UPA calcula pérdidas de 14 millones para los tomateros extremeños

Plantaciones de tomate afectadas por el granizo/HOY
Plantaciones de tomate afectadas por el granizo / HOY

Se prevé una bajada de producción del 11 por ciento por las tormentas de mayo que afectaron a 2.000 hectáreas

E.P.

La organización agraria UPA-UCE Extremadura ha cifrado en 14 millones de euros las pérdidas que sufrirán los tomateros extremeños en esta campaña de 2018, en la que se prevé una bajada de producción del 11 por ciento.

Unas pérdidas que UPA-UCe ha achacado a los «cuantiosos» daños provocados el pasado mes de mayo por las tormentas en la región, y que afectaron a unas 2.000 hectáreas de cultivo.

Así lo ha afirmado el secretario general de UPA-UCE Extremadura, Ignacio Huertas, en rueda de prensa este miércoles en Mérida, en la que ha destacado que la producción de tomate «estimada» para este año será «inferior» a 1.900.000 toneladas.

Asimismo, Huertas ha anunciado un retraso de 15 días en la cosecha por el cual la transformación del tomate comenzará a partir del 6 de agosto de 2018, a diferencia del año pasado que comenzó el 23 de julio.

En este sentido, Huertas ha destacado que el tomate es un cultivo «absolutamente fundamental» para el regadío extremeño que ocupa «alrededor» de 24.000 hectáreas y que aporta en torno a 200 millones de euros a 14 industrias que generan miles de puestos de trabajo.

En ese sentido, el dirigente agrario ha alertado de que los «problemas» generados por las condiciones climatológicas han supuesto una bajada de 3.000 hectáreas en la superficie de cultivo (de 24.000 hectáreas en 2017 a 21.000 hectáreas en 2018) pero «también» una «bajada» en la producción y en la contratación.

En esta línea, ha destacado que «una parte» de las pérdidas se recuperará a través de las indemnizaciones de los seguros y que el 90 por ciento de agricultores extremeños tiene contratado.

Agolpamiento de la producción

Además, Huertas ha destacado que el retraso en el comienzo de la campaña se extenderá «también» a la finalización de la cosecha, que se prevé que termine a finales de septiembre, «disminuyendo» el rendimiento del tomate y aumentando el «riesgo» en el cultivo debido a las condiciones climatológicas.

En esta línea, Huertas ha señalado que el retraso en la cosecha puede suponer un «agolpamiento» entre la producción de tomate «temprano» y tomate recolectado a mediados de la campaña.

No obstante, y como alternativa al «agolpamiento» de producto, UPA-UCE ha instado a los agricultores a realizar la recolecta de forma «pausada» y con «tranquilidad» aludiendo a que las temperaturas «suaves» de este verano favorecen a la maduración del tomate de forma «más lenta» y están consiguiendo la «normalización» del desarrollo del cultivo.

Falta de agua en Coria

Por otra parte, el secretario general de UPA-UCE Extremadura ha aludido a la situación «contrapuesta» que se ha producido en la zona de Coria debido a la sequía, donde los agricultores no pudieron contratar el riego porque cuando se inició la contratación de la campaña el suministro de agua «no estaba asegurado» y cuando la situación se «normalizó» era «tarde» para formalizar dichos contratos.

De esta forma, ha señalado que la producción se trasladó «en mayor medida» a la zona de las Vegas del Guadiana y los agricultores de Coria «no han podido» cultivar tomate, ha destacado Huertas.

Bajada de precios

Respecto a los precios que reciben los agricultores por la venta del tomate, UPA-UCE ha mostrado el «rechazo» frente a la bajada de precios por parte de la industria, que se ha reducido en un euro por tonelada en 2018.

En este sentido, el secretario general de UPA-UCE ha señalado al grupo Conesa, transformador del 40 por ciento de la producción extremeña de tomate, como «principal responsable» de esta situación.

En esta línea, Huertas ha instado a la unidad del sector frente a «este tipo de actuaciones» con el objetivo de cambiar este planteamiento que pone en «peligro» el conjunto del sector extremeño.

Asimismo, ha destacado que «no se está valorando» la «calidad» del producto ni la «estabilidad» que el sector del tomate tiene en Extremadura, al tiempo que ha reclamado un «precio digno» que «permita al agricultor cubrir los gastos de producción y salarios».

Por último, Huertas ha recalcado que la industria actúa de forma «diferente» en función de la región, destacando el caso de Andalucía donde Conesa pagó un precio «más» alto por el tomate que en Extremadura.

 

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