La bajada de la producción mundial alivia al tomate extremeño

Recogida de tomate en una parcela de Gévora, en las proximidades de la ciudad de Badajoz. :: casimiro moreno/
Recogida de tomate en una parcela de Gévora, en las proximidades de la ciudad de Badajoz. :: casimiro moreno

La reducción de las existencias sin vender de otros años es otro factor positivo para un sector que busca más innovación

CELESTINO J. VINAGRE

Menos producción mundial de tomate y menos existencias por vender arrastradas de otros años. La campaña de uno de los cultivos imprescindibles de Extremadura acaba de empezar sin grandes contratiempos por las condiciones atmosféricas ni tampoco variaciones sensibles de hectáreas respecto a otras temporadas pero llega con ese doble descenso general de kilos y 'stocks' que beneficia a los productores extremeños.

Los precios a pagar a los agricultores han frenado su caída, incluso se percibe un repunte al alza en el caso del tomate concentrado, mientras que el sector sigue buscando fórmulas para mejorar su productividad y calidad. Para eso se ha constituido, a finales del pasado año, el foro tecnológico, con la presencia de industrias y empresas de tecnologías de la información, entre otras entidades, bajo la coordinación del Centro Tecnológico Agroalimentario de Extremadura (CTAEx).

Se prevé una producción normal en Extremadura.
Se prevé una producción normal en Extremadura. / CASIMIRO MORENO

Todo esto se mueve entorno a las 23.000 hectáreas sembradas este año en la comunidad autónoma extremeña que dejarán una producción estimada de alrededor de los dos millones de toneladas.

Se han sembrado algo menos de 23.000 hectáreas; dejarán dos millones de toneladas

Extremadura supone el 68% del tomate español, cuenta con veinte organizaciones de producciones, dispone de catorce industrias transformadoras, con tomate en polvo, concentrado, dados...; otras cinco industrias afincadas en la región elaboran salsas; hay 1.140 agricultores activos y se cuentan por miles los empleos directos e indirectos que generan cada campaña.

Son algunos de las datos básicos a conocer de un sector tomatero que cada vez exporta más y sigue mirando con sumo interés lo que ocurre en California, el gran productor en EE UU, y China, sus grandes competidores en el mundo por encima probablemente de Italia.

La campaña pasada, por ejemplo, el territorio estadounidense generó 11 millones de toneladas de los 34 producidos en el mundo mientras que el país asiático contabilizó 3,8. España hizo 2,8 millones.

La maduración del tomate ha sido excelente.
La maduración del tomate ha sido excelente. / CASIMIRO MORENO

En su contexto

«Seguimos siendo referentes nacionales y mundiales porque todo el sector pone de su parte. Esperemos que los agricultores, tras años de bajadas de precios, empiecen a recibir ya lo que le corresponde por ese esfuerzo», resume Ignacio Huertas, secretario general de UPA-UCE Extremadura. El precio por tonelada de tomate se mueve en la horquilla de 73-75 euros.

Los precios siguen congelados, con una leve mejora para el tomate concentrado

«Tenemos unos de los tomates de mejor calidad de Europa y contamos con agricultores muy profesionalizados y una industria que también introduce mejoras. Por ello es necesario centrarse en mejorar la competitividad del sector ya que la calidad de la materia prima y de los procesos agrícolas no se pone en duda», agrega Manuel Vázquez Calleja. Es el consejero delegado del grupo alimentario Conesa, fundado en 1976.

No solo es el grupo líder nacional en transformación de tomate. También es el grupo transformador de mayor dimensión de Europa y del arco mediterráneo (se incluye el norte de África, Turquía, Ucrania, Israel.).

«La maduración en esta primavera y en el inicio del verano ha sido muy positiva. Muy buena. La falta de lluvia y las temperaturas normales, sin grandes olar de calor durante muchos días, han dejado apenas enfermedades en el tomate. Eso va a propiciar también una buena rentabilidad, sobre 90.000 kilos por hectárea», relata Domingo Fernández, presidente de la sectorial del tomate de Cooperativas Agro-alimentarias y también del grupo cooperativo Acopaex.

CTAEX e industrias se han unido para desarrollar proyectos de mejora del producto

«Las condiciones del tiempo han sido óptimas, la campaña llega en su tiempo, no atrasada como el año pasado, y hay demanda, además de que no hay apenas 'stocks'. Toda esa mejoría debe trasladarse a los agricultores tras años de descenso en los precios. Es lo razonable», aclara Huertas.

