La miel extremeña no encuentra compradores

La comercialización es el gran problema al que se enfrenta ahora el sector en Extremadura, la región con más colmenas y apicultores del país

Un apicultor ahuma una de las colmenas que tiene instaladas en la finca La Hoja de Herrera del Duque, municipio de la comarca de La Siberia / BRÍGIDO
Celestino J. Vinagre
CELESTINO J. VINAGRE

Pablo Gil, de 50 años, es de Herrera del Duque, en La Siberia. Es apicultor profesional desde 1998. Tiene 800 colmenas. «Para que esta actividad empiece a ser un poco rentable debes tener como poco 800 o 1.000 colmenas pero tal y como está la cosa ni siquiera esa cantidad te asegura una tranquilidad», resume mientras se pone el traje para ver cómo está su puesto. Ahora lo tiene en la herrereña finca La Hoja. Gil es trashumante. Como lo son todos los apicultores extremeños. Cada año lleva sus colmenas a otras fincas de Fuenlabrada de los Montes, Talarrubias o Alcántara, en la provincia de Cáceres, para sacar la mayor producción posible.

Trashuma sin salir de Extremadura pero lo habitual es que nuestros apicultores salgan fuera del territorio autonómico. A Sevilla, Toledo, Asturias o Cuenca. «Hacemos muchos kilómetros. No queda otra para aprovechar mejor la floración de cada sitio», indica Antonio Prieto, apicultor de Fuenlabrada y dirigente de UPA-UCE.

«Estamos intentando que se unifique la transhumancia en toda España y parece que el Ministerio de Agricultura tiene la voluntad de hacerlo. Está por la labor de reformar el real decreto de 2002 para que se especifique entre otras cosas las distancias que deben existir entre asentamientos apícolas en un mismo municipio y no nos pongan obstáculos, como pasa ahora», agrega Paulino Marcos, natural de la localidad hurdana de Las Mestas, presidente de la Asociación Cacereña de Apicultores y responsable del sector apícola de Asaja Extremadura.

«Como se está poniendo el sector tienes que tener al menos 1.000 colmenas si quieres vivir de esto»

«Como se está poniendo el sector tienes que tener al menos 1.000 colmenas si quieres vivir de esto» Pablo Gil Apicultor profesional

Prieto, de 56 años, y Marcos, de 57, son dos de los expertos del sector apícola extremeño y, por tanto, nacional. Van parejos los dos porque Extremadura es la primera comunidad española por apicultores profesionales (1.150), por número de colmenas (622.000) y por el tamaño medio de las explotaciones (una media de 400 colmenas).

Sector complejo

La región focaliza la apicultura en tres comarcas fundamentalmente: Las Hurdes, La Siberia y Villuercas, con tres cooperativas en total. Entre las tres suman 600 socios y suponen el 45% de la facturación de las sociedades apícolas de España. La mayoría (320) de los apicultores extremeños asociados forman parte de Montemiel, la cooperativa más veterana al cumplir ya 40 años de existencia. Está en Fuenlabrada, el pueblo con más apicultores del mundo, enfatiza Prieto. El censo de la localidad es de 1.890 vecinos.

Selección de diversos tipos de miel en la cooperativa Montemiel, de Fuenlabrada de los Montes, la más grande de la región
Selección de diversos tipos de miel en la cooperativa Montemiel, de Fuenlabrada de los Montes, la más grande de la región / BRÍGIDO

Los obstáculos que algunos municipios de otras regiones fijan para la libre transhumancia apícola; la merma del número de abejas por problemas sanitarios; los precios a la baja o los vaivenes del tiempo son las trabas habituales a las que se enfrentan los apicultores. «No podemos decir, como ocurre en otros sectores ganaderos, que fundamentalmente tengamos un gran problema. El apícola es un sector complejo. El problema es que tenemos siempre varios problemas», indica José Antonio Babiano, apicultor de Fuenlabrada y presidente de la sectorial apícola de Cooperativas Agro-alimentarias de Extremadura.

El censo de colmenas en Extremadura alcanza las 622.000 y el número de apicultores profesionales llega a los 1.150

No obstante, Babiano afina y señala el origen de la gran inquietud que padecen los apicultores profesionales. «El principal problema ahora mismo es que el mercado está paralizado. No hay compra de miel. Y los apicultores se empiezan a poner nerviosos», concluye.

«No hay movimientos ni de precios ni, sobre todo, de compras en el mercado. Las operaciones comerciales están paradas. Pero es algo general del sector apícola internacional. No es un problema de nuestra miel, ni de otras españolas», corrobora Antonio Prieto.

En los almacenes se acumula una importante cantidad de miel de la campaña pasada y podía haber sido más de no ser este 2018 un año especialmente bajo en cuanto a producción por la sequía que se vivió en 2017. Esta campaña se convertirá en la más complicada para el sector de los últimos años, aventuran. La masiva importación de mieles baratas, que en muchos casos además no son propiamente miel, irrita sobremanera.

«Cualquier presencia de mieles de terceros países y su entrada masiva en el territorio de la UE nos hace un montón de daño a pesar de que nuestro producto sea de calidad y competitivo. Esto es algo ya estructural aunque empecemos a encontrar una salida porque hay un nicho de mercado y es el ecológico», reflexiona Antonio Prieto.

