El señor del tomate

Manuel Vázquez, fundador de Conesa, es el mayor transformador del país de esta hortaliza y encabeza la producción mundial de tomate en polvo

Manuel Vázquez, en primer plano, posa junto a sus hijos en la fábrica de Conesa/
Manuel Vázquez, en primer plano, posa junto a sus hijos en la fábrica de Conesa
CELESTINO J. VINAGRE

Asus 78 años, Manuel Vázquez Gimón accede a hablar con un medio de comunicación por primera vez. Queda con el equipo del HOY en su fábrica de la pedanía de Villafranco de Guadiana, al lado de Badajoz, y ya eso es noticia para una persona que ha hecho de su extrema discreción una seña de identidad, a pesar de que su nombre y su empresa son básicos para entender el entramado económico extremeño. Pero lo que realmente es noticioso acerca de Manuel Vázquez es su negocio, Conesa (Conservas Vegetales de Extremadura). Vázquez es el rey del tomate en España y Conesa, la principal industria de primera transformación de un producto que es la gallina de los huevos de oro de Extremadura.

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La expresión la comparten tanto Vázquez como Domingo Fernández, presidente de Tomates del Guadiana y de Acopaex, sociedades vinculadas entre sí y competidoras de Conesa.

«Siempre he sido muy celoso de mi intimidad y la de mi trabajo», comenta Vázquez Gimón casi a modo de confesión a este periódico. «Me gusta mucho un libro, 'El español y los siete pecados capitales', de Fernando Díaz-Plaja. Habla, entre otras cosas, de la envidia. En España somos envidiosos y siempre he procurado evitar aparecer en público porque, en el fondo, empresas como la nuestra despiertan envidia en la gente. Tú vas a Estados Unidos, entras en un bar y ves un cartelón que dice: este bar o este restaurante vendió el año pasado tantos millones de dólares. Esto aquí en España es impensable», concluye este profesor mercantil que cimentó lo que hoy es un imperio como contable de una sociedad, antes de salir de ella para fundar otra.

Vázquez es un referente no solo extremeño, sino internacional de un cultivo imprescindible para comprender lo que se entiende por riqueza agroalimentaria en Extremadura. Aunque no deja de acudir por la fábrica, tiene delegada en sus tres hijos varones (Manuel, Rogelio y Rafael Vázquez Calleja) la gestión de un grupo que ha crecido a unas cotas inimaginables en el último lustro. «El tomate es un cultivo que es rentable si se hacen las cosas bien», sentencia.

En el mundo se transforman aproximadamente 40 millones de toneladas cada campaña. De ellas, 14 se hacen California (Estados Unidos); el segundo productor es China con unos 6 millones; después viene Italia, con 5 millones; y en España se procesaron 3 millones en 2015.

La industria Conesa acapara ya el 43% del tomate transformado en la región, donde a su vez se hacen casi tres cuartas partes del tomate en España. Es la primera fábrica del sector en Extremadura, también en España. Y está entre las ocho primeros del mundo. Específicamente, es el principal productor de tomate en polvo del planeta.

En un par de años se ha hecho con la miajadeña Tomix (cooperativa-industria que era de Acorex), Agraz y Agro Conserveros y el músculo que ha ganado se concreta definitivamente en dos cifras. De un lado, su facturación, que alcanza ya los 200 millones de euros gracias en buena medida a que el 80% de lo que produce Conesa se vende fuera de España. Está presente en 41 países diferentes. De otra parte, está el empleo que genera: los puestos de trabajo directos y permanentes llegan a los 350. En las campañas de verano se superan las 1.000 personas contratadas, los meses de agosto y septiembre fundamentalmente.

Esa es la radiografía de Conesa cuarenta años después de que naciera. Fue el 1 de abril de 1976 cuando, junto a Rafael Carranza y Luciano Pérez de Acevedo, Vázquez fundó una empresa líder en el sector tomatero español.

