«No soporto ver a una gallina enjaulada»

Yolanda en la granja que poseen en Robledillo. :: E.G.R./
Yolanda en la granja que poseen en Robledillo. :: E.G.R.

Las posibilidades del entorno de La Vera llevó a Yolanda Pérez a iniciar un proyecto de producción y distribución de huevos camperos

CORRESPONSAL

Lo que en principio comenzó casi como una afición acabó en una dedicación profesional para Yolanda Pérez, quién años atrás llegó a tener un centenar de gallinas. Hoy cuenta con 1.060 bajo la marca comercial Campovera.

-Siempre tuvo contacto con el sector agropecuario...

-Claro, como casi todo el mundo por aquí. Yo soy nacida y criada en Losar de la Vera y por aquí casi todo el mundo es agricultor o ganadero. Mis padres cultivaban una finca de tabaco en La Rivera, y con ellos estuve hasta los 23 años, cuando me casé, nos fuimos a Madrid y empecé a trabajar en otros sectores. Se puede decir que me crié bajo una tabaquera, como decimos por aquí [ríe].

«Estamos muy concienciados con el medio ambiente y queremos que los animales vivan bien»

-Además de la explotación agrícola, también tenían animales...

-Así es. A parte del tabaco teníamos cerdos, cabras, gallinas, etcétera. Como mucha gente.

-Con el tiempo regresó de Madrid y volvió a la región que la vio nacer. ¿Cuándo se inició su interés por el sector avícola?

-Mi marido trabajaba como guarda en una finca de Talayuela. Al igual que mis padres, nosotros teníamos también algún animal, como es el caso de las gallinas. Al principio era como una afición y para tener huevos para consumo propio. Poco a poco fui teniendo más, porque además en esa finca de 300 hectáreas estaban muy bien, tenían libertad para salir a comer al campo. Llegamos a tener un centenar.

-¿Cuándo y cómo decide dedicarse profesionalmente a ello?

-Entre otras cosas por la mala situación laboral. Estábamos cansados de andar buscando empleo para apenas trabajar tres o cuatro meses al año. Además ya sabíamos que esta era una forma más de vivir, sostenible y tratando bien a los animales. Comenzamos a hacer gestiones y el pasado 5 de julio llegaron las primeras gallinas desde Zaragoza, de la variedad Isa Brown.

-¿Por qué huevos camperos y no una granja avícola al uso?

-Por el bienestar animal. Nosotros estamos muy concienciados con el medio ambiente y queremos que los animales vivan bien, no soporto ver a una gallina enjaulada. También barajamos producir huevos ecológicos, pero finalmente optamos por los camperos porque debido a los requisitos es más factible montar una explotación de este tipo, además de que al final la calidad de los huevos es similar y las gallinas están igualmente en libertad. Por ejemplo, la normativa establece que una granja de huevos camperos debe disponer de un mínimo de cuatro metros cuadrados por cada ejemplar y nosotros tenemos más.

«Da gusto ver lo hermosas que están estas gallinas, los veterinarios están encantados»

-¿Cómo es la explotación?

-En Losar tenemos el centro de clasificación, envasado y distribución de los huevos, que hacemos llegar a particulares y establecimientos de toda la zona, además de las 300 docenas semanales que lleva un distribuidor de Cáceres. De momento no vendemos por Internet, pero los interesados pueden ver las instalaciones en nuestra página de facebook, CampoberaCB. Aquí, en término municipal de Robledillo de la Vera, disponemos de una finca de dos hectáreas y media. Actualmente tenemos 5.000 metros cuadrados para 1.060 animales, donde se ubican dos naves con sus ponederos, comederos, etcétera, además de mucho campo para que salgan al exterior. Las construcciones son de panel sándwich y teja de cerámica y las gallinas están muy cómodas. Prueba de ello es la producción, más un millar de huevos diarios, además de que los cinco veterinarios que se encargan de ellas están encantados con las instalaciones y la buena salud que tienen los animales. Es que da gusto ver lo hermosas que están estas gallinas.

 

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