En diciembre llovió el doble de lo normal

El superávit con el que se remata el año hidrológico permite hablar de situación de normalidad tras varios ejercicios de sequía Frente a los 84 litros de media habitual, la región alcanzó hasta 182 litros por metro cuadrado

PILAR ARMEROPLASENCIA.
En diciembre llovió el doble de lo normal

Ha sido un diciembre excepcional el del recién acabado 2009 en lo que se refiere a lluvias. La nieve y el agua con las que se ha estrenado el nuevo año están contribuyendo a que la situación siga mejorando.

Los datos ofrecidos por la delegación territorial de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) indican que frente al volumen medio de precipitaciones de 84 litros por metro cuadrado que suelen caer cada diciembre sobre Extremadura, fueron 182 litros los que se registraron en diciembre pasado. «No es un récord, pero sí ha permitido un cambio de tendencia muy importante», indica Marcelino Núñez, meteorólogo de la Aemet en Badajoz.

Los días de lluvia se han duplicado durante ese mes en las principales ciudades extremeñas, y en el caso de la capital pacense es significativo que de los algo más de 400 litros por metro cuadrado que suele recoger a lo largo de un año hayan caído 182 solamente en diciembre. Donde más ha llovido, sin embargo, ha sido en el sudeste cacereño, en localidades como Guadalupe, Torrecilla de Los Ángeles, Piornal y Nuñomoral, mientras que donde menos lo ha hecho ha sido en los pueblos de la comarca de La Serena y los más próximos a Córdoba. Esa lluvia de final de año, además, ha sido de calidad, eficaz, gracias a que ha caído mansamente, filtrándose con delicadeza y constancia en el suelo en lugar de erosionarlo. Es lo que ha permitido que el agua empape y llegue hasta los pantanos, que han subido sus reservas de manera significativa.

Desde la primera, su presidente, Eduardo Alvarado, apunta que «los embalses pequeños de la cuenca media del Guadiana están casi completos y en algunos casos vertiendo agua, mientras que los grandes están recogiendo una gran cantidad, como es el caso del de La Serena». El mismo optimismo se transmite desde la Confederación Hidrográfica del Tajo, que califica la actual situación como de absoluta normalidad. «En algunos pantanos, como el de Rosarito, estamos desembalsando agua, aunque no estén llenos, para evitar una eventual avenida. En gran parte de la cuenca los problemas sí están resueltos».

A esta esperanzadora situación de normalidad se ha llegado después de asistir a un último otoño bastante irregular, con un mes de septiembre prácticamente nulo en precipitaciones y un octubre en el que estuvieron muy por debajo de lo normal. El extremadamente seco noviembre de 2009, con temperaturas demasiado altas para la época, encendió del todo las alarmas. «Parecía que el año no iba a levantar», señala Núñez. Hasta que llegó diciembre con una especie de explosión pluviométrica que ha servido para normalizar la situación.

Plasencia, donde más llovió

Frente a este análisis del año pluviométrico, el que se hace del civil (desde enero hasta diciembre pasados) es totalmente diferente porque la conclusión es que ha sido especialmente seco. A pesar de ello, la región tiene ahora valores normales.

De las cuatro grandes ciudades extremeñas, Plasencia fue la que recogió en diciembre un mayor volumen de precipitaciones, con 210 litros por metro cuadrado, frente a los 91 que serían habituales. Cabe decir también que en ese mismo mes, pero del año 2006, las estadísticas se rebasaron con 303 litros. Le seguiría Badajoz, con 182 litros; Mérida, con 156 y Cáceres con 154.

La situación ha estado, no obstante, muy igualada en todo el territorio. Los frentes lluviosos han ido muy asociados, con borrascas que entraban por la costa de Lisboa y el golfo de Cádiz; empezaba por llover más en el sur, pero en cualquier caso el temporal ha sido muy uniforme. Tras una tregua en la que el agua ha dado paso a la nieve, la semana ha vuelto a traer agua al suelo extremeño.

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