Poniendo las calles

Quique es uno de esos pacenses que empieza a trabajar cuando todo el mundo duerme. Su jornada sirviendo desayunos a los más madrugadores arranca a las 3.15 horas

PEDRO ALMENDRO , ANTONIO MOREJÓN

Mucho antes de coger nuestro coche para ir a trabajar, o de tomarnos un café por la mañana hay personas que trabajan muy duro preparando todo los necesario para un nuevo día.

Quique es uno de ellos, abre el bar donde trabaja todos los días a las 3 y cuarto de la madrugada, prepara el café, las migas y las tostadas para los clientes que quieran comenzar el día o incluso terminarlo junto a él.

Después de trasnochar, un taxi siempre es buen cobijo para volver sanos y salvos a casa, hay taxistas que trabajan durante toda la noche:

Pasadas las 5 y media de la mañana Jesús y sus compañeros están a punto de terminar la limpieza de las calles y se esfuerzan para terminar su turno después de muchas horas de trabajo:

El pan que consumimos cada día empieza a prepararse también muy temprano, Manuela y su hijo Andrés se encargan de abastecer a más de una docena de tiendas con todo tipo de panes y dulces.

El sol comienza a salir tímidamente en el horizonte y casi nadie es consciente de lo que se ha estado gestando en su ciudad durante la noche. Ricardo abre su dulcería a las 8 de la mañana, coloca toda su terraza y recibe a los primeros clientes de la jornada.

Un mundo oscuro, frío y abandonado que precede a una impoluta nueva mañana. Trabajadores muchas veces anónimos en la sombra de la noche, pero que nos hacen empezar mucho mejor cada día. Que lo disfruten!