola de calor que ha comenzado justamente en este inicio de agosto es la primera del verano. Apenas va a tener incidencia sobre la hortaliza ya madurada. Un alivio para el sector, pendiente solo ahora de cómo evolucione el mes de septiembre porque se da por hecho que agosto seguirá las pautas normales en meteorología.

«Hubiera sido tremendo que después de la primavera tan complicada que hemos tenido, durante la floración de la planta o ya en la maduración hubiéramos tenido olas de calor durante varias semanas. Eso hubiera sido el golpe definitivo. Afortunadamente no ha sido así», argumenta Fernández, buen conocedor del sector tomatero.

La industria-cooperativa que preside, Tomates del Guadiana, empezó a funcionar en junio de 2002 y ha sido mejorada en hasta cuatro ocasiones más por su capacidad de crecimiento. Es capaz de procesar 400.000 toneladas de tomate fresco al año y la posibilidad de transformación diaria alcanza los 8,2 millones de kilos.

Costes

«En esta campaña está claro que no podemos ir a nuestro tope de producción pero vamos a tener una buena producción y, sobre todo, una calidad muy alta», remata.

Carlos Quintana asiente y avala esta consideración general. «La lenta maduración y el tiempo suave van a dar unos tomates de muchísima calidad. Eso también será así por la ausencia de plagas. Yo no he tenido que actuar todavía contra ninguna. Se puede decir que los tomates van a ser ecológicos», agrega el agricultor amaliense, con 30 años de experiencia profesional.

Sostiene además que el problema no es que el precio del tomate baje o no se pague como hace unos años, una tendencia confirmada en esta campaña igualmente. «Llevamos a la baja en los últimos tres años, sí, pero el problema es que han subido muchísimo los insumos. Muchísimo. Para que te hagas una idea. El gasóleo agrícola que usamos ha subido ya 20 céntimos hasta ahora desde el mes de febrero. Eso es mucho», concluye.

Bidones preparados para esta campaña junto a otros del año pasado que saldrán hacia el puerto de Lisboa
Bidones preparados para esta campaña junto a otros del año pasado que saldrán hacia el puerto de Lisboa / B.F.

Las previsiones de cosecha de tomate en el resto del mundo, algo que afecta directamente al sector tomatero de Extremadura, indican que se cogerán algo más de 15.000 millones de toneladas en el conjunto de los países productores, un 5% menos de lo previsto inicialmente. Si se cumple ese pronóstico, este año se producirá un 9% menos de tomate que lo que se consiguió el año pasado (16,4 millones de toneladas).

En Portugal, por ejemplo, el verano también ha llegado tarde y las plantas se han desarrollado igualmente más lentamente. La campaña debería comenzar el 10 de agosto y se espera que solo se alcance el 30% de la cosecha para finales de agosto (normalmente entre el 50% y el 55%). El pronóstico sigue siendo de 1,25 millones de toneladas, pero el volumen total dependerá en gran medida del clima en septiembre y la primera semana de octubre. Básicamente como en España.

En Italia también va con retraso en buena parte del país. La estimación total se reduce de 4,9 millones de toneladas a 4,75. Y en Estados Unidos (California) estiman que procesarán 897.000 toneladas. La cosecha comenzó en la primera semana de julio.

A expensas de cómo quede finalmente esta campaña, la única certeza tiene que ver sobre cómo se desarrolló la pasada. Los datos recogidos por la Mesa del Tomate dicen que, como se ha explicado al principio de la información, se contrataron inicialmente algo más de 2 millones de toneladas y se recogieron finalmente 2,1 gracias a los buenos rendimientos. Las hectáreas cultivadas fueron 24.041.

La inmensa mayoría del tomate que se cosecha en Extremadura va con destino a la exportación. Un caso relevante es el que se procesa en la fábrica que la multinacional Nestlé tiene en el municipio cacereño de Miajadas, en las Vegas Altas del Guadiana.

El 30% del tomate frito que se produce en la fábrica extremeña de Nestlé (9.000 toneladas del total de las 30.000 de salsas de tomate) ya se consume en los restaurantes y hogares de Arabia Saudí, Emiratos Árabes, Australia o Hong Kong, entre otros destinos. Se elaboran en la fábrica miajadeña hasta 26 tipos diferentes de salsa de tomate en función de los gustos del país de destino: con cúrcuma, menta...

 

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