La excelencia como meta

Nueve concursos morfológicos evidencian cada año la calidad de las razas ganaderas extremeñas en la Feria de Zafra

La excelencia como meta
J. M. Romero
Celestino J. Vinagre
CELESTINO J. VINAGRE

Zafra es mucho más que un escaparate. Es el lugar donde hay que estar porque allí se lleva el mejor ganado que puede haber ahora en España». La aseveración es de Leopoldo Gómez Coronado, de 40 años, y es sistemáticamente repetida por otros ganaderos que exponen estos días en la Feria Internacional Ganadera. Solo la escasez de agua, que está dejando un panorama desolador en las fincas extremeñas en este inicio del otoño, ensombrece el ánimo de unos criadores que se están esmerando sobremanera en distinguirse de sus competidores por la excelencia de sus animales.

Natural de Quintana de la Serena, Gómez Coronado dejó la carrera de Magisterio y su incipiente actividad docente para ganarse la vida como ganadero en la explotación que llevaba su padre. «Lo hice por pasión. Porque me encanta el campo y la ganadería», reseña. Leopoldo cuenta con 5.500 ovejas. De ellas, 800 merinas y 300 de la raza Fleischschaf están inscritas en los respectivos libros genealógicos de cada especie. Esto es, los registros donde solo pueden estar los ejemplares más selectos, los de mayor calidad.

Los libros genealógicos vienen a ser el caviar ganadero. Constituyen un instrumento esencial no solo en los programas de conservación sino también en los de mejora o selección genética.

Uno de los más representativos, el de la raza porcina ibérica, contenía a principios del año pasado un total de 484.335 hembras y 6.918 machos, mayoritariamente localizados en Extremadura (42,37% del conjunto nacional).

«Los premios sirven para dar prestigio, para que te conozcan mejor. Zafra es un gran escaparate»

«Los premios sirven para dar prestigio, para que te conozcan mejor. Zafra es un gran escaparate» Justo Martínez | Ganadero de porcino

Solo los ejemplares que forman parte de esos documentos que atestiguan la aptitud y cualidad racial de cada ganado pueden participar en la feria ganadera en los diferentes concursos morfológicos que se organizan cada año entre septiembre y octubre en el sur de Extremadura. Esas competiciones simbolizan la apuesta por el pedigrí de una cita ganadera referente, imprescindible en el campo español.

Algunos, como el de vacuno retinto, llevan décadas celebrándose. Otros, como el de vacuno Blonde de Aquitania, son más recientes, en este caso de apenas un año de vida. Es el más novato de los nueve que se desarrollan en las instalaciones del recinto ferial zafrense.

«Conozco los concursos desde que recién nacido pisé por primer vez la Feria de Zafra. Hay un extraordinario nivel. Supone un prestigio enorme para las ganaderías que consiguen llevarse premios», sentencia Gregorio Moreno, de 50 años, ganadero de Badajoz, con cabezas de vacuno fundamentalmente aunque también es productor de cerdo ibérico.

Selección

Moreno es el continuador de una tradición ganadera familiar que se remonta al siglo XIX y que colecciona más de una treintena de galardones por sus participaciones anuales en la Feria Ganadera. Buena parte de ellos los colecciona en su finca El Palacio, 680 hectáreas de encinas y alcornoques situadas al pie de la carretera nacional 435, a unos tres kilómetros de Barcarrota aunque se encuentra geográficamente en el término municipal de Salvaleón.

«La competitividad es increíble. Cada año es mayor. Todo el mundo quiere venir a Zafra y participar en el concurso. Yo lo hago con muchísima ilusión y con ánimo siempre de mejorar respecto al ganado que llevo el año anterior», resalta Leopoldo Gómez, que lleva ocho años consecutivos acudiendo a la Feria Ganadera para participar en el concurso morfológico nacional de las razas ovinas Fleischschaf, Ile de France y merino precoz.

El concurso más reciente es el del vacuno Blonde de Aquitania; los de ibérico y retinto, los más antiguos

El ganadero de Quintana de la Serena, que tiene su explotación en el término municipal de Puebla del Reina, acumula una veintena de galardones en los diferentes concursos morfológicos en los que ha presentado ganado selecto.

