«El campo es un sector marginado por los urbanitas»

Eloy en su explotación de arroz. :: F. h./
Eloy en su explotación de arroz. :: F. h.

Junto a su padre, lleva el cultivo de unas 100 hectáreas de arroz y también tienen olivos

FRAN HORRILLO

villanueva de la serena. Eloy Manuel Sánchez Marín es un joven agricultor, de 29 años, que vive en Puebla de Alcocer. Su apuesta clara es por el arroz y el olivo. De hecho, es socio de la cooperativa olivarera 'La Cigüeña', de Puebla de Alcocer, al tiempo que también pertenece a la Asociación de Agricultores y Ganaderos de Villanueva (Agryga) .

-¿Cómo llegó a la agricultura?

-Mi afición por la agricultura, la naturaleza y el medio ambiente me viene desde pequeñito. Mi padre es agricultor y por las tardes al acabar el colegio o los fines de semana estaba deseando montarme en el tractor. Sin duda es vocacional.

«La perspectiva con la que se presenta la campaña del arroz es igual que las últimas: pésima»

«Hoy en día, el cultivo que se presenta como más rentable es el olivo»

-¿Lleva mucha superficie?

-Junto con mi padre llevamos unas 100 hectáreas de arroz. Lo combinamos bastante bien con los olivos, ya que las épocas de recolección no coinciden.

-¿Es sacrificada esta profesión?

-La profesión de agricultor es sacrificada, no te lo voy a negar. Sí que es bastante importante organizarse, planificar el trabajo y ser muy efectivo. Es una actividad que depende de muchos de factores que hasta ahora no controlamos, por ejemplo el climático. Y por ello no siempre se obtiene el resultado deseado con respecto al trabajo y los costes económicos. El campo es un sector bastante marginado por la sociedad urbanita. Cuando dices que eres agricultor, lo normal es que te digan que siempre nos estamos quejando. Pero como digo yo, esto no es como la industria que tiene controlada la producción.

-¿Con qué perspectivas se presenta la campaña de arroz, tanto de precio como de producción?

-La perspectiva con la que se presenta esta campaña de arroz es igual que las ultimas: pésima. Dentro de este pesimismo debemos contar que tenemos un precio irrisorio del arroz que vendemos, los herbicidas con un costo cada vez más elevado, el abono siempre sube y nunca baja, hay que añadir el elevado precio de la semilla, los altísimos costos de Confederación Hidrográfica del Guadiana, el aumento indiscriminado y vergonzoso de las importaciones de arroz, etcétera. Podría seguir enumerando ingredientes al cóctel y todo ello en perjuicio del arrocero.

-El agua de estos días parece una bendición para el campo y su cultivo, ¿no es así?

-El agua es fundamental, es vida. Todo el conjunto de agricultores y ganaderos de la provincia agradecen que esté lloviendo. Llevábamos mucho tiempo de dura sequía y el campo estaba agonizando. Esto conllevaba también una visión a futuro y era la incertidumbre de no saber si sembraríamos con total normalidad.

-¿Hay algún cultivo rentable?

-Hoy en día un cultivo que está siendo rentable es el olivo. Llevamos años de unas producciones no muy sobresalientes, no solo en España, exportaciones en aumento ya que se buscan nuevos mercados obteniendo en ellos buenos resultados. Quizás cuando estas circunstancias no sucedan, el precio del AOVE baje. Un factor muy importante y que debemos tener en cuenta es que hay que aumentar el consumo interno, ya que ha bajado bastante y de esta forma esta caída de precios podría en cierta medida ser amortiguada. De cara al futuro, creo que el olivo será rentable en la forma de súper producción que se está obteniendo. Conozco el cultivo y veo que se está llevando a cabo una transformación en el sector para producir más con un menor costo.

-¿Cuál es el principal problema que acecha al sector?

-Sin duda, la especulación. Dentro de la especulación encontramos la devaluación del mercado interior gracias a unas importaciones gigantescas. En España hay que poner de manifiesto que se producen alimentos de alta calidad, bajo unos controles impuestos por la UE. De esta manera, producirlos tienen un costo más elevado que en los países fuera de la UE. Llevando a cabo estas importaciones hacemos que nuestro producto sea más barato a la hora de comprarlo, pero sin olvidarnos que mucho de ello lo exportamos a países que pagan mucho por nuestra calidad, siendo así el beneficio muy elevado para la industria. La solución a este problema es compleja, pero debemos poner en valor nuestros productos y transformarlos, crear competencia y mentalizar al consumidor sobre nuestra calidad. Ahí es donde debemos actuar para ganar más por nuestros productos.

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