La maduración ha sido muy buena y el inicio de la cosecha no se ha atrasado como en 2018

«El precio del concentrado va a subir. El resto se mantiene. Y como en Estados Unidos y China se prevé menos producción, creo que podemos tener unas buenas perspectivas en esta campaña en Extremadura», pronostica Fernández.

El responsable de la sectorial de tomate de Cooperativas Agro-alimentarias de Extremadura resalta también que la equivalencia entre euro y dólar -«no hay grandes diferencias entre una moneda u otra por lo que se puede hablar de equilibrio»- hace que las operaciones internacionales resulten también favorables para los intereses de los extremeños. «Eso es tan importante como que bajen los 'stocks' mundiales», agrega en declaraciones a este periódico.

Competidor andaluz

Del mismo modo, a la hora de analizar la situación global del tomate, el presidente del grupo cooperativo Acopaex mira también a la vecina Andalucía, incipiente competidora en España para el sector extremeño. «Este año su crecimiento en cuanto a hectáreas se ha frenado», insiste.

Las comunidad andaluza cultivaba en 2012 poco más de 1.800 hectáreas de tomate. En 2017 alcanzó las 8.800. Ya el año pasado cayó a 5.700, una cifra similar a la de esta campaña. En las parcelas andaluzas el rendimiento por hectárea es mayor (unos 105.000 kilos) que en las extremeñas (unos 90.000). La campaña pasada, sobre todo en las Vegas Bajas del Guadalquivir, se generaron 594 millones de kilos de tomate en la comunidad limítrofe.

En Extremadura, la superficie se mantiene más o menos estable desde 2014, con ligero descenso en general. En 2018 se cultivaron 21.495 hectáreas de tomate que produjeron 1.918 millones de kilos.

Hay que recordar que la pasada campaña estaban contratados 2.044 millones de kilos pero a causa de las tormentas la contratación definitiva quedó rebajada a 1.903. Esas tormentas hicieron que fueran al final 21.495 las hectáreas reales productivas frente a las 23.145 que se contrataron a principios de año. «Este año no ha habido cambios importantes entre lo contratado y lo que se va a recolectar y eso en sí mismo ya es bastante positivo», señala el consejero delegado de Conesa.

Las cosechadoras están en plena ebullición.
Las cosechadoras están en plena ebullición. / CASIMIRO MORENO

Proyectos

El sector del tomate está cada vez más globalizado e incluye competidores de todo el mundo, entre ellos Italia, Estados Unidos, China. «Es necesario ser cada vez más competitivo y ofrecer algún elemento diferenciador, como la calidad, la sostenibilidad y el fomento de la biodiversidad», expresa de forma general Manuel Vázquez Calleja.

El consejero delegado de Conesa también resalta el hecho positivo de que las existencias de tomate sin vender en el conjunto del mundo hayan disminuido para abordar en mejores condiciones esta campaña.

En el objetivo de lograr esa diferenciación se ha creado en la región el foro tecnológico del sector del tomate. Para que en los próximos años siga siendo «un cultivo estrella debe incrementar mucho más sus rendimientos, con el compromiso de ser sostenible con el medio ambiente, además de que la industria transformadora sea mucho más eficiente, y buscar nuevas oportunidades en el aprovechamiento de los subproductos», se expresa desde el CTAEX que dirige José Luis Llerena.

El Foro Tecnológico expone los resultados de un estudio realizado entre las industrias y organizaciones de productores a la vez que analiza los distintos proyectos de investigación que se llevan a cabo en ese centro.

Entre ellos está el proyecto Tomprint que persigue reducir la huella de carbono del tomate para industrias, desde la siembra en el invernadero hasta que se obtiene un producto final de tomate procesado.

Otro de los proyectos que se está desarrollando es el Tommar, para la industria Tomalia, donde el equipo técnico de CTAEX trabaja en la sustitución de sal común en derivados de tomate por agua de mar para la mejora de la calidad nutricional de los productos. Por último, para el aprovechamiento de los subproductos generados como son pieles y semillas, surge el proyecto Ecohir.

Cinco industrias de tomate (Conesa, Tomalia, Pronat, Alsat y Tomates del Guadiana), junto con las empresas de las tecnologías de la información IASS365 y Solucionex, forman parte del Foro Tecnológico que está coordinado por el Centro Tecnológico Agroalimentario.