Mil grillos agonizan por el arte

Sara Polo, gerente de Habana Espacio Libre de Cáceres, reconoce que hay quejas por esta instalación pero asegura que no pueden quitarla

SERGIO LORENZOCÁCERES
Uno de los grillos de la instalación creada por Ismael Alabado. / ARMANDO MÉNDEZ/
Uno de los grillos de la instalación creada por Ismael Alabado. / ARMANDO MÉNDEZ

«Fui a ver las nuevas instalaciones de Habana Espacio Libre, y me quedé horrorizada cuando entré en una habitación y vi cientos de grillos que estaban pegados a la pared moviendo las patas, sin poder librarse, condenados a morir. No entiendo esa crueldad innecesaria. ¿Puede ser eso arte? Me quejé a los responsables, y me indicaron que no podían hacer nada. Les dije que si ellos no terminaban con ese sufrimiento lo haría yo. Fui a mi casa, volví con un insecticida y los rocié para que dejaran de sufrir». Así habla la mujer que el pasado viernes se sintió herida en la inauguración de las nuevas instalaciones de Habana Espacio Libre, una casa de la calle Pizarro de Cáceres cuyas habitaciones son cedidas a creadores.

El suyo es un punto de vista. Otro es el del autor de la instalación, el placentino Ismael Alabado, licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Salamanca y diplomado por la academia de Bellas Artes de Milán. «Esa mujer ha actuado como un talibán, cercenando las libertades creativas y culturales. Hay gente que se ha molestado, pero son los que no van con una mente abierta; los que no saben ir más allá», afirma este artista de 34 años que ha utilizado mil grillos en este proyecto bautizado con el nombre de 'Zorba'. Gran parte de estos insectos están pegados en las paredes pintadas, mientras otros se encuentran en cajas blancas en el suelo. Muchas personas han salido muy impresionadas de esta habitación al verse rodeadas de insectos que agitan sus patas mientras los grillos de las cajas producen un sonido agudo y monótono al sacudir y rozar con fuerza sus élitros. Afirman en esta casa de artistas que la mayoría de los grillos no murieron con el insecticida... ya que era un matamoscas.

A Ismael Alabado le gusta hacer instalaciones orgánicas. Otras veces ha trabajado con espaguetis o pipas y ahora lo ha hecho con grillos, «lo que busco es que el espectador entienda que igual que los grillos están pegados, él está pegado a unas reglas sociales, al mundo, sin ser consciente de todo lo que se está terminando cada instante». Recalca que los grillos no sufren. «No pueden sufrir porque no tienen sistema nervioso. Es como cortar una planta. Por otra parte, yo estoy en contra del maltrato animal».

Sara Polo, gerente de Habana Espacio Libre, reconoce que hay quejas por esta instalación pero que no pueden quitarla. «No podemos censurarla. Iríamos en contra de nuestro propio nombre».