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Barcelona, 13 feb (EFE).- El doctor en Antropología y profesor Emilio Lara ha ganado este miércoles el II Premio Edhasa de Narrativas Históricas con "Tiempos de esperanza", una novela de guerras, fanatismos y miedos, pero también de amistad, amor y esperanza, que transcurre en 1212, durante la cruzada de los niños.

El jurado, compuesto por Daniel Fernández, Jacinto Antón, Carlos García Gual, Sergio Vila-Sanjuán y Mari Pau Domínguez, considera que la obra era merecedora del premio por "ser una novela coral con una estructura admirablemente resuelta; por el interés de la trama, que nunca decae, poniendo la documentación al servicio de la historia para narrar la cruzada de los niños en la época medieval".

Asimismo, entienden que consigue Emilio Lara desarrollar varias intrigas paralelas, con personajes siempre vivos y bien trazados y en distintos escenarios" y porque trasciende "una fuerte dosis de humanidad".

A la convocatoria de este premio "bisoño", según el editor Daniel Fernández, y dotado con 10.000 euros, han concurrido un total de 386 manuscritos, de los que 347 se ajustaban a las bases y que en su primera edición recayó en Francisco Narla por su novela "Laín. El bastardo".

Nacido en Jaén en 1968, Emilio Lara es autor de otros títulos como "La cofradía de la Armada Invencible", publicada por Edhasa en 2016, o de "El relojero de la Puerta del Sol", en el mismo sello editorial, con el que obtuvo el Premio de Novela Histórica Ciudad de Cartagena y el Premio Andalucía de la Crítica.

En rueda de prensa, el escritor, que se presentó con un seudónimo muy de James Bond, "Vesper Lynd", ha señalado que ayer recibió la noticia de que había ganado mientras daba clases de historia en Jaén y lo consideró como la "crónica de una alegría anunciada".

Sobre su nueva obra, ha indicado que cuando estudiaba en la Universidad ya tuvo conocimiento de la denominada cruzada de los niños, una temática que le ha perseguido desde entonces, pero a la que no ha dado forma literaria hasta ahora, después de más de un año de documentación, porque se trata de algo que "se mueve entre el elemento histórico y lo legendario".

Como ocurre con otros libros suyos, el escritor, que admira a Mario Vargas Llosa, ha querido viajar en el tiempo "para que eso contribuya a conocernos a nosotros mismos" y ha llegado hasta 1212 en un momento de "confrontación de fanatismos, de diferente raigambre, de lo que hoy podríamos hablar como populismo", aunque también muestra a diferentes personajes actuando "frente a la adversidad".

"Quería -ha proseguido- una historia en la que estuviera presente el amor, la esperanza, la amistad, que no es sino otra forma de amor que termina bien, y plasmar diferentes mentalidades, que hoy nos pueden parecer exóticas y escenificar unos lugares, desde la Francia de principios del siglo XIII, a Roma y la Sevilla almohade".

Ha destacado que fue una época "muy convulsa en Europa y el inicio de un protorrenacimiento cultural y literario, en el que la mujer tuvo un peso específico, que perdió posteriormente, y que no ha recuperado hasta siglos después".

Con dos mujeres protagonistas, Raquel y Esther, y un niño llamado Juan, hijo de un noble castellano asesinado en una emboscada, ha querido "confrontar mentalidades, culturas e incluso civilizaciones, sin olvidar nunca la estructura literaria, porque es fundamental en toda novela".

Por otra parte, ha desvelado que hacía tiempo que quería meterse en la piel de personajes femeninos "y probar diferentes formas de ver el mundo, con unas mujeres muy resilientes y fuertes".