«Muchas veces somos más financieras que distribuidores»

Celestino Salvador. :: JSP/
Celestino Salvador. :: JSP

Además de dedicarse al pienso, cuenta con una empresa para la compra y transformación del corcho y otra de transporte de abono líquido Celestino Salvador Distribuidor de pienso

JAVIER SÁNCHEZ TRUJILLO.

Emprendedor, inquieto y amante de su trabajo, con ganas de hacer cosas nuevas. Así se muestra Celestino Salvador, de Cordobilla de Lácara. Puso en marcha una entidad de distribución de piensos compuestos (Agroganadera Lácara). Para ello, inició una relación laboral con una empresa de la ciudad trujillana, Teca. Esa relación no solo ha continuado, sino que se ha incrementado. Asegura que existe, incluso, una relación de amistad. Además de conocer el sector del pienso, Salvador cuenta también, junto a otros familiares, con una empresa para la compra y transformación del corcho en la Sierra de San Pedro (Sierakor) y otra de transporte de abono líquido

-¿Cuándo empezó con el sector de los piensos?

-Comencé hace unos 25 años, con la distribución de piensos compuestos. Me compré un camión. Contacté con la empresa de Trujillo Teca. Recuerdo que esos inicios fueron difíciles, pero poco a poco fui hacia adelante. En pocos años doblamos la venta de piensos. Mi labor es suministrar a diferentes zonas. También vendo paja. Por tanto, mi intención es dar a las fincas lo que el cliente necesite para la alimentación animal. Intento ofrecer buen servicio y calidad en mis productos.

«Muchos clientes nos dicen que esperemos a que ellos puedan vender un animal para pagar» «El corcho es un sector que tiene margen. Se necesita una fuerte inversión, pero funciona»

-¿Cómo está el sector del pienso?

-Siempre es complicado, porque el sector ganadero no está en una época boyante. Muchas veces somos financieras, en vez de distribuidores de pienso. Se debe a que hay que financiar a los clientes. Nos dicen que esperemos a que ellos puedan vender algún animal para pagar. Debemos fiarnos. Eso supone un volumen importante de dinero circulante por la calle. También hay una competencia atroz fuera de la región, pero, al fin y al cabo, nosotros seguimos. No se puede basar todo en el precio. Insisto en que también es importante dar servicio y la calidad. En ello estamos.

-¿Así es como se fideliza a la clientela?

-Yo digo que mis clientes no son clientes sino amigos y los trato como tal. Por tanto, a mí me tratan por igual. Dar un servicio de calidad es importante. Yo, por ejemplo, si uno se queda sin pienso un domingo, voy con mi camión y le llevo un palé hasta que le pueda servir lo que necesite. Lo interesante es poder resolver un problema y eso es una garantía.

-¿El verano es bueno para la distribución de pienso?

-Son ciclos anuales. En primavera y otoño se vende menos y en verano e invierno, vendemos más. Nosotros apostamos con explotaciones intensivas que te garantizan las ventas. El extensivo tiene muchas fluctuaciones. De julio a septiembre es la época más fuerte. Yo digo que, a lo largo del año, nos debemos beneficiar todos y así nos irá bien.

-También se dedica a la compra y transformación del corcho, ¿cómo es el sector?

-Estamos enclavados en la Sierra de San Pedro, donde hay mucho corcho. Todo el mundo está relacionado con este sector. Yo estuve trabajando hasta los 19 o 20 años en una fábrica. Ahora, tengo una empresa con mi cuñado. Tenemos en plantilla a 14 personas, solo en verano. Lo transformamos. El corcho es un sector que tiene margen. Se necesita una fuerte inversión, pero funciona. Es una buena salida, aunque se precisa conocer el sector y tener capital. Ahora, hay una demanda fortísima por parte de Portugal.

-Todo ello lo compagina con otra entidad.

-En este caso la tengo con mi hermano. Con camiones llevamos abono líquido a árboles frutales, siembras y sementeras, entre otros. Lo ofrecemos en Portugal, así como a distintos puntos de España, incluido Extremadura. Está teniendo una gran aceptación. Se ahorra mano de obra y tiempo, en relación a otros abonos.

-¿Cómo consigue llegar a todo?

No paramos. A quien le gusta lo que hace le compensa. Ya no se trata de desde el punto de vista económico, porque podía parar un poco. Se trata de las inquietudes que tiene cada persona, y a mí me gusta y me llena mi trabajo. Es importante que una persona se sienta realizada.