Engaño al consumidor

«Cada vez se hace más imprescindible un correcto etiquetado de la miel. El que existe ahora confunde al consumidor porque llega a España para su comercialización miel de China o de otros países que se mezcla a través de la industria con miel española pero no se especifica esa mezcla. Se etiqueta y se vende como miel de un país de la UE y de otro países que no lo es. Eso es engañar», critica Paulino Marcos.

La falta de transparencia favorece que las empresas apuesten por mieles de bajo precio, de menor calidad y que no cumplen el modelo europeo de producción, incide el hurdano. «Italia ya ha avanzado en una mejora del etiquetado y parece que Francia también lo va a hacer. Ya toca en España», remata Prieto.

La varroasis, que mata a muchas abejas, y los problemas para la transhumancia añaden más inquietud

Según datos del Datacomex (estadísticas del mercado comercial exterior, dependiente del Gobierno), las importaciones en 2015 de miel subieron un 25% respecto al año anterior y casi un 40% sobre 2013. China continúa siendo el principal origen de las compras, con una cuota cercana al 60% y el volumen de miel importada continúa creciendo, un 16% en este último año. México y Ucrania son los otros dos grandes introductores de miel en la UE.

Abejas en una colmena instalada en Herrera del Duque
Abejas en una colmena instalada en Herrera del Duque / BRÍGIDO

La dificultad sanitaria para los apicultores tiene que ver con la varroasis, una enfermedad que ataca a las abejas, tanto a las adultas como a las crías. Se trata de un ácaro cuyo aspecto recuerda al de una garrapata que se adhiere al cuerpo de las abejas causándoles heridas y provocando la muerte de las colmenas. «No somos capaces de controlar la alta mortandad. Algo mal debemos estar haciendo. No todo es asunto del cambio climático, aunque influya», agrega el presidente de la Asociación Cacereña de Apicultores.

La apicultura extremeña se topa también con la «persecución» de diferentes municipios, sobre todo de Castilla y León, que imponen una tasa muy alta a los apicultores de fuera de su región para instalar colmenas en esos territorios mientras que los apicultores locales se les concede prácticamente la gratuidad.

A esa penalización económica le añaden otros requisitos administrativos prácticamente imposibles de cumplir. Los apicultores extremeños han conseguido ganar dos recursos judiciales contra los ayuntamientos zamoranos de Fonfría, San Vitero y Serradilla del Arroyo. «Por lo menos ahí hemos tenido buenas noticias», se congratula Marcos.

Más de la mitad de la miel extremeña es para exportación

Más del 50% de la miel que se produce en Extremadura sale fuera de las fronteras españolas. La canalizadora de esta exportación es Euromiel, cooperativa de segundo grado (engloba a otras cooperativas base) que cada año logra vender miel extremeña en importantes mercados como el alemán, el gran dominador tanto por lo que compra como por lo que también vende del sector apícola europeo. Creada en 2001 y con sede social en Mérida, en Euromiel se incrustan las tres cooperativas de Extremadura de este sector: Montemiel, Apihurdes y Sierra Miel.

«Se trata de un proyecto que funciona», resume Ramón Rodríguez, gerente de Euromiel, para explicar como esta cooperativa centra sus esfuerzos en colocar en el exterior los productos de los socios. Anualmente, según Rodríguez, se pueden facturar entre tres y cuatro millones de euros por las ventas que se realizan fuera de España. «Uno de cada tres camiones que entran con miel en el gran mercado alemán trae miel extremeña. Ese es un gran dato», concluye.

Además de miel, la cooperativa también se encarga de vender las aproximadamente 300 toneladas de polen que anualmente se generan, de media, en las colmenas de los apicultores extremeños. Hay que resaltar que Extremadura recolecta la mayor cantidad de polen fresco y seco del mundo.

En realidad, Euromiel no solo cumple una labor básica de exportación sino que también importa. Trae cada año de Alemania entre 1.000 y 1.500 toneladas de un alimento básico para que las abejas no desfallezcan en periodos en los que no hay floración. Para tenerlas durante el invierno en un estado óptimo de salud las colmenas profesionales necesitan alimentarse a base de una pasta azucarada llamada fundant.

En Euromiel están representados cerca del 63% de los apicultores que hay en Extremadura. Sus tres cooperativas facturan unos 14 millones cada año, en función de los cada vez más inestables precios que se pagan por la miel y la producción, igualmente muy irregular en función de cómo sea el tiempo cada año.

«Canalizar todas las ventas al exterior a través de Euromiel es una buena fórmula y así lo entienden los socios. Se trata de una iniciativa muy asentada aunque cada vez está más complicado no solo vender fuera de nuestras fronteras sino también dentro del mercado nacional», resalta el gerente de Euromiel. Alemania, incide Ramón Rodríguez, es un referente del sector apícola mundial.

«Allí se consume mucha miel y existe un tejido industrial vinculado con el envasado muy potente históricamente. Apicultores no hay tantos como aquí, en absoluto, pero también tienen su peso», expresa. Alemania es el tercer mayor consumidor per cápita mundial de miel.

Aclara Rodríguez en este sentido que el apicultor predominante en el territorio alemán no es profesional como ocurre en Extremadura sino el aficionado. «En ese país se lleva mucho la persona que tiene cuatro o cinco colmenas o algunas más pero pocas más. Eso es muy frecuente en todo el país. Es una producción de autoconsumo muy arraigada en Alemania», finaliza.

España, con datos cerrados a 31 de diciembre de 2016, es el séptimo exportador mundial de miel. En Europa ocupa el segundo puesto solo superado por Alemania a pesar de que España produce más miel que Alemania.

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