«En esa primera campaña hicimos 6 millones de kilos de tomate. Eso lo hacemos ampliamente ahora en una sola jornada», reflexiona el industrial, que tiene entre sus principales clientes a las grandes marcas del tomate.

¿Hace cuarenta años había perspectiva de negocio con el tomate?, se le cuestiona. «Yo venía del mundo del tomate, lo conocía. En 1957 empecé de contable de una empresa llamada SACE. Terminé siendo director general en l año 1972. Cuatro años después me decidí a poner en marcha Conesa. Entonces había fábricas, pero algunas ya han desaparecido. Era un sector consolidado pero en todo caso, no había adquirido el volumen de hoy en día», reflexiona.

43%

en datos

del tomate transformado que se produce en la región lo hace la empresa de los Vázquez. Extremadura, a su vez, produce el 69% del producto que se hace en España

Referentes

Hoy Conesa está al frente del sector industrial tras la adquisición del grupo Agraz. «El volumen de transformación de tomate fresco se va ya a un millón de toneladas y somos los número uno en cuanto a procesado en Europa y estamos entre los ocho del mundo, donde los californianos y los chinos son los primeros», especifica su hijo Manuel, de 45 años, consejero delegado de la empresa.

El año pasado se transformaron cerca de 3 millones de toneladas en España. Conesa hizo 750 millones de kilos en Extremadura. De ellos, 200 millones los hizo en Tomix. Y además gestionó como propios los 192 millones de kilos de tomate fresco que hizo Agraz, comprada formalmente el año pasado aunque ya con la campaña en marcha. Por tanto, el grupo Conesa (Conesa más Agraz) rozó el millón de toneladas de tomate de los 2,1 que se transformaron el año pasado en Extremadura.

Tomates del Guadiana, que nació en 2002 con buena parte de las cooperativas que integran el grupo Acopaex y en la que hay 300 agricultores, alcanzó el año pasado los 320 millones de kilos y la previsión es que para esta campaña la cifra se sitúe en los 360 millones.

«Es un incremento previsto aceptable. Hay entre un 5 y un 10% más de hectáreas que la campaña pasada y depende del tiempo para que haya más producción o no. En todo caso, si se incrementa será un poco más y no se producirá ningún desequilibrio», manifiesta Domingo Fernández, presidente de Tomates del Guadiana y Acopaex.

La primera de estas sociedades es referente también del sector agroalimentario por haberse quedado con Carcesa, con sus marcas Apis (tomates, ketchup, patés, magro, callos) y Fruco (zumos). Con la ampliación de su fábrica de Santa Amalia casi ha duplicado su capacidad de producción de tomate, que se incrementa en un 40% respecto a lo que hasta ahora podía lograr. Con este proyecto en marcha, en el que ha invertido 7 millones, la fábrica amaliense se convierte en la primera de transformación de tomate de Europa en cuanto a capacidad, resalta su presidente.

La sociedad que encabeza también trabaja con una línea para fruta, aunque su producto estrella es el conocido como oro rojo extremeño. Nacida hace catorce años, su crecimiento también ha sido constante. Si en 2002 facturó 6,5 millones, ahora supera la cifra de 50.

Destaca Fernández que puede tratar hasta 8,2 millones de kilos de tomate al día, frente a los 5 anteriores. A lo largo de una campaña puede gestionar 400 millones de kilos. En cuanto a su plantilla, en una temporada puede alcanzar los 300 trabajadores, aunque el número fijo supera la treintena de empleados.

Buenas perspectivas

Una tercera sociedad en la región con peso dedicada a la primera transformación del tomate es Pronat. Radicada en Don Benito, se fundó en 2003 para la primera transformación del tomate fresco, concentrado y dados de sus propios asociados. Está constituida por más de 60 socios. La capacidad de procesamiento de sus instalaciones es de 4.400 toneladas por día, hasta alcanzar 200.000 toneladas por cada campaña.

No es de extrañar este asentamiento de referentes empresariales en una región que a su vez manda en el sector tomatero español de primera transformación. Extremadura acumuló la pasada campaña el 69% de la producción española.

