Un centenar de granjas de vacas de leche resisten en la región

Ordeño de vacas en una explotación de Casar de Cáceres cuyos ganaderos son socios de la cooperativa Cooprado, el gran referente del vacuno de leche extremeño. :: BRÍGIDO

El descenso es continuado desde 2013, aunque la mejora genética yotros cambios propician que se mantenga estble una producción anual de 28 millones de litros cada año

Celestino J. Vinagre
CELESTINO J. VINAGRE

Para cualquier oriundo de un municipio rural en Extremadura y que haya sobrepasado la barrera de los 40 años es fácil recordar una imagen vinculada con la ganadería. Hasta inicios de la década de 1990 existía en cada pueblo, en mayor o menor dimensión, un punto de recogida de leche de vaca, un espacio denominado popularmente central lechera, que satisfacía no solo las necesidades alimentarias de esa localidad sino que se recogía para su venta a otros destinos. Entonces, en la comunidad extremeña, y en casi toda España, no faltaban ganaderos de vaca de ordeño. Hoy, en el caso extremeño pero también en el conjunto nacional, es un subsector en claro retroceso.

Si en el año 2013, según datos oficiales aportados a HOY por la Junta de Extremadura, en la comunidad existían registradas 137 explotaciones de vacuno de leche, en 2019 son 114 las censadas por la Administración autonómica.

En cuanto a número de cabezas, la bajada de animales también se produce pero de forma más matizada. Si hace seis años la Consejería de Agricultura contabilizaba 3.447 reproductoras mayores de dos años, las que están en producción láctea en este año son 3.379 vacas de ordeño en la región (son 838.000 en el conjunto del país). En Extremadura el censo total de cabezas de vacuno ronda las 400.000.

Mientras, el número de novillas, las menores de dos años, han caído de 878 a 816 en el último sexenio (279.000 en el total nacional). En cambio el número de sementales se mantiene idéntico en este periodo.

Galicia, Castilla y León, Cataluña y Asturias son las comunidades autónomas con más peso del vacuno de leche. Extremadura es una de las últimas. «El caso extremeño no es único. En toda España se ha ido produciendo un descenso muy apreciable de la cabaña vacuna lechera. Hemos pasado de 200.000 explotaciones a apenas 13.000 en los últimos 25 años», explica Luis Rodríguez, gerente de la cooperativa Virgen del Prado, enclavada en Casar de Cáceres.

Es la conocida Cooprado, imprescindible para tomar el pulso al vacuno de leche regional. Factura anualmente 34 millones de euros gracias a la comercialización de leche de vaca, cabra y oveja.

«Estamos quedando poca gente porque esto es duro y los precios son los que son, aunque el año pasado subieran un poco. En Extremadura el vacuno de leche es de secano, no como en otras partes de España, y eso lo hace más complicado aún», reseña Juan José Rincón Gallego, de 36 años, ganadero casareño que es titular junto a un primo de una explotación de 120 vacas lecheras. La gestiona desde 2003.

Localizaciones

En Casar de Cáceres (4.500 vecinos, a 9 kilómetros de la capital provincial) se concentra buena parte del censo de vacuno para producir leche. «Es una cuestión de tradición, no porque tengamos las condiciones más favorables en cuanto a las tierras para ello. Mas bien todo lo contrario. Históricamente en Casar se generó una importante presencia de ganaderos de vacas de leche para suministrar a la ciudad de Cáceres», relata Rodríguez.

Tras la localidad casareña, cuenta, el resto de la escasa cabaña extremeña láctea se reparte básicamente por las poblaciones de Alagón del Río y Brozas, en la provincia cacereña, y Valdelacalzada y el término municipal de Badajoz en territorio pacense.

La cooperativa Cooprado tiene ahora 430 socios, de los que un 40% son de otros municipios diferentes a Casar de Cáceres. La sociedad casareña comercializa alrededor de 13 millones de litros de leche cada año, prácticamente la mitad de los que se producen en Extremadura de forma habitual.

