El fresón y la picota

El fresón y la picota

J. R. Alonso de la Torre
J. R. ALONSO DE LA TORRE

La diferencia entre el Fresón de Palos y la Picota del Jerte es que el primero es una marca sólidamente establecida, con su logo, su imagen estable y popular, sus líneas de venta situadas en puntos estratégicos de las grandes superficies y una penetración en el mercado conseguida a base de campañas y capacidad de las empresas onubenses de la fresa para remar en la misma dirección. Lo de la picota es diferente. Su sabor es imbatible, pero le falta una imagen poderosa y arrolladora, una estrategia que consiga la asociación inmediata, en el subconsciente del consumidor medio, entre la marca Picota del Jerte y el concepto producto de máxima calidad. Por ahora, esa asociación refleja solo la realizan los compradores muy informados. Fresón de Palos, Plátano de Canarias, Pimentón de la Vera, PescadeRía, Torta del Casar, Mejillón de Galicia. Marcas asentadas firmemente en el mercado. Detrás de ellas, ha habido dinero para hacer campañas inteligentes y sensatez colectiva de los productores para unirse, olvidarse de protagonismos y tonterías y trabajar juntos para que en los mejores pasillos de las tiendas haya rincones exclusivos con estos productos. Ya han llegado las primeras cerezas a las cooperativas del Jerte. Tienen tanto prestigio que reinan en los mercados tradicionales y en las tiendas selectas de los aeropuertos, pero la marca Picota del Jerte necesita impulsos como la reciente campaña realizada en el mercado alemán y exige que ningún productor se descuelgue para ser imbatible frente a la competencia turca, rusa y norteamericana.