El misterio envuelve a la enigmática Sábana Santa de Plasencia que se muestra hoy

El secreto del año de su creación despierta la controversia vista la inscripción que la data en 1012

A.S.O.PLASENCIA
El misterio envuelve a la enigmática Sábana Santa de Plasencia que se muestra hoy

El enigma que encierra quedará sometido desde hoy al veredicto popular. Las atentas miradas de devotos y curiosos escrutarán milímetro a milímetro el paño, la imagen del cuerpo de Jesucristo martirizado que reproduce y, sobre todo, la inscripción en el bordillo del gran paño de casi 4.5 metros que es donde está verdaderamente el misterio de la Sábana Santa de Plasencia.

O la clave del mismo, según explica Rafael Cañete, el primer investigador que la estudió al detalle y que publicó un librito sobre el misterio de la Sábana Santa de Plasencia. La incógnita que surge entre la inscripción del taller turinés que dice pintó GIERº DELLA ROVERE y la de ANNO 1012 que parece a continuación. La rúbrica del conocido taller de Turín, del XVII, con la exclusiva para realizar réplicas y una fecha que convertiría a la Sábana Santa de Plasencia en la copia más antigua del Orbe, anterior incluso a la convocatoria de la I Cruzada, por el Papa Urbano II (1095).

Desde esta tarde, a las 19.00 horas la réplica del Santo Sudario de Turín quedará expuesta al público permanentemente en la Catedral Vieja. El Cabildo ha decidido que la Sábana Santa que durante décadas permaneció olvidada en algún cajo de la catedral salga a la luz. El canónigo y director del desaparecido museo de la seo, José Sendín, la recuperó en 2005 y la mostró doblada en una vitrina. Ahora reaparece para volver a recordar su secreto. ¿Será o no la más antigua del mundo?

¿Qué interés podía tener un artista del siglo XVII (de la casa della Rovere) en falsear la fecha de fabricación de la copia?! Se pregunta Cañete. Evidentemente ninguno, responde puesto que no confería a la reliquia ningún valor. A su antigüedad, argumenta, lo que realmente le daba el valor de genuina reliquia era el haber estado en contacto con el original.

Por tanto, si la fecha no ha sido falseada, se estaría ente una copia no catalogada ni estudiada que por sí misma constituye un misterio. De ello tiene conocimiento la Santa Sede, a través del estudioso de Montijo que envío fotografías y las conclusiones de su trabajo a Roma hace años, sin obtener respuesta hasta la fecha.

Para Rafael Cañete no es arriesgado pensar ni decir esto. No es descabellado defender que sea de 1012 o más antigua que esa fecha, manifiesta este apasionado del tema que ha visto diversas réplicas del Santo Sudario de Turín que hay en España y no le cabe duda de que la de Plasencia no es solo la mejor, sino distinta del resto.

Lo fundamental explica, es la fecha. El principal interrogante. Un arcano que puede ser desvelado con los nuevos estudios, casos de los que lleva a cabo el Centro Español de Sindonología, a raíz de cuyo interés el Cabildo decidió mostrar y divulgar la Sábana Santa de Plasencia como un objeto de devoción o de interés turístico.

Evidentemente, añade, el matiz que distingue la Sábana Santa placentina es el cronológico, además de otros pequeños detalles. Para Cañete, no es una copia de las realizadas por la Casa de Saboya y su fecha de nacimiento se sitúa en 1012, siglos antes de que la Síndone de Turín fuera propiedad de la citada casa. Pero al mismo tiempo, precisa, se produce una gran contradicción en cuanto a los accesorios de la sábana, ajenos a la figura en ella representada, puesto que se han dibujado los remiendos y quemaduras del incendio que sufrió la Síndone de Turín en 1532.

Él descarta que el cero, del año 1012 fuera un 6 con anterioridad porque a simple vista se ve que es un cero. Y no duda en reconocer que es la Sábana Santa más enigmática que hay y que abre un punto de posibilidades tremendas.

Además de la fecha, a Rafael Cañete le llaman la atención otros aspectos singulares del sudario placentino. Hay un pliegue en la frente casi inapreciable que también lo tiene la Sábana Santa de Turín, es una especie de triángulo, precisa.

Además reproduce las quemaduras del original italiano y considera a la de la ciudad del Jerte mejor incuso que aquella. De mayor calidad en los detalles.Es la mejor de todas las réplicas que existen hasta ahora, incluida la de Torre de la alameda, añade.

Sus medidas se corresponden con la de los sudarios palestinos y con la de Turín, declara el investigador que no dudo en plantarse en Plasencia hace siete años cuando tuvo noticias del descubrimiento de la reliquia por José Sendín.

A principios del siglo XVII, opina Cañete, la hallada en Plasencia debió ser trasladada a Turín al sólo objeto de conseguir la certificación que acredite como reliquia ad tactum. Como artista y notario de esta certificación actúa un miniaturista llamado Gerolamo della Rovere, muy relacionado con la Síndone, quien en aras de dar más autenticidad a la réplica, incluye el dibujo de las manchas y remiendos del fatal accidente de 1532, certificando que ha sido extraída del original manteniendo la ya conocida fecha de 1012.

Benítez ve con buenos ojos que se exponga al público, ya que cree es un recurso atractivo y con tirón para devotos y el turismo y atraer visitantes; eso sí, puntualiza, siempre que se haga con las condiciones y precaucione debidas porque es una pieza única y muy antigua. En este sentido, explica que el objetivo de las copias de la Síndone como icono sagrado tenía marcado carácter devocional, pero éstas no tenían la categoría de reliquia si no habían estado en contacto con el original, también llamada Acheropita (no hecho por obra humana).

Existen fechadas y catalogadas copias de la Sábana Santa desde 1516 a 1933, en España. Las más destacadas por Rafael Cañete en su publicación sobre la de Plasencia son en orden cronológico:

1567.- Valladolid

1568.- Guadalupe (Cáceres)

1568.- Navarrete (Logroño)

1571.- Alcoy (Alicante)

1587.- Toledo

1620.- Torres de la Alameda (Madrid)

1623.- Laguna de Cameros (Logroño)

1627.- El Escorial (Madrid)

1640.- Castillo de Garcimúñoz (Cuenca)

1640.- Escamilla (Guadalajara)

1646.- Monasterio de Silos (Burgos)

1650.- Campillo de Aragón (Zaragoza)

1654.- La Cuesta (Soria)

1655.- Salamanca

1657.- Escalona del Prado (Segovia)

1674.- Badolatosa (Sevilla)

Se sabe, añade el autor, de la existencia de algunas más que han desaparecido. Así mismo, existe una larga lista de copias en Francia, Italia, Alemania e incluso en América.