«Hoy hay más concienciación sobre la sanidad animal»

Rafael Jiménez, veterinario. :: JSP/
Rafael Jiménez, veterinario. :: JSP

Este profesional está dedicado a la ADSG San Gregorio, que aglutina ganaderías de vacuno, porcino y ovino

JAVIER SÁNCHEZ PABLOS

Trujillo. El veterinario Rafael Jiménez, de 26 años, trabaja para la asociación de defensa sanitaria ganadera (ADSG) San Gregorio, junto a su compañero Enrique Borrega. Con sede en Torrecillas de la Tiesa, esta entidad aglutina a ganaderos de la comarca con explotaciones de vacuno, porcino y ovino. Recuerda que se les presta atención en temas de vacunación, desparasitación, así como en aspectos reproductivos y, en general, todo lo que tiene que ver con la sanidad animal.

-¿Cómo es el día a día?

-Tenemos bastante ganaderos, con lo cual tenemos mucho trabajo. Si queremos, todos los días estamos liados. Ahora, empieza la campaña de lengua azul. Por tanto, hay que vacunar a vacas y ovejas. Esta labor durará hasta el mes de junio y será seguramente la actividad principal. Después, están las tareas de desparasitación. Si nos referimos a los cerdos, hay que vacunarles, al menos, tres veces al año, en enero, mayo y septiembre. Si se tratan de cochinos pequeños, las vacunas comienzan a los tres meses. A este sector, también hay que sacarles sangre normalmente para controlar la enfermedad. A las ovejas se les suele vacunar en otoño. Además de este día a día, hay que atender a ganaderos por problemas que puedan surgir.

«Como está la situación, no sé hasta qué punto la ganadería va a poder seguir adelante»

-¿Cómo es la relación con esos ganaderos?

-Hay que estar muy en contacto con ellos. Nosotros atendemos todas las consultas de los ganaderos que pertenecen a la ADSG San Gregorio. Por tanto, tenemos una relación muy estrecha. Es raro que, al menos, no hablemos una vez al mes con ellos, por diferentes cuestiones. Es un contacto muy directo. Aunque estos profesionales suelen controlar bastantes temas de su ganadería, siempre surgen dudas y problemas que hay que solucionar. Para eso, también estamos los veterinarios.

- ¿Qué es lo mejor y lo peor de cada cabaña ganadera?

-Cada animal tiene cosas mejores y cosas peores. Por ejemplo, los cerdos dan más trabajo al veterinario porque, como he dicho antes, hay que vacunar a toda la explotación tres veces al año. Sin embargo, las vacas se desparasitan y se vacunan dependiendo de los ganaderos. Eso sí, la lengua azul es obligatoria. Las ovejas es un animal que no da mucho trabajo. Al igual que el vacuno, la lengua azul es obligado cumplimiento y se desparasitan una vez. Lo que depende mucho son las explotaciones que te facilitan ese manejo y ese trabajo. Cada una es un mundo y hay que adaptarse.

«Los ganaderos suelen entender las normas que les ponen para cumplir con la sanidad animal»

-¿Están concienciados de la sanidad animal y de la prevención?

-Cada vez hay más concienciación sobre la sanidad animal. Es cierto que a veces te encuentras con ganaderos y te dicen que antes no se hacían tantos saneamientos, ni vacunaciones, ni tenían tantas obligaciones. Sin embargo, los nuevos y los más jóvenes están muy concienciados. Este hecho facilita nuestra labor. Ahora, por ejemplo, desde enero ha cambiado el tema de medicamentos, sobre todo, en los antibióticos, que nos han restringido mucho a los veterinarios. Se han clasificado en grupos y en función de la gravedad tenemos que utilizar unos u otros. Este hecho ha provocado que a algunos ganaderos les venga grande, porque estaban acostumbrados a utilizar ciertos antibióticos. Con la nueva normativa no pueden. No obstante, los ganaderos suelen entender las normas que les ponen para cumplir con la sanidad animal.

-¿Cómo ves el sector?

- Como está la situación, no sé hasta qué punto la ganadería va a poder seguir adelante, teniendo en cuenta los beneficios que tienen esos ganaderos en relación al trabajo que desarrollan. Está muy por debajo de lo que se ve en otros oficios. Es un trabajo muy esclavo. El ganadero que se pueda coger unas vacaciones o días libres es porque tiene alguien de mucha confianza o deja cosas sin hacer. Está claro que es una labor muy vocacional.