La segunda región, a muy larga distancia, fue Andalucía, con 649.000 millones de kilos (21%). La comunidad vecina verá aumentada próximamente su capacidad de transformación al poner en marcha una nueva fábrica, revela Fernández.

Para el presidente de Tomates del Guadiana, el sector tomatero extremeño se ha estabilizado, tanto en producción como en precios, y considera que hay un «buen horizonte a corto y medio plazo si se sigue actuando con sensatez». Desde la familia Vázquez se apela también a esa cualidad.

Fábricas en cuatro países

«El sector del tomate se ha pacificado mucho. Afortunadamente no se habla de la guerra entre industria y agricultor. Dependemos de los agricultores. No vamos a matar la gallina de los huevos de oro», subraya el fundador de Conesa.

«Hicimos la campaña pasada el 33% del mercado, pero la incorporación de Agraz y Agro Conserveros supone elevar esa cuota al 45% del mercado», concluye el hijo mayor del fundador de Conesa, Manuel Vázquez Calleja. En los tres últimos años el crecimiento de Conesa ha sido muy grande porque a las instalaciones de las que ya se disponían se ha incorporado Tomix, y Agraz y Agro Conserveros, incide. Eso ha supuesto dar un salto en el volumen de facturación notable, pasando de 70/80 millones de hace tres años a 200 ahora.

«Es un salto cuantitativo importante y ahora toca consolidar», concreta el mayor de los hermanos Vázquez Calleja.

De forma detallada, el grupo Conesa cuenta con diez fábricas, cinco de la propia Conesa y otras tantas de Agraz en tres continentes y en cuatro países. Están en España, Portugal, China y Estados Unidos.

Ninguna otra compañía en el mundo, destacan desde la industria extremeña, tiene fábricas en las tres regiones del mundo que mandan en el tomate. La diversificación de las fábricas minimiza el riesgo de escasez en determinada campaña, se concluye desde Conesa.

La de Villafranco de Guadiana tiene una capacidad de transformación de 7.000 toneladas de tomate al día. La de Tomix, en Miajadas, alcanza las 4.000 por jornada; la lusa situada en Mora (Sopragol) es de 2.200 toneladas/día. La también portuguesa de San Joao de la Ribeira (Tomatagro) es de 1.000.

200 millones

en datos

de euros alcanza ya Conesa en facturación tras la adquisición de Agraz y la compra de la fábrica de Tomix. Cuenta con una plantilla fija de 350 empleados

La de Agraz, también en la población de Villafranco, alcanza las 3.200 y la de Astex, anexa a la fábrica de Villafranco, dedicada a la segunda transformación, puede llegar a las 9.000 toneladas de producto terminado al año.

Igualmente hay que hacer referencia a Agroex, en el municipio de Guadiana del Caudillo, con capacidad para 1.500 toneladas al día. Por último, la fábrica en China hace 50 millones de kilos y en la de California (en la ciudad de Lemoore, en el Valle de San Joaquín), donde se compra concentrado, se hace polvo de tomate.

«Somos una industria de primera transformación y no le vamos a hacer competencia a nuestros clientes, a nuestros compradores», indica Manuel Vázquez padre, cuando se le cuestione un posible interés en Tomcoex, la gran industria de segunda transformación del tomate (esto es, donde ya se envasa, además de hacer otros productos como salsas, tomate frito, tomate triturado y ketchup) de Acorex y ahora en proceso de liquidación y venta. Tomcoex tiene capacidad para suministrar el cien por cien del tomate frito y triturado que se consume en España. «Es una empresa gigantesca y no estamos interesados en ella», zanja el mayor de los Vázquez.

«El tomate frito y triturado está dominado por las marcas blancas. El 76% del mercado del tomate frito es marca blanca. Luego Solís y Orlando se reparten básicamente el 24% restante. Y Apis tiene un 3% del mercado», continúa añadiendo para abordar las dificultades de una hipotética entrada en la segunda transformación.