La contratación de tomate sube un 14% aunque los precios siguen cayendo

Recogida de tomates en las Vegas Altas del Guadiana en la campaña pasada. ::/
Recogida de tomates en las Vegas Altas del Guadiana en la campaña pasada. ::

La superficie dedicada al cultivo será prácticamente la misma, 24.664, un leve descenso del 1% respecto a la campaña anterior

CELESTINO J. VINAGRE

La Mesa del Tomate de Extremadura, donde se sientan productores de tomate e industrias transformadoras, despeja dudas sobre cómo se moverá en esta campaña uno de los cultivos clave de la economía regional. Se prevé que, aunque con un pequeño descenso de superficie, la producción sea hasta un 14% más alta que la del año pasado. Es el objetivo siempre que no haya sucesos como las tormentas que se produjeron en julio pasado. Más producción, sí, pero los precios que recibirán los agricultores seguirán cayendo. Se confirma de esta manera una tendencia.

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«Como no haya una cosecha finalmente alta muchos agricultores van a perder dinero porque ya están al límite en sus explotaciones», sentencia Domingo Fernández, presidente de la Sectorial de Frutas y Hortalizas de Cooperativas Agro-alimentarias de Extremadura. «El mercado con precios a la baja se mantiene porque hay mucho stock y todavía podemos decir que lo que se prevé producir en esta campaña es más de lo que debería ser», reflexiona, desde el sector industrial, Manuel Vázquez Calleja, consejero delegado de Conesa, el principal grupo tomatero extremeño.

La celebración de la Mesa del Tomate ha definido los datos básicos de esta campaña. De un lado, que se sembrarán prácticamente la misma cantidad de hectáreas. Si en la campaña pasada fueron 24.915,05, ahora serán 250 menos. Se quedarán en 24.664,30 hectáreas. Un leve descenso del 1,01%. De otra parte está la producción contratada. En este terreno el cambio es significativo de un año a otro. Así, en la campaña anterior fueron 2.200.190.224 kilos (2,2 millones de toneladas) pero la meteorología en zonas de las Vegas Altas del Guadiana y La Serena, arruinó la previsión inicial. Al final se lograron recolectar 1.872.818.030. El rendimiento fue de 78.920 kilos por hectárea.

Para esta campaña se confía que se lleguen a los 2.140.333.233 kilos. Es lo contratado. Si finalmente se lograr cosechar esa cantidad sería un 14,2% más que lo que se obtuvo el año pasado, con un rendimiento por hectárea de 86.780 kilos.

«Veremos cómo se desarrolla la primavera y el comienzo del verano pero estamos siempre expuestos a variaciones aunque un cambio brusco sobre lo planificado nunca sería bueno», agrega Vázquez.

Con esas cifras, Conesa aglutina, con 715.000 toneladas, el 33% del tomate previsto para esta campaña en Extremadura. Mientras, las cooperativas y las industrias-cooperativas que forman parte de Cooperativas Agro-alimentarias alcanzan el 58,67% de lo contratado. «Es un porcentaje que va en aumento. Cada vez hay más agricultores que quieren llevar sus tomates a cooperativas», tercia Domingo Fernández.

EL DATO

2-3
euros menos por tonelada. Esa será la bajada más habitual que sufrirán este año los agricultores extremeños que producen tomate. El precio está sujeto a cómo se desarrolle la campaña aunque, en el mejor de los casos, será siempre más bajo que en 2016.

Es la reflexión que lanza a la hora de abordar qué precio se ha pactado pagar este año a los productores. El grupo Conesa habla de que baja de los 72 euros por tonelada que abonó el año pasado a los 70 euros que liquidará en esta ocasión. «Es precio por kilo recogido en el campo, es decir, nuestros agricultores no tienen que transportarlo a la industria por lo que no tienen ese coste», subraya su consejero delegado.

Industrias asociadas a cooperativas como Tomates del Guadiana pagarán en cambio 75 euros (hace un año fueron 78). «La bajada es tendencia, sí, pero las cooperativas pagan más y luego también hay que decir que los agricultores cooperativistas luego reciben el reparto de los beneficios de final de campaña», comenta Fernández.

Para los agricultores, la industria no puede seguir pagando menos porque «ya no se puede caer más bajo y, además, la gallina de los huevos de oro no se puede estrujar más solo por la parte de los productores. La industria tiene que poner también su parte, su esfuerzo», concluye.

Manuel Vázquez defiende el argumento de los industriales. «Los precios siguen a la baja porque aunque haya demanda hay mucho stock. Mucho tomate por vender en California y en China. Y luego está creciendo bastantes en sitios como en Andalucía. Todo eso tiene su reflejo a la fuerza en los precios», agrega.

 

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