La cosecha de aceite disminuye pero el precio sostiene al sector

La cosecha de aceite disminuye pero el precio sostiene al sector

En la campaña pasada se recogieron casi 69.000 toneladas pero en esta la previsión pasa por llegar en el mejor de los casos a las 50.000

CELESTINO J. VINAGRE

Menos kilos de aceituna para aceite pero precio estable o con previsible ligera subida. Así arranca aún de forma incipiente la campaña de aceituna con destino a almazara. Una campaña que está marcada por unas peores perspectivas de cosecha respecto al ejercicio anterior en uno de los sectores estratégicos del campo extremeño. La menor producción llega con un reparto muy desigual en el territorio regional porque, mientras en la zona de Monterrubio de la Serena y La Siberia los olivos llegan aceptablemente cargados, en el resto de la comunidad autónoma el panorama es bastante más desolador.

En esta ocasión la cosecha arrastra retraso debido a la lenta maduración del fruto propiciada por la escasez de agua desde la primavera, algo que tiene impacto en su producción final. El aceite de oliva se produce básicamente en la provincia de Badajoz porque en la cacereña su presencia es poco significativa dentro del contexto regional.

El descenso de toneladas lleva aparejado también la bajada del número de jornales, una circunstancia a tener en cuenta porque el olivar sigue siendo un cultivo muy social que genera en Extremadura un volumen importante de trabajo entre finales de otoño y hasta bien entrado el invierno.

En España, por ejemplo, y según información del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, la recogida de la aceituna para molino genera unos 46 millones de jornales cada campaña.

«Va a ser bastante corta la cosecha. Aquí calculo que como poco un 60% menos, pero conozco parcelas que apenas cosecharán un 20% de lo del año pasado», aventura Francisco Amaya, agricultor de Fuente del Maestre (6.800 vecinos), pueblo incrustado administrativamente en la comarca de Zafra pero a efectos agrarios unido a la de Tierra de Barros.

Situación razonable

«En nuestra zona se mantendrá al menos un 70/75% de lo que se obtuvo el año pasado. Y en La Siberia, lo mismo. El descenso no sobrepasará el 30%», informa José Pino, gerente de la cooperativa La Unidad, de Monterrubio, un referente en el subsector del aceite de oliva extremeño. «En la zona este de la provincia de Badajoz va a haber una campaña aceptable. En general se puede hablar de campaña media-baja», agrega Juan Metidieri, presidente de Apag Extremadura Asaja.

«Aún es pronto para afinar la previsión pero no será de forma general tan mala como se suponía hace dos meses. Además, estamos en unos niveles de precios razonablemente buenos», remata Antonio Prieto, responsable del sector del olivar y ganadería de UPA-UCE.

Amaya, a sus 66 años, mantiene su actividad agrícola. Es titular de unas 100 hectáreas de olivar y viñedo en su pueblo. Su experiencia en el subsector oleícola pasa también por ser durante 16 años vicepresidente de la cooperativa fontanesa Nuestra Señora de La Cabeza. 400 agricultores son sus socios.

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«Estamos en una situación razonable ahora en el sector. Lo que pasa es que estamos muy expuestos a los vaivenes del mercado», relata el oleicultor que, al mismo tiempo que piensa en el presente, piensa, en el medio plazo, en el proyecto de regadíos en Tierra de Barros.

«Para el olivar sería espectacular aunque no todo el mundo se quiera meter al final en regadío. En el término municipal de La Fuente se pondrían en regadío unas 300 hectáreas», concluye Paco Amaya.

Lo afirma mientras en su finca, en el paraje llamado Huerta Arriba, apura la cosecha de esta campaña «porque aquí en La Fuente terminamos la aceituna antes de mediados de diciembre». En cambio, en municipios olivareros tan destacados como Navalvillar de Pela o Monterrubio la campaña nada más que ha hecho comenzar.

En esta campaña, en su cooperativa se pagarán más menos 0,60 céntimos por cada kilo de aceituna entregado. En los puestos de compraventa de su entorno se quedan en 0,43/0,44 céntimos. «No está mal, aunque podría ser mejor», remarca el fontanés.

