«La agricultura es una carrera de fondo, hay que tener aguante»

Rosa en una parcela de arroz, ya recolectada y fangueada . :: c. sierra/
Rosa en una parcela de arroz, ya recolectada y fangueada . :: c. sierra

En la actualidad, trabaja como ingeniera en la cooperativa agrícola 'La Encina' de Palazuelo

FRAN HORRILLO ZURBARÁN.

Rosa María Moreno Sierra tiene 40 años, trabaja como ingeniero técnico agrícola en la cooperativa 'La Encina' de Palazuelo. Además, pertenece al consejo de administración de la empresa Navisa de Villanueva.

¿Cómo le surgió el gusanillo y por qué le atrajo el sector agrícola?

El campo ha estado siempre en mi entorno. Ya mis abuelos fueron unos de los primeros colonos que en los años 60 emigraron a los nuevos pueblos del Plan Badajoz, y junto a muchos otros, se instalaron en Zurbarán, pueblo en el que me he criado. Además, soy hija de agricultor, dedicado actualmente al cultivo del arroz y frutales. Mis recuerdos de niñez están dentro de un hogar, donde el sustento venía directamente del trabajo en el campo, donde era testigo de una realidad. Y es que además de una dedicación completa, también era necesaria la ayuda familiar y, sobre todo, la involucración de la mujer en algunas de las tareas del campo, y pongo de ejemplo a mi madre.

Trabaja en una población en la que el arroz es el sustento de vida

La cooperativa donde trabajo está ubicada en las Vegas Altas del Guadiana, rodeada de explotaciones de regadío en una zona históricamente dedicada al cultivo del arroz, que cuenta con un gran número de socios que cultivan en torno a 2.500 hectáreas. Este cultivo ha sido y es, pese a las dificultades por las que está atravesando actualmente, el sustento de vida de muchas familias.

¿Qué tal ha ido la campaña de arroz este año?

La presente campaña no ha ido lo mejor que se esperaba, por varios motivos. Los rendimientos medios en producción han sido más bajos de los esperados y, en su contra, los costes de producción han sido mayores. Si a esto le sumamos que los precios de venta del producto no vienen siendo los deseados, nos daría un resultado negativo. No obstante, habrá que esperar a que se realicen las ventas en esta campaña. Además, es un cultivo que tiene una competencia enorme de malas hierbas y la lista comunitaria de sustancias activas es cada vez más reducida debido a caducidades y exclusiones. Por si fuera poco, el coste de los herbicidas es realmente elevado, en algunos casos más que su eficacia, provocando esta situación una desprotección total.

¿Es poco accesible el mundo agrícola para la mujer?

Es cierto que la mayoría de las explotaciones agrícolas son llevadas por hombres, pero también lo es que últimamente va aumentando el número de empresarias agrícolas, así como la presencia en órganos de gobierno y representación en cooperativas agrícolas. Los cambios y adaptaciones son lentos. Tendremos que tener paciencia.

¿Es fácil compatibilizar esta actividad con su vida familiar?

Confieso que para mí no es difícil, porque el horario laboral del lugar donde trabajo actualmente sí me lo permite. El trabajo es más que necesario para realizarse como persona, pero sin olvidarnos que lo más íntimo y apreciado es la familia. De ahí la necesidad de que ambas partes deban y puedan conciliarse y poder dedicar a cada una su tiempo.

¿En algún momento se le pasó por la cabeza subirse al tractor y trabajar a pie de campo?

¡Claro que sí! Sí que me he subido a un tractor y sí que he trabajado a pie de campo, hace ya mucho tiempo. No puedo evitar sonreír al recordar cuando la recolección del tomate se hacía a mano y recibía la propina por cajas cogidas.

¿Cómo ve el futuro de la agricultura en general?

Pues no demasiado claro, la verdad. Y sobre todo, aquella agricultura en la que la subsistencia del cultivo está ligada a la reformas continuas de Políticas Agrarias Comunitarias (PAC) complejas y cambiantes en periodos muy cortos de tiempo, donde no da lugar a tener perspectiva de proyecto futuro definido. El agricultor no logra adaptarse a las directrices de una PAC cuando ya ha vuelto a cambiar nuevamente. Yo me he criado en el seno de una familia puramente agrícola y he sido testigo de los problemas y las preocupaciones de los que trabajan y dependen del campo, y lo que es peor, de la incertidumbre de su trabajo, su sudor y su esfuerzo diario por ser otros quienes ponen precio a sus cultivos después de haber pasado antes por otros tantos intermediarios. La agricultura es como una carrera de fondo, hay que tener mucho aguante, y últimamente, se respira desesperación.

¿Cuál cree que el principal problema que acecha al sector y que solución aportaría?

El objetivo real del agricultor es sencillo, y es producir mucho y de calidad, para poder venderlo a un precio mínimo, que dista muchísimo del que paga el consumidor. Un precio que por sí solo, le garantice unos ingresos dignos sin tener que depender de las tan cuestionadas ayudas comunitarias. Para ello, mínimamente necesitan tener herramientas que se lo permitan, y no encontrarse desprotegidos, como en el caso de la desaparición materias activas de fitosanitarios necesarios y no renovados. Lo complicado, es hacer que esto ocurra, más cuando la agricultura sigue siendo la moneda de cambio de otros intereses que, precisamente ni entienden, ni controlan los que realmente trabajan la agricultura. Por último, debemos concienciarnos de que para que no se produzca un abandono del medio rural, debe subsistir la figura de agricultor. Pero, al menos, con la garantía de que con su trabajo pueda obtener al final de campaña una renta mínima para poder vivir con dignidad.

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