Juan Blázquez: «Es importante haber pasado esto a mis hijos»

Juan Blázquez posa con una cosechadora que lleva su hijo. :: E. D./
Juan Blázquez posa con una cosechadora que lleva su hijo. :: E. D.

Comenzó con su padre en los servicios agrícolas y la empresa familiar continúa creciendo ahora a través de sus hijos

ESTRELLA DOMEQUE

Don Benito. Los servicios agrícolas son para Juan Blázquez una tradición que pasa de padres a hijos. De su padre llegó a él y ahora son sus hijos los que continúan con el legado de la empresa familiar.

-¿Cómo llega a la agricultura?

-Es tradición familiar. Siempre nos hemos dedicado a la agricultura y desde hace más de 30 años hacemos también servicios agrícolas a través de Juan Blázquez e Hijos, en Don Benito. Nuestro trabajo principal es la recolección con cosechadoras para cereal, arroz, maíz, girasol. Todo lo relacionado con las cosechadoras. La agricultura últimamente lo tenemos en segundo plano, nuestro fuerte ya son los servicios agrícolas.

-Son muchos años.

-De toda la vida. Mi padre tenía cosechadoras, pero en aquella época hacíamos poca labor porque no había rendimiento. Empecé así y ahora ya hemos crecido, están también dos de mis hijos conmigo, junto con más trabajadores. Es importante haber sido capaz de pasar esto a mis hijos, que están muy implicados y, además de traerlo como tradición, están preparados.

-¿Cómo viene la campaña?

-Ahora mismo hemos empezado la recolección de arroz y maíz también hemos empezado a hacer algo. Pero estamos expectantes con el tiempo, que es lo principal en este momento, que nos acompañe un poco. Estas lluvias de los últimos días, depende. Si no lloviera es mejor para estas labores de recolección, el problema es que para la agricultura es bueno que llueva porque las labores están paradas a consecuencia de que la tierra está seca.

«Mi padre tenía cosechadoras, pero en aquella época hacíamos poca labor porque no había rendimiento»

-¿Qué hay que tener en cuenta para una buena cosecha de arroz?

-Sobre todo el tiempo. Que vengan buenas temperaturas y que no llueva para facilitar la recolección del arroz lo antes posible porque los agricultores enseguida nos ponemos nerviosos cuando empieza a llover y no podemos recoger la cosecha. Y después de un año entero esperando es normal tener nervios.

-¿Y de maíz?

-En el maíz es similar, porque todo va relacionado con las humedades del producto. En los maíces los agricultores necesitan que no se manipulen mucho en el secadero porque eso son costos que se adhieren a los gastos y hay que tratar de minimizarlos.

-¿Cuál es su volúmen de trabajo?

-De arroz venimos haciendo alrededor de 800 hectáreas, en maíz trabajamos entre 300-350 hectáreas. Luego ya en cereal sí que tenemos más, superamos las 2.000 hectáreas. Además subimos también a Castilla y León y hacemos también allí otras 2.500 hectáreas de superficie. En cuanto a cereal no nos centramos sólo aquí. Cuando terminamos aquí, las máquinas las subimos en góndolas y allí tenemos una clientela fija.

«En la última década se ha notado mucho y cada año es más la tecnología que va saliendo»

-¿Cómo han cambiado las cosechadoras?

-No tienen nada que ver con las de hace 15-20 años. Sobre todo en la última década se ha notado mucho y cada año es más la tecnología que va saliendo. Antes trabajábamos prácticamente a ojo y casi sin control, ahora la máquina te va dirigiendo todo el trabajo que estás realizando. Las nuevas cosechadoras te advierten si hay pérdida de grano, una avería o cualquier situación. Esto hace que puedas ir despreocupado de este tema. El único inconveniente es que los que llevamos más años nos vamos quedando obsoletos, pero vamos aprendiendo.

-¿Mejora el rendimiento?

-Por supuesto, no tiene nada que ver. El rendimiento puede ser de más de un 200% más que hace años. Y en cuanto a la comodidad de trabajo ha cambiado tanto que te puedes hacer a la idea de que estás en una oficina.

-¿Y en cuanto a la inversión?

-Sí, eso es un tema importante. Es una inversión fuerte, por suerte los plazos de financiación son asequibles y la maquinaria al final se va amortizando. Pero hablamos de cantidades muy altas y hay que estar muy seguro a la hora de comprar maquinaria. Lo malo es que hay mucha competencia desleal y eso se tendría que controlar. Ese intrusismo sería uno de nuestros grandes problemas, que nos afectan mucho a la hora de ajustar los precios.