Extremadura tiene unas 272.000 hectáreas de olivo para la producción de aceituna de mesa y aceite. El 72% de esa extensión son de secano y solo el 28% de regadío, aunque el olivar intensivo y el súper intensivo ganan terreno año a año. Las hectáreas de superintensivo aún suponen un 3% y las de intensivo un 25% del total extremeño.

La región es la tercera productora nacional de aceite, tras Andalucía y Castilla-La Mancha. Cataluña fue la tercera, por delante de Extremadura, hace dos campañas.

El año pasado se contabilizaron unas 68.500 toneladas de aceite en la región. Fue una gran campaña. En la anterior, 2014-2015, la cifra fue de casi 36.000 toneladas. Este año, previsiblemente, se llegará con esfuerzo a las 45.000-50.000 toneladas.

Una reducción que los más optimistas ven asumible debido a que posiblemente mejorará el rendimiento obtenido y los precios subirán levemente. Y, sobre todo, porque no «hay stock, no hay prácticamente aceite de otra campaña almacenado, algo normal en estos inicios de año pero que se lleva produciendo, para bien del sector productor, en los últimos tiempos», aclara Prieto, de la organización agraria UPA-UCE.

Datos

«Las perspectivas siguen siendo buenas. El sector extremeño se ha hecho más fuerte. Se ha andado un buen camino en los últimos 20 años. Cada vez más aceite de la región se moltura aquí, no sale fuera», agrega confiado Pino, de la cooperativa de Monterrubio.

La Unidad, constituida en 1946 por 86 agricultores, es hoy una sociedad clave a la hora de hablar del sector oleícola regional. Agrupa a más de 1.100 socios productores de aceituna de molino de tres comarcas extremeñas (La Serena, Campiña Sur y Siberia) y dos comarcas de la vecina provincia cordobesa (Alto Guadiato y Los Pedroches).

En la cooperativa de Monterrubio se incluyen 8.000 hectáreas de olivar en explotación y sus socios tienen 1,2 millones de olivos. Producen de media más de 18 millones de kilos de aceituna que se convierten en casi 4,5 millones de litros. Números muy importantes que hacen que sea una referencia en Extremadura.

José Pino, aparte de ser su gerente, es responsable también de la sectorial de aceite de Cooperativas Agro-alimentarias de Extremadura, la entidad que agrupa a buena parte de las sociedades cooperativas de la región.

La producción en cooperativas olivareras en Extremadura supone el 54% del aceite regional, según los últimos datos conocidos, con una producción de 19.507 toneladas. Se distribuyen a través de 58 almazaras cooperativas de las 120 que han declarado datos a la AICA (Agencia de Información y Control Alimentario) en toda la comunidad autónoma. Son 78 en la provincia de Badajoz y 42 en la de Cáceres.

El peso del sector oleícola es evidente en la economía española y en el desarrollo rural. Según el Gobierno, el valor de la producción del sector del aceite de oliva se sitúa en torno a 1.886 millones de euros como promedio de 2007 a 2012. Esa cifra representa el 4,6% de la Producción de la Rama Agraria y el 7,6% de la Producción Vegetal.

La producción de aceite de oliva en España han aumentado un 66% respecto a la campaña anterior y un 15% respecto a las cuatro últimas, hasta llegar a 1.395.100 millones de toneladas, refleja la estadística de la mesa sectorial de aceite de oliva y aceituna de mesa.

En Extremadura, indican desde Cooperativas Agro-alimentarias, la producción durante las últimas once campañas de aceite se situó siempre por encima de las 38.000 toneladas. Una regularidad que solo se saltó en la campaña 2012/2013, cuando se obtuvo la más baja de los últimos diez años con 23.887 toneladas.

En la campaña 2014/2015 también se registró una bajada sobre la media anteriormente comentada. La producción quedó establecida en un total de 35.801 toneladas. Esa cosecha de aceite de oliva estuvo marcada, por tanto, por el importante descenso de la producción española y regional. Pero también ocurrió eso en algunos países del entorno más cercano. No obstante, señalan desde el sector, el nivel de comercialización fue alto, con una notable reducción del stock al final de la campaña. Una circunstancia que ahora se repite.