La raza Fleischschaf, calificada como el merino alemán, «está en auge porque da menos problemas en los partos. Sus machos están siendo muy demandados para cruzarse con las merinas y eso se nota en la feria. Al concurso están llegando en los últimos años unos sementales magníficos», recalca este productor de ovino de la comarca de La Serena que también gestiona merino precoz. «Estamos dentro de un mercado muy exigente y con una situación de precios complicada. La calidad debe ser un elemento necesario para poder competir mejor», concluye.

En la de Sierra Suroeste, Justo Martínez García, de 54 años y ganadero de porcino ibérico de Jerez de los Caballeros, también lo deja claro ante el equipo de HOY desplazado a su granja de crías cien por cien ibéricas enclavada en La Bazana. Es una pedanía situada a siete kilómetros del casco urbano jerezano.

Martínez tiene fincas, con 500 cerdos este año para meter en la inminente montanera, situadas en los términos deJerez, Fregenal de la Sierra e Higuera de Vargas.

Cerdos ibéricos puros en El Rincón de La Bazana. J. M. Romero

«En estos concursos morfológicos se presentan ganaderías de élites y sus animales son casi inmejorables. Prácticamente todas las ganaderías participamos en programas de selección genética para aumentar la calidad de nuestro ganado», subraya este profesional del campo que ha recibido 49 premios, en las diferentes categorías, dentro del concurso de ibérico.

Este año la prueba morfológica de porcino, de categoría nacional, alcanza ya las 34 ediciones. Martínez lleva 15 años presentándose de forma consecutiva al certamen selectivo organizado por Aeceriber, la Asociación Española de Criadores de Ganado Puro Ibérico Puro y Tronco Ibérico. El colectivo está presidido desde 2006 por la extremeña Lucía Maesso Corral, de 49 años.

Aeceriber está integrada por más de 1.280 asociados y 5.138 explotaciones de ibérico, según datos de principios de 2018. Se localizan principalmente esas explotaciones en las comunidades de Extremadura, con 896 (45,69%), Andalucía, con 520 (26,61%) y Castilla y León con 462 (23,56%).

Maesso tenía 17 años cuando le dijo a su padre que quería dejar los estudios para trabajar con él en el campo. Con finca en la localidad de Fuente del Arco, en la Campiña Sur extremeña, enfatiza que «cuando te presentas a un concurso morfológico lo haces en sana competencia con otros ganaderos y lo haces mostrando el nivel de tu cabaña. Por eso todo el mundo compite con lo mejor que tenga dentro de un tipo de ganado, en sí mismo, ya selecto como el de la raza porcina pura. El concurso de Zafra es el mejor de España. De eso no cabe duda».

Variedades

El concurso internacional de caballos de pura raza española (31 edición); el nacional de las razas vacunas berrendas en negro y en colorado (12); concurso nacional de la raza caprina Florida (14); concurso de animales jóvenes del vacuno limusin (6 edición); el de la raza vacuna charolesa y el de la Blonde de Aquitania se suman a los de las razas ovina Fleischschaf, Ile de France y merino precoz, cerdo ibérico y el vacuno retinto. Nueve concursos morfológicos para mostrar la excelencia de decenas de cabezas de ganado en territorio extremeño.

Algunos se estrenaron el año pasado, como el de la raza vacuna Blonde de Aquitania, con facilidad en el parto y alto rendimiento cárnico. Se presentaron en su primera edición concurrieron 32 ejemplares oriundos de fincas de Extremadura y Andalucía. Otros, como el de porcino ibérico, acumulan ya 34 años a cuestas. Otro de los históricos es el de caballos, con 150 animales el año pasado procedentes de 50 ganaderías de Extremadura, Andalucía y Castilla y León.

«Te da una publicidad muy importante a la ganadería. Es un tremendo escaparate», resume convencido Justo Martínez. «Solo participar es importante y, si encima, como es mi caso, te dan premios, mejor que mejor. Los premios sirven para dar prestigio. Sirven, por decirlo de manera llana, para que te conozcan mejor. Yo vendo reproductores de ibéricos por toda España», agrega el jerezano, titular de la ganadería El Rincón de La Bazana. Dispone actualmente de 150 reproductoras y 12 verracos.

