Sostenibilidad por kilo de alimento

No es acertado afirmar que la producción en extensivo es medioambientalmente más sostenible. Se comete el error de estimar el impacto ambiental por hectárea de cultivo y no por kilo de alimento producido, que es la ratio más objetiva

Sostenibilidad por kilo de alimento
JUAN QUINTANA

El Comité Europeo de las Regiones ha emitido un dictamen a petición de la Comisión sobre el borrador de reforma de la Política Agrícola Común (PAC) para el periodo 2021-2027. En dicho informe se proponen 35 recomendaciones y 103 enmiendas a la propuesta hecha por la propia Comisión. Hay que recordar que se trata de un dictamen no vinculante emitido por un organismo consultivo de representación de la entidades regionales y locales de los Estados miembros.

El planteamiento general está dirigido a la defensa de una política agraria en la que no se produzca reducción presupuestaria y en la que no se realicen transferencias a los Estados miembros, ya que ello supondría un peligroso acercamiento a su renacionalización. Por otro lado, deja claro que no se deben reducir los presupuestos orientados a desarrollo rural, que actualmente se estima puedan caer un 28% En el caso de las ayudas directas, correspondientes al primer pilar, abogan por una mejor distribución, en caso de que la minoración sea inevitable. La realidad es que hay una alta probabilidad de que se apruebe una bajada de presupuestos en la PAC, ya que los presupuesto netos de la Unión Europea (UE) se verán reducidos por la salida del Reino Unido y por la priorización de otras políticas, como la de inmigración, lo que hace necesaria una redistribución.

En todo caso, con o sin presupuesto minorado, lo que también pone sobre la mesa este informe es la necesidad de potenciar los observatorios de precios de productos, que permitan poner en marcha de medidas de gestión de mercados de forma rápida y eficiente.

Otro de los grandes principios que subyacen en estas recomendaciones es el de avanzar hacia un modelo productivo menos intensivo, en el que se potencie la agricultura ecológica, poniendo como objetivo que un 30% de la superficie total cultivada se explote bajo este modelo, cada vez más en boga en los países desarrollados. Además, abogan por la reducción en el uso de fitosanitarios y fertilizantes, y por orientar el agro europeo hacia un modelo en extensivo. Incluso proponen la supresión de la jaulas para la cría de aves, lo que sin duda sería muy negativo para un sector como el español, que sigue apostando por este sistema y que hace unos años renovó y adaptó todas las jaulas a la norma actual de bienestar animal. En definitiva, se plantea un modelo muy bucólico, pero en la práctica poco sostenible, salvo que se quiera promocionar el incremento de las importaciones de alimentos de países con modelos de producción más intensivos y, por tanto, más eficientes.

Es una forma de actuar bastante habitual en la UE, sobre todo desde el Parlamento Europeo, que supuestamente protege nuestro medioambiente a costa de que Estados terceros produzcan para nosotros con menos control. Y digo supuestamente, porque ni siquiera es acertado afirmar que la producción en extensivo es medioambientalmente más sostenible. Se comete el error de estimar el impacto ambiental por hectárea de cultivo y no por kilo de alimento producido, que es la ratio más objetiva. ¿Por qué?, simplemente porque la producción ecológica y la convencional en extensivo obtienen mucho menos producto por hectárea, lo que hace necesario cultivar más tierras para obtener la misma cantidad de alimento.

Donde el enfoque de este dictamen puede ser más realista, es en el objetivo de reducir de forma sustancial las emisiones de gases de efecto invernadero, algo que por cierto va por buen camino. Al margen de que el 30% de disminución planteado como objetivo sea más o menos realista, es cierto que las modernas tecnologías productivas, la mejora en la gestión y en el manejo proporcionan un margen de maniobra amplio para reducir las emisiones de este sector.

En definitiva, se trata solo de algunas recomendaciones, pero es preocupante su enfoque, que parece que busca más un modelo agrario familiar, de ciclo corto y poco productivo, que la máxima profesionalización de un sector eficiente que, eso sí, debe aplicar estrictas normas medioambientales, de bienestar animal y sociales, que nos permitan acercarnos a una sostenibilidad medioambiental en la producción de alimentos. Pero solo acercarnos, ya que como todo sector productivo, siempre consumirá recursos y generará residuos.