MÁS PRODUCTOS ECOLÓGICOS Y MÁS CONTROL

El agro español continúa avanzando por el camino ecológico, con un aumento del 3,1% de la superficie cultivada con respecto a 2016, lo que se traduce en 2,1 millones de hectáreas. Esto nos consolida en el primer lugar del ranking europeo y el quinto del mundial

ANÁLISIS AGRARIO JUAN QUINTANA

Hace justo un mes comentábamos en este mismo espacio la aprobación de la nueva normativa de agricultura ecológica, lo que implicaba para el sector y el complejo y largo proceso que había llevado. Más transparencia, menos fraude y más seguridad para los consumidores que adquieren estos productos, sobre cuyas producciones el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación acaba de hacer públicos los datos de 2017.

El agro español continúa avanzando por el camino de la agricultura y ganadería ecológica, con un aumento del 3,1% de la superficie cultivada con respecto a 2016, lo que se traduce en algo menos de 2,1 millones de hectáreas. Esto nos consolida en el primer lugar del ranking europeo y el quinto a nivel mundial. Es importante destacar que la mitad de esta superficie está orientada a producciones ganaderas, ya que corresponden a pastos permanentes. El resto, está dividido a partes iguales entre cultivos permanentes, como son frutales, olivar, viñedo, etc. y cultivos no anuales, como cereales, leguminosas, hortícolas, etc.

Además, también ha subido el número total de operadores, que se ha visto incrementado en un 5,3% hasta cerca de los 44.000, con una subida de productores del 4,2%, del 12,8% en industrias, del 28% en importadores, el 49% exportadores y el 22% mayoristas.

En Extremadura la superficie en ecológico ascendió en 2017 a 94.518 hectáreas (4,5% del total nacional), de las que más de 49.170 corresponden a pastos permanentes, 34.059 a cultivos permanentes y 11.287 son arables. En concreto, la ganadería marca la orientación ecológica de Extremadura con 44.500 hectáreas de dehesa, seguido del olivar ecológico, que ocupa una superficie aproximada de 29.600 hectáreas; entre ambos, más de las tres cuartas partes de la superficie ecológica a la región.

Pero más allá de los datos de 2017, lo que hay que destacar es que la normativa que regula este sector se ha modernizado, que los consumidores demandan cada vez más alimentos ecológicos y que la gran distribución ha hecho una apuesta firme por su consolidación en los lineales. Todo ellos empuja a este incremento que, hay que recordar, no se produjo solo en 2017, sino que mantiene una tendencia de crecimiento continuada.

Para la definitiva consolidación de este modelo de producción y consumo es imprescindible la confianza, para lo que la administración debe garantizar el exhaustivo control del fraude. En este sentido, el número total de controles oficiales realizados en 2017 ha sido de 48.166. Especialmente delicada es la entrada de productos ecológicos de países terceros, sobre cuyas partidas se han acometido un total de 1.633 inspecciones. El 8,2% han dado resultados desfavorables, lo que afecta a un 3,4% de los operadores. A bote pronto, aunque no parece una proporción alarmante, sí debe preocupar. Es necesario que en los próximos años, a similar número de controles, las irregularidades bajen.

En otro orden de cosas que atañen al campo extremeño, el nuevo ministro de Agricultura continúa buscando un posicionamiento firme de Bruselas y también de nuestros socios europeos. Además de la Comisión Europea, Francia, Italia, Bélgica, Grecia, Hungría, Irlanda, Suecia y Holanda ya han dado su apoyo a España en el conflicto con Estados Unidos. Por un lado la aceituna de mesa es un sector en el que no hay conflicto de intereses, sobre todo al tratarse de un problema global de toda la Unión Europea. Por otro lado, existe un cierto temor general a que el gobierno de Trump ponga en cuestión los pagos desacoplados en su totalidad. Esto sería un serio problema para las relaciones entre ambos bloques económicos, ya que estas ayudas se encuentran incluidas en llamada caja verde, es decir aquellas sobre las que no existe riesgo de distorsión del mercado, por tanto, las que en principio no se deben poner en cuestión. Diferente es el caso de las medidas de la caja ámbar, que sí pueden tener efectos distorsionadores y que la estrategia política económica de la UE tiene de hacer cada vez más pequeña.

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