Hace cinco años Martínez ganó el premio de mejor ganadería de ibérico dentro de un concurso morfológico de Zafra que reconoce a los mejores porcinos en las categorías de verracos, cerdas, primalas, marranos y otras menciones especiales. Un éxito que le animó a profundizar en la línea de mejora.

Solo pueden participar animales que deben estar inscritos en los libros genealógicos

«Estamos en un plan de mejora genética de mi explotación. Es un paso más para una mejor calidad a la que ya tenemos. Ese plan evita la consanguinidad entre cerdos. Usamos machos de fuera para inseminar y evitar ese problema», narra el jerezano.

«Extremadura tiene ahora mismo las mejores granjas de reproductores de ibéricos selectos de España. Casi todas están en la provincia de Badajoz», sentencia antes de incidir en que «es un trabajo muy sacrificado» ser una ganadería de élite en un sector que vive un momento dulce. «Compensa ese esfuerzo, no solo en lo digamos publicitario cuando recibimos un premio sino en lo económico. Ahora mismo mis reproductores se están vendiendo muy bien. Tengo buenos compradores», finaliza satisfecho Martínez.

Mejora genética

Para Gregorio Moreno Fernández de Córdova, de 50 años, la calidad no es solo un distintivo para vender mejor sino un objetivo ineludible en una región eminentemente ganadera como la extremeña. Moreno es presidente de la comercializadora Carne de Retinto y el tesorero de la Asociación Nacional de Criadores de Retinto, la organizadora del veterano concurso morfológico zafrense, otro de los clásicos junto al de ibérico.

«Somos muy estrictos, solo certificamos que un animal es retinto si su padre y su madre están inscritos en el libro genealógico», incide este ganadero de Badajoz. Casi la mitad del vacuno retinto registrado en ese libro se encuentra en Extremadura, un territorio muy favorable para su crianza por su producción en extensivo y con alimentación natural.

Vacuno retinto de la ganadería de Gregorio Moreno en la finca El Palacio en Salvaleón.
Vacuno retinto de la ganadería de Gregorio Moreno en la finca El Palacio en Salvaleón. / J. M. Romero

En España, según los últimos datos oficiales, hay unas 350 ganaderías de ganado retinto y 24.000 cabezas inscritas en el libro genealógico de esta raza. De ellas, el 48% son extremeñas: 11.500 cabezas y 170 ganaderías.

La ganadería de Gregorio Moreno se alimenta en sus fincas de Alconchel y Salvaleón. Empezó con el retinto un tío de su bisabuelo y hoy la ganadería tiene 180 vacas reproductoras y 12 sementales de retinto puro. Con las crías son casi 300 las cabezas de ganado las que alcanza en su explotación.

El criador de retinto se ha presentado desde siempre al concurso morfológico de la Feria de Zafra «por tradición y por prestigio», explica este productor de retinto al frente de una ganadería de vacuno que alcanza ya la cuarta generación de propietarios. Él la asumió en 1997.

«Acudo desde siempre al concurso de retinto por prestigio y tradición. Cada año es mejor»

«Acudo desde siempre al concurso de retinto por prestigio y tradición. Cada año es mejor» Gregorio Moreno de Córdova | Ganadero de vacuno

«Las razas evolucionan y quien no lo hace mejorando su genética se queda atrás», resume Moreno, que ha recibido decenas de premios que es incapaz de contabilizar tras su paso por los sucesivos concursos morfológicos de retinto. «Desde que asumí la ganadería he recibido reconocimientos en la Feria Ganadera de Zafra. Y antes quien los recibió fue mi padre. Es una gran alegría para nuestra ganadería», concluye.

«Te tiene que gustar mucho el campo para tener un oficio como este, en el que no hay festivos y te encuentras muchas veces con otros problemas de precio. La vocación es imprescindible pero también la voluntad de seguir mejorando la raza. Es un objetivo que muchos tenemos claro que tenemos que seguir», finaliza el ganadero de porcino ibérico Justo Martínez.