Baluartes de la raya

MOISÉS CAYETANO ROSADOPROFESOR y ESCRITOR

LA lucha por rehabilitar el patrimonio artístico-monumental extremeño siempre es una ingrata tarea. Se choca con la incomprensión y hasta la hostilidad de particulares e incluso estamentos oficiales, sin olvidar la rapiña. Por intereses egoístas y bisoños en unos casos: ¡qué temor a remover suelos en Mérida, ante la posibilidad de que aparezcan restos que paralicen obras y proyectos! ¡Cuánto obstáculo para facilitar la visita a monumentos megalíticos en las comarcas de Alcántara y Valencia de Alcántara, con las barreras frías de alambradas de espinos! ¡Qué desidia ante tanto convento monumental -en ruinas- por todos nuestros campos, hoy acostaderos de vacas, de ovejas, y paneles grafiteros para descerebrados!

En otras ocasiones, el desaguisado es cometido por instancias oficiales. Entonces se demoniza al que lo pone en evidencia, sin reconocer su culpa los representantes políticos que lo propiciaron. Y muchos de ellos sacan pecho como si fueran, además, los ofendidos. Badajoz , en esto, es un ejemplo de libro para ilustrar despropósitos, que cualquiera puede ver, por ser el pan de cada día.

Alcazaba, maltratada; Plaza Alta, amenazada por implantaciones urbanísticas que se saltan la normativa a la torera; ruinas monumentales en el Casco Antiguo que se abandonan... forman un mosaico que no tiene igual en parte alguna. Y no tiene igual -concretando en un aspecto desgarrador y sangrante- el desapego, incluso el desprecio que en esta ciudad se tiene con respecto a su patrimonio abaluartado.

Ahora, una vez más, las asociaciones vecinales de la Margen Derecha del Guadiana, reivindican la rehabilitación del Fuerte de San Cristóbal, uno de los mejores que se conservan en la Península del modelo abaluartado de la Edad Moderna, haciendo de ello lema de las Candelas-2010. Continuamente lo hacen la Asociación de Amigos de Badajoz y la Asociación Cívica, además de haberlo manifestado en su día el Ateneo de Badajoz y la Sociedad Económica de Amigos del País. Resultado: el Ayuntamiento no se da por aludido, y tampoco desde la Junta (especialmente la Consejería de Cultura) se hace la lógica presión.

El Patrimonio Abaluartado de la Raya hispano-portuguesa está en la Lista Indicativa aspirante a Patrimonio de la Humanidad: fue un empeño de Ciudad Rodrigo, cuyo amurallamiento abaluartado está envidiablemente recuperado. A ello le ha seguido la acción rehabilitadora de los principales enclaves abaluartados portugueses: Valencia do Minho en el norte, Almeida frente a Ciudad Rodrigo (que ha presentado ya la Candidatura en Serie a la UNESCO, como poco antes hizo Elvas, en 2009), Estremoz y la misma Elvas, cuyo Fuerte de Santa Lucía es un extraordinario Museo Militar, y además tiene perfectamente acondicionado para el disfrute ciudadano todo el amurallamiento que rodea su Casco Antiguo.

La parte española posee, además de Ciudad Rodrigo, dos hitos básicos en esta red abaluartada: Olivenza (que está acondicionando todo el recinto amurallado) y Badajoz... que no mueve una piedra de su patrimonio, ¡el mejor potencialmente del lado español!

¿Por qué no se acondiciona el Fuerte de San Cristóbal como Museo de la Frontera, con uso exclusivo o compartido con utilización hotelera para no hacerlo económicamente gravoso? ¿Por qué no se deja expedito el lienzo de muralla que va desde Puerta Pilar a Puerta Trinidad, que tiene un terreno de fosos y glacis afortunadamente libre, aunque oculto por tapias innecesarias, además de un colegio a sus pies que debe desaparecer de allí?

¿Por qué no se colabora con las poblaciones enumeradas en su aspiración a conseguir la calificación de Patrimonio de la Humanidad? ¿Por qué ese nulo interés oficial en poner valor un patrimonio envidiable, singular, atractivo y con tanto gancho cultural, artístico e incluso turístico? Mucho en ello tiene que ver la supina ignorancia de los responsables oficiales, que incluso se ofenden si desde las organizaciones cívicas ciudadanas se les exigen respeto no sólo al patrimonio sino a la legalidad que ellos mismos acuerdan para cumplimiento obligado de todos... los demás.