La estadística de la Junta indica que la producción media de leche de vaca en la región en los últimos cinco años según las declaraciones enviadas al FEGA (Fondo Español de Garantía Agraria) se encuentra en 28,5 millones de litros. Esto viene a suponer una media de casi 10.000 litros al año por vaca.

En el último cuarto de siglo se ha pasado en España de 200.000 a 13.000 explotaciones

La cooperativa Cooprado, de Casar de Cáceres, acapara la mitad de la producción en la región

Juan José Rincón, gallego ganadero: «Es un oficio duro porque tienes muy poco descanso. Te tiene que gustar para ganarte la vida»

«La media es 39 litros de leche por vaca y día», enfatiza Juan José Rincón, que cada mañana, aproximadamente entre las 7 y las 9, se pone a ordenar los animales. El ordeño se repite a última hora de la tarde, a partir de las seis y hasta las nueve, aproximadamente.

Hay que tener en cuenta que no todas las reproductoras mayores de 2 años están siempre en producción láctea. La lactación de una vaca ocupa 300 de los 365 días de cada año. Esta se seca en los dos últimos meses previos al parto que viene siendo sobre las mismas fechas cada año.

«Este trabajo te tiene que gustar. Es muy duro. Apenas hay tiempo para el descanso», reseña el ganadero de Casar de Cáceres. «Y si encima te encuentras con precios bajos...., todo se complica. El año pasado no se nos pagó demasiado mal, 32 céntimos por litro de leche, pero el del año anterior fue pésimo», recalca Rincón.

«El mercado de la leche está copando con cinco industrias, y de ellas, dos son grandes cooperativas como la andaluza Covap y la asturiana CLAS. Entre esas cinco se quedan con el 90% de la leche de vaca que se produce en España. Es lo que provocó la eliminación de las cuotas lácteas (solo podrían producir quien tenía derecho asignado) en 2014», explica el gerente de Cooprado.

Rodríguez incide además en el hecho de que los ganaderos de vacuno de ordeño «están recibiendo los mismos precios que se pagaban por litro en la década de 1980».

La necesidad de que las explotaciones de vacuno sean más grandes y, sobre todo, más rentables, han empujado a los ganaderos a introducir cambios. «Hemos avanzado mucho en los últimos años gracias a la mejora genética de las vacas, prácticamente todas de la raza frisona. Gracias a eso hemos podido aumentar nuestra competitividad pero en este sector no se hace uno millonario. Se está casi para ir subsistiendo», finaliza Luis Rodríguez, que también es el presidente del grupo de vacuno de leche de Cooperativas Agro-alimentarias de Extremadura.

Selección genética

«El incremento de producción por vaca ha sido muy importante gracias a la selección genética, manejo, alimentación y sanidad animal. De tal forma que hace 25 o 30 años en Extremadura existían más de mil explotaciones de vacas lecheras y unos censos en torno a las 12.000 vacas y unas medias de producción en aquel momento como mucho de 4.500 kilos (equivalentes a litros) por año», se especifica desde la Consejería de Políticas Agrarias.

Desde la Administración extremeña se entiende que ahora se mantienen en pie las explotaciones competitivas, mecanizadas, especializadas. «Las ahora existentes en Extremadura pueden competir en producción, instalaciones, manejo, sanidad y alimentación con cualquier otra del mundo», se enfatiza desde la Junta.

Lo positivo de este subsector ganadero, agrega Rodríguez, es que existe unos buenos niveles de producción para satisfacer una alta demanda «porque se siguen manteniendo un elevado consumo de leche de vaca no solo en Extremadura sino en el conjunto de España».

El informe de coyuntura del vacuno de leche en España elaborado por el Ministerio de Agricultura con datos del pasado 2018 señala que nuestro país es importador neto de leche de vaca y otros productos derivados «ya que su consumo interno no es satisfecho con la producción nacional».

En todo caso, observa Agricultura, la dependencia del comercio exterior en este apartado alimentario disminuyó el año pasado respecto a 2017. Una brecha que igualmente se sigue acortando en lo que va de año.

Los quesos, la leche en polvo y la mantequilla fueron los protagonistas de las importaciones. Los países a los que se compraron fueron mayoritariamente de la UE: Francia, Alemania, Portugal y Holanda.