Fertilizantes más homogéneos y sostenibles

Ahora el fabricante debe garantizar los requisitos de producción mediante un proceso basado en la conformidad del producto, con la intervención de un organismo externo que, una vez realizada la certificación, habilita el etiquetado europeo

ANÁLISIS AGRARIO | JUAN QUINTANA

LEl Consejo Europeo ha aprobado un nuevo reglamento sobre fertilizantes, que entrará en vigor a mediados de este año y que sustituye al de 2003. Además de esta norma, este sector está regulado en España por un real decreto de 2013, revisado en 2017.

El reglamento mencionado surge de la necesidad de armonizar, no solo los fertilizantes minerales, tal como sucedía hasta ahora, sino también el resto de abonos orgánicos, bioestimulantes, de liberación controlada, etc. Al estar reglamentados mediante normas nacionales, se han producido frecuentes problemas de armonización y de reconocimiento mutuo, lo que ha provocado que algunos fertilizantes no minerales hayan sido autorizados en unos países y no en otros.

La última propuesta global de la Comisión sobre Economía Circular promovía la incorporación de subproductos de otros sectores como materia prima para la fabricación de fertilizantes, bien por su alto contenido en materia orgánica, en fósforo o en potasio, o por otras características físico-químicas que favorecen la mejora de la calidad de los suelos. Un contexto que requería un nuevo marco legal que favoreciera y controlara este novedoso escenario.

Además de lo ya mencionado, esta joven norma implica otros cambios sustanciales, como la puesta en marcha de un sistema de control de los productos. Ahora el fabricante debe garantizar los requisitos de producción mediante un proceso basado en la conformidad del producto, con la intervención de un organismo externo que, una vez realizada la certificación, habilita el etiquetado europeo. En todo caso, es el fabricante quien decide si solo va a comercializar en determinados países, en cuyo caso puede gestionar las autorizaciones a través de legislaciones nacionales o, por el contrario, opta por el reglamento europeo, lo que le abre las puertas de todo este espacio económico. Este marchamo CE también puede ser obtenido por un fertilizante fabricado en un Estado tercero, siempre y cuando se someta con éxito a la evaluación de conformidad del producto, lo que persigue el objetivo de que haya homogeneidad entre los fertilizantes elaborados fuera y dentro de la Unión Europea, evitando agravios comparativos.

En definitiva, es una buena noticia para el sector, ya que homogeneiza las normas de comercialización de los fertilizantes. En este sentido, los agricultores europeos, representados en el COPA-Cogeca, ya han manifestado su satisfacción. Consideran que va a eliminar la desventaja competitiva frente a otras zonas de producción, al abrir el mercado europeo a la competencia internacional. Además, se prevé que aumente la diversidad de abonos con nuevas opciones de sustitución. Hay que tener en cuenta que se trata de un factor de producción muy condicionante, que en muchos casos supone más del 40% de los costes de insumos de una explotación.

Por otro lado, el sector industrial también opina que se ha dado un buen paso, aunque con ciertas reservas. La realidad es que algunas cuestiones han quedado en el aire. Por ejemplo, el riesgo de que el contenido de nutrientes se reduzca o que no sea necesario valorar la eficacia agronómica del producto. En todo caso, se van a producir mejoras que favorecerán una mayor seguridad para la salud y también para el medio ambiente. Entre otros aspectos, se han establecido límites para los contenidos de metales pesados y otros contaminantes.

Hay que recordar que se trata de un mercado que en 2018 movió en España 5,1 millones de toneladas de producto, la mitad importado. Una tendencia que se mantiene en 2019. A nivel global, el sector productor de fertilizantes de la Unión Europea ha perdido mercado exterior, debido a los altos costes de producción que le han hecho ser menos competitivos.