El espárrago extremeño toma ventaja

Las características de los suelos de las Vegas del Guadiana favorecen la plantación cien por cien ecológica de este cultivo

Operarios de la finca Cantillana recolectando espárragos manualmente para almacenarlos en una caja de transporte. / Casimiro Moreno
FERNANDO GASTÓN

Los campos de Extremadura son idóneos para la producción del espárrago, un producto que necesita un cultivo específico, y que también es complicado, ya que se recolecta a los dos años de ser cultivado y cuenta con el problema de que donde se han plantado no se puede volver a sembrar durante un tiempo. España es el primer país de Europa que lo cultiva durante todo el año.

Una de las empresas que lo comercializa en la región es Haciendas Bio, que además lo hace de forma ecológica. Cuentan que lo primero que se tiene que buscar es un suelo profundo, arenoso, y las Vegas del Guadiana tienen esta característica. Enrique Manito es gerente de la zona de Badajoz en esta empresa y se encarga de controlar la gestión administrativa y agronómica en la provincia. Indica que «el manejo del espárrago ecológico es más difícil debido a los abonos, la fertilidad, el riesgo de plagas. Una vez que se ha tenido en cuenta eso, iniciamos el cultivo».

Haciendas Bio lleva siete años produciendo este tipo de espárragos y cuenta con asesores en I+D para que el producto final sea el idóneo. Actualmente están cultivando entre 90 y 100 hectáreas de terreno, que se reparten de manera equitativa entre el espárrago verde y el blanco, aunque la siembra de este último está aumentando. Además, ahora se suma el espárrago púrpura, muy apreciado en los mercados tipo gourmet. Sus fincas se reparten entre Extremadura, donde tienen tres, y Almería, donde también cuentan con una pequeña explotación.

«El manejo del espárrago ecológico es más difícil debido a los abonos, el riesgo de plagas...»

«El manejo del espárrago ecológico es más difícil debido a los abonos, el riesgo de plagas...» Enrique Manito | Gerente de Haciendas Bio

Hay diferencias a la hora de cultivar uno y otro tipo de espárrago. La principal es su exposición a la luz. El verde siempre se recolecta en la superficie mientras que el blanco crece enterrado en el suelo.

En el exterior se cubren bajo un plástico opaco para evitar el contacto con la luz solar. Este plástico tiene dos caras y dependiendo de las temperaturas se utiliza una u otra. Además cuenta con un plástico térmico, que multiplica la temperatura e influye en su crecimiento, haciendo así que sea posible recolectar espárragos en enero. El plástico se retira por las noches.

Los ciclos de los cultivos están en permanente cambio y los productores se adaptan a las condiciones climáticas del momento. Esto se hace a través de lo que se llama 'cultivo forzado', que no es otra cosa que adelantar el ciclo normal de producción. «Si estamos fuera del ciclo productivo en esa zona, tenemos que hacerlo de alguna manera para obtener el producto». La mayoría de las veces esto se realiza por intereses comerciales y llegar antes que la competencia a otros países, pero no impide que el producto sea de la mayor calidad.

Óscar Escudero se encarga del cultivo del espárrago dentro de la finca Cantillana, en Valdebótoa. Tiene 19 hectáreas, 15 de ellas se recolectan a máquina mientras que las cuatro restantes se hacen a mano. Están en aquellas parcelas más pequeñas, donde las máquinas no llegan.

Calidad del producto

Tras la maduración llega la cosecha, para la cual se espera hasta tener la máxima calidad del producto. Manito afirma que «un espárrago bien manejado hará que no pierda la calidad que se ha conseguido en el suelo. No hay que perderla».

El siguiente paso es el traslado. Se realiza con sumo cuidado, ya que no puede recibir luz solar. En el propio campo se enfrían y son llevados a la central hortofrutícola. Sara Carrasco se encarga en la empresa del control de calidad, y afirma que algo fundamental es «una buena medida, que tengan corte de sierra y que la cabeza no esté rota ni espigada».

El mayor interés tras la recolecta es que el producto llegue lo más fresco posible al consumidor. Paco González, ingeniero agrónomo de la finca, afirma que «todas las cajas se meten en contenedores para que estén plenamente hidratados, siempre cubiertos, y luego un camión frigorífico los traslada a una máquina que los somete a un tratamiento con agua a presión muy fría». Después, una vez enfriado, llega a la central situada en La Albuera para su comercialización.

La empresa es distribuidora directa a empresas, con un espárrago cuyo principal mercado se encuentra en Europa, sobre todo en Suiza y Alemania. Según Manito, estos países «tienen un alto poder adquisitivo con un concepto del espárrago mucho más elevado». Además, también cuentan con una marca en España, donde se consume más el verde que el blanco.

«El producto ideal debe tener una buena medida, corte de sierra y que la cabeza no esté rota»

«El producto ideal debe tener una buena medida, corte de sierra y que la cabeza no esté rota» Sara Carrasco | Control de calidad en Haciendas Bio

El principal valor del espárrago es su categoría de ecológico. Para ello cuentan con todos los certificados, y además tiene el valor añadido de su sabor y resistencia. Normalmente, estos espárragos son los primeros que se cosechan en España. «Eso hace que iniciemos la campaña, y el mercado lo agradece», afirma Manito.

Una vez que el espárrago comienza a producirse en otros países, crece la competencia en el mercado y por lo tanto bajan los precios. Manito pone el ejemplo de Francia, donde el espárrago será siempre más barato por zona, clima, suelo., y logística. El problema de las comunicaciones de Extremadura afecta también al sector de la agricultura. El gerente de la empresa en Badajoz afirma que «el producto y la calidad los tenemos, sabemos hacerlo, pero nos falta potenciar el transporte y la industria, que son dos vectores que paralizan un poco».

Además, Haciendas Bio trabaja también con otros cultivos, y ofrece trabajo durante todo el año. Por ejemplo, el espárrago en invierno y primavera, la uva en primavera y verano, y luego la calabaza. Todo ello produce un empleo constante y demanda más mano de obra cualificada, un problema a la hora de trabajar cultivos como el espárrago.