En este contexto, los precios para los agricultores se sitúan en niveles superiores al último lustro. Esta es la tendencia que, para bien, se repite esta campaña en Extremadura, aunque las organizaciones agrarias quieren aportar más prudencia sobre el futuro a corto plazo que el sector cooperativo.

Debate

«Estamos en unos niveles en los que se puede hablar de rentabilidad en el olivar. Al menos en el más o menos profesionalizado. Con los vaivenes lógicos del mercado pero estamos dentro del mismo con una importante competitividad. Soy optimista a corto plazo», relata José Pino. «Yo no lo sería tanto. Para este año, bien, pero ya veremos como viene el siguiente. Hay todavía muchas incógnitas para el agricultor», resume Juan Metidieri, de la patronal agraria Apag. Antonio Prieto, de UPA-UCE, sigue esa misma línea y reclama «un proyecto común de Administración y agricultores para que el sector del olivar sea realmente uno estratégico de Extremadura».

Las organizaciones agrarias, además del peso de las grandes distribuidoras que condicionan sobremanera el mercado, ven dificultades en que una parte de los oleicultores puedan hacer frente a un proceso de reconversión hacia producciones más costosas y más rentables y, por tanto, se dispare la competitividad del aceite de oliva extremeño. «Tenemos buena parte de olivar digamos marginal o que no es de regadío que sigue siendo importante», aclara Metidieri.

José Pino, gerente de La Unidad, puntualiza. «Aquí, en el sector, se ha mejorado mucho. Se han hecho muchas inversiones y se está apostando por la calidad. Es cierto que, por determinadas circunstancias, no todos los agricultores pueden seguir esa misma línea pero hay mercado para todos. Eso sí, siendo realmente competitivos. Esa es la clave, no otra», sentencia.

Las exportaciones son el gran balón de oxígeno no solo para el aceite extremeño sino el español en general. «En Estados Unidos el aceite de oliva español ya está bien introducido. Las exportaciones van muy bien y no hay que pensar que se frene porque el aceite español es ya un referente», añade Pino.

Aparte del italiano y el tunecino, el gran competidor que llega ahora para nuestro producto es Portugal. La puesta en marcha del pantano de Alqueva y de centenares de hectáreas de regadío para casi cualquier producto ha cambiado la agricultura portuguesa. «Y, sobre todo, su olivar. Hay mucho ya que bebe de Alqueva», avanza el responsable de olivar y ganadería de UPA-UCE.

España es el primer país productor y exportador mundial de aceite de oliva, y cuenta con una media de 1.300.000 toneladas producidas. Hubo récord en la campaña 2013-2014: 1.780.0000 toneladas.

El Ministerio de Agricultura reseña, como último dato actualizado a marzo de 2015, que España, con unas exportaciones que alcanzan 1,13 millones de toneladas por un valor de 2.726 millones de euros, se sitúa como líder indiscutible en este mercado. Más del 50% de la producción de aceite de oliva español se exporta a 166 países en el mundo.

Se comercializa especialmente en los mercados de la Unión Europea, que representan el 65% del valor comercial. Entre ellos destaca Italia, con medias mensuales de 29.517 toneladas, seguido de lejos por Portugal con 8.814 t/mes, y Francia con 7.583 t/mes. Fuera de la UE, la exportación está diversificada: sobresalen EE UU con una media mensual de 6.602 t., China con 2.186 t/ mes y Brasil, con 1.518 t/mes.

«Es magnífico ver como van las exportaciones de aceite pero es básico tener un buen consumo interno. Eso te da una seguridad grandísima. Este es el objetivo primordial, que el mercado interno no decaiga», recalca Antonio Prieto.

Para el presidente de Apag, «el colchón del consumo interno ya está. Al menos tenemos asegurado un consumo de 500.000 toneladas, que no está mal». Juan Metidieri reclama, en todo caso, una promoción más efectiva del aceite de oliva como producto de calidad.

 

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