«La melona de secano es más dulce y aguanta más»

Vitoriano Cabezas cultiva melonas al estilo tradicional. :: g. c./
Vitoriano Cabezas cultiva melonas al estilo tradicional. :: g. c.

Vitoriano Cabezas Cultiva melones y sandías Aprendió este cultivo de su padre y hoy sigue siendo su principal fuente de ingresos

GLORIA CASARES ALMENDRALEJO.

Vitoriano Cabezas, de 50 años, mantiene viva la tradición de cultivar melones, melonas y sandías, que aprendió de su padre y que hoy sigue siendo su sustento de vida y su principal fuente de ingresos.

Su secreto es mantener intactas las tradiciones de cultivar la 'melona de Almendralejo' en cultivo de secano y con los mismos aperos que sus antepasados, una mula para arar la tierra.

-¿Qué tiene la 'melona de Almendralejo' para ser famosa?

«Debería haber más controles para que alguien que no sea agricultor no pueda vender en la calle» «La cosecha ha sido mala por la sequía, ha salido mucho más corta que otros años»

-Consiste en cultivar la melona de una forma tradicional, como lo hago yo, sin riego y con los aperos tradicionales, porque yo solo tengo una mula, como antiguamente, y mantiene las simientes; cuando la pruebas te das cuenta que no tiene nada que ver con los melones de ahora.

-¿Guardan las semillas?

-Bueno, cuando nos sale una planta buena, que da melonas que destacan, la marcamos y guardamos las simientes. Pero cada cinco o seis años hay que cambiarlas, porque se malean.

--Y el cultivo de melones y sandías le da para vivir?

-Por supuesto no te da para hacerte rico, pero sí para sacarte un jornal. Claro, tienes que poner un precio que no es el mismo que los melones de otros sitios, pero es que si quieres calidad, hay que pagarla.

-Si los clientes repiten...

-Eso digo yo, que si vienen año tras año es porque notarán la diferencia. Yo tengo clientes de fuera, que vienen todos los años, además de los de aquí.

-¿A cómo se vende el kilo?

-Yo es que no vendo por kilo, vendo por melona. Yo vendo la melona a unos cuatro o cinco euros, pero es la 'melona de Almendralejo' y son grandes. Es que cualquier cultivo se lleva mucho dinero, ya no solo es el trabajo, es que se te va dinero en la gasolina para coger el coche y llegar hasta las tierras y son muchas horas de trabajo para prepararlas.

-¿Necesita mucha tierra para cultivar melones para todo el año?

-Yo tengo arrendadas unas tierras y si tienes unas cuantas, pues te da para sacarte un sueldito. Pero no solo es cultivarlas, luego son muchos días aquí al sol, en la calle para venderlas.

-¿Cómo se ha dado este año la cosecha?

-Pues mala, por la sequía, igual que la vendimia. Al ser melones y sandías de secano y no haber llovido esta primavera, pues se ha notado mucho y ha salido mucho más corta que otros años.

-Pero, además, tenéis que enfrentaros a los robos.

-Ese es un problema gordo que tenemos. Y eso que este año parece que no se ha sufrido tanto. Pero sí, estás muchos meses trabajando la tierra para que te dé el fruto, después de pagar el alquiler de las tierras, y luego en una noche te los roban. No hay derecho.

-¿La competencia supone un problema?

-Más que la competencia, las trabas que nos ponen y el juego sucio de algunos. Aquí hay gente que está vendiendo melones que no los cultiva. Los compran a la frutería y luego los venden como si fueran de Almendralejo. La verdad es que es injusto, porque nosotros tenemos este cultivo para comer, no para vicio. Pero siempre hay alguno que lo hace y como conoce a no sé quién, pues no le dicen nada. Yo creo que tenía que haber más controles para que uno que no sea agricultor no tenga tan fácil ponerse a vender los melones y otras frutas en la calle.

-¿Desde que no está la travesía, ha bajado mucho el negocio?

-Muchísimo, han acabado con la tradición prácticamente y es una pena. Ahora no nos dejan vender en toda la travesía. Yo vendo en ella pero porque estoy en la plaza de la estación de trenes y tengo permiso para estar aquí de Renfe, pero si no, no podría. A mí siempre me ha gustado esta carretera.