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Los seguros agrícolas cubren la falta de pasto derivada de la sequía

Los seguros agrícolas cubren la falta de pasto derivada de la sequía
BBVA renueva su compromiso con los ganaderos de la región en las especies bovina, equina, ovina y caprina

La tranquilidad de los ganaderos extremeños está garantizada. La falta de pasto para la alimentación del ganado debido a la sequía, que fue una de las cuestiones más comentadas por ejemplo en la última feria del sector celebrada en Zafra, puede cubierta gracias a los seguros agrícolas que se ofertan.

Para ofrecer estas ayudas, los seguros agrícolas de BBVA tienen previsto cubrir el aumento de gasto derivado de estas necesidades prestando servicio a cinco especies: bovina, equina, ovina y caprina. Para las tres últimas, el seguro cubre a aquellos ganaderos que trabajen cualquier tipo de raza, mientras que en la especie bovina, es necesario que se trabaje con las razas lácteas, cárnicas o de lidia.

La compensación que estos seguros llevan a cabo se establecen en función del ámbito en el que se encuentre la explotación, del periodo del año en el que se produce el daño, de la tabla de valoración elegida (normal o mejorada) y del grado de afectación (daño leve o grave). Esta seguridad en las compensaciones es una de las cuestiones más importantes a la hora de realizar inversiones en el ganado. Además, BBVA trabaja un agro-préstamo específico para financiar la prima de riesgo del seguro que permite amortización mensual, trimestral, semestral o al vencimiento «en condiciones muy competitivas», según indica la propia entidad bancaria.

Aunque puede pensarse que la sequía afecta de manera más directa a los agricultores que a los ganaderos, ambos profesionales sufren por igual la ausencia de precipitaciones. Dicha sequía en los pastos, junto a los accidentes, las enfermedades y la retirada y destrucción de animales son causas que entienden las aseguradoras que pueden acarrear la muerte, sacrificio obligatorio o la pérdida de la función específica de las cabezas de ganado.

Estos (pequeños o grandes) empujones económicos, colaboran también a la hora de introducir la más que necesaria tecnología en el sector. El uso de la tecnología para recopilar información y, en base a ella, decidir acciones que mejoren la rentabilidad al ganadero, la sostenibilidad ambiental o el bienestar y la sanidad animal son las bases de esa nueva fase innovadora (llamada 4.0), que aún tiene por delante un importante desarrollo.

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