El pleno municipal de Calamonte acaba en el juzgado

Visto para sentencia el juicio contra Eugenio Álvarez y el novio de una edil del PP de Calamonte que se denunciaron por agresión e injurias

C. J. VINAGRE
Eugenio Álvarez, durante el juicio. A su lado, Macías. Detrás el alcalde, Salvador Álvarez (PP). / BRÍGIDO/
Eugenio Álvarez, durante el juicio. A su lado, Macías. Detrás el alcalde, Salvador Álvarez (PP). / BRÍGIDO

Uno (Juan Manuel Macías) dice que lo agredió cogiéndole por el cuello. El otro (Eugenio Álvarez), que lo insultó. El primero es novio de una joven concejala del PP de Calamonte, Yolanda Calatrava, responsable de Festejos y Seguridad Ciudadana en el Ayuntamiento. El segundo, de 69 años, es un político que apenas necesita presentación por haber sido consejero en varias etapas con Ibarra y senador. Ahora, es el portavoz del PSOE calamonteño, en la oposición. Los dos se sentaron ayer en el banquillo del juzgado de instrucción número 3 de Mérida como acusados en un juicio que evidencia el nivel de crispación política que se mantiene en la localidad.

El inicio de legislatura, con la repetición del pacto PP-IU para desbancar al PSOE, depara plenos cargados de tensión. Uno de ellos, el que se celebró el 26 de octubre pasado, tiene ahora su acto final en vía judicial. La jueza Zaira González intentó que no hubiera juicio al reclamar a los dos acusados que se pidieran públicamente disculpas. Álvarez, quien admite que lo empujó pero que no le agredió, aceptó. Macías, no.

Los dos se intercambiaron denuncias al término de una sesión plenaria caliente en la que el Gobierno local que encabeza Salvador Álvarez sacó adelante una subida de la tarifa del agua en un 4,1% y se debatió otro asunto polémico: una bolsa de trabajo para peones. «No corre la bolsa y solo lo hace para dar trabajo a los que les interesa al alcalde», dijo el exconsejero socialista. Como ya casi es habitual, ediles del PP y PSOE intercambiaron palabras subidas de tono y algo más.

Al final del pleno, Macías y Álvarez se juntaron en una misma puerta. El primero sostiene que le dijo «chacho, tranquilizaros (sic), que con la edad que tenemos parece mentira». Según la pareja de la concejala del PP, el edil socialista reaccionó agarrándolo por el cuello con una mano ya que en la otra llevaba una carpeta. Macías fue al centro de salud, donde el parte médico dice que presentaba «eritema (reacción inflamatoria de la piel) en cuello, con señalización de uñas en región posterior izquierda por agarramiento con las manos».

Eugenio Álvarez tiene otra versión. «Se me acercó un joven que no conocía (Macías) y a unos 35-40 centímetros de mi empezó a decir: 'sois todos unos sinvergüenzas y tú el que más'. Le di un empujón para poder seguir adelante pero no hubo más», recalcó en el juicio. Los dos llevaron testigos que corroboraron sus testimonios.

La Fiscalía cree que los dos deben ser condenados. Para Eugenio Álvarez pide una multa de 210 euros y una indemnización de 90. La fiscal rebajó las cuantías al tener en cuenta que el exconsejero había mostrado disculpas públicamente. Para Juan Manuel Macías, se reclama 200 euros de multa y 120 de indemnización. Las defensas de los dos piden la absolución de sus clientes.

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