El sube y baja de las emisiones de gases de efecto invernadero

La UE prevé en su informe de perspectivas agrícolas 2017-2030 el descenso de las emisiones de gases de efecto invernadero en la actividad agraria, debido fundamentalmente a las nuevas tecnologías. Pero, de momento, en España continúa el aumento con carácter general y también en la agricultura y ganadería

JUAN QUINTANA

Uno de los aspectos que más se han cuestionado sobre el sector agrario es su contribución a las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), que en la actualidad suponen el 10% del total de las emisiones. El informe de perspectivas agrícolas de la Unión Europea (UE) 2017-2030 ha dado un espaldarazo al sector, anticipando el decrecimiento de las emisiones GEI en la actividad agraria de aquí a 2030, debido fundamentalmente a las nuevas tecnologías que reducen el uso de insumos y aumentan su eficacia. Estas estimaciones son coherentes con el Informe de la OCDE-FAO sobre Perspectivas Agrícolas 2018-2027, que prevé una ralentización del crecimiento de la demanda mundial de alimentos, a pesar de las mejoras continuas de la productividad que se espera se van a generar en este periodo.

Según el Informe UE, las emisiones de dióxido de carbono caerán un 1,5% en comparación con las generadas en 2008. Otras sustancias como el metano y el óxido nitroso provienen de forma directa de la ganadería, una actividad responsable del 72% de los GEI del sector primario según este informe, y el 66% en el caso español, de acuerdo con los datos del Ministerio de Transición ecológica abajo referidos. El metano tiene su origen en un 85% de la digestión de los rumiantes. Este informe estima que el amoniaco, relacionado en un 90% con este sector y un 80% vinculado al estiércol, se reducirá el 10% El manejo de los fertilizantes minerales también tiene un influencia, pero menor, representando solo la quinta parte del total.

Lo más destacable de estos datos es que prevé que las producciones mundiales seguirán aumentando a pesar de la ralentización en el crecimiento de la demanda. Esto implica que, solo el previsible desarrollo de las tecnologías y su aplicación cada vez mayor, sobre todo en países menos desarrollados, permitirá minorar el impacto del agro en el cambio climático. A pesar estas valoraciones positivas, los últimos datos no lo son tanto y, por el momento, en España continúa el aumento de emisiones, con carácter general y también en la agricultura. De acuerdo con el Inventario de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) elaborado por el Ministerio de Transición Ecológica y que va a ser remitido a la Comisión Europea, la contribución del agro en 2017 fue un 2,9% más elevado que el año anterior. Todo ello en un contexto en el que las emisiones totales en nuestro país superaron los 338 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente; es decir, un incremento del 4,4 % respecto a 2016, el mayor repunte interanual desde 2002.

Las emisiones GEI provenientes de sector ganadero aumentaron el 1,7% en nuestro país debido al aumento del 2,7% en el número de bovinos de carne y del 3,8% en el porcino. Pero no fue solo el sector ganadero quien hizo repuntar este indicador, también la actividad agrícola favoreció un incremento del 5,4% debido al crecimiento en la aplicación de fertilizantes inorgánicos. También la maquinaria agrícola, forestal y pesquera, que representan el 4% del total de las emisiones nacionales, vieron incrementadas sus aportaciones en un 6,2% durante 2017.

Por si fuera poco, el sector forestal dejó de contribuir a las absorciones de CO2, con una caída del 2,6 % de las mismas. Pese a todo, fue la generación eléctrica asociada a la quema de carbón y ciclos combinados la principal responsable del aumento de las emisiones en España.

En definitiva, dada la cercanía de 2030, cuesta creer que se puedan cumplir las previsiones de reducción de emisiones GEI planteados por la Comisión, OCDE y FAO, cuando a día de hoy, se ha producido el mayor crecimiento de las emisiones en los últimos dieciséis años, al menos en España.

 

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