«Mi empeño más inmediato es empezar a creerme todo lo que me está ocurriendo»

Con varios premios internacionales, a sus 25 años lleva una carrera meteórica que aún compatibiliza con la enseñanza

JUAN DOMINGO FERNÁNDEZ
«Mi empeño más inmediato es empezar a creerme todo lo que me está ocurriendo»

No ha sido fácil encontrar el hueco para esta conversación. Jorge Luengo imparte clases en un instituto de Plasencia, pero esa tarea pedagógica la compatibiliza con un programa de actuaciones que le exige consultar la agenda como si se tratara del alto ejecutivo de una multinacional. «Esta semana ha sido de locura. El miércoles estuve en Santander, el jueves en Barcelona, el viernes fui a Madrid; el sábado otra vez a Barcelona y el domingo volví a Cáceres». Lo dice sin ufanarse de ello, únicamente como una justificación más que sobrada para explicar lo difícil que resulta concertar una cita con él. La primera vez que Jorge Luengo visitó la Redacción de HOY en Cáceres era un veinteañero que se metió a todos los periodistas en el bolsillo con unos pocos trucos de cartomagia que suscitaron risas y expresiones de asombro. Las siguientes ocasiones no sólo volvió a sorprendernos a todos con sus naipes sino que facilitó el trabajo a los fotógrafos proponiéndoles imágenes poco convencionales para ilustrar la entrevista. Ahora lo vuelve a hacer: descalzo, en mitad de la calle, para demostrar sus habilidades. Y todo ello con su personalísima ceja blanca y una sonrisa generosa.

-¿Hay magia blanca y magia negra?

-Sí que hay magia blanca y magia negra, pero los magos no lo vemos así. Los ilusionistas lo vemos desde el punto de vista de la magia que llega a las personas y la otra como ese tipo de magia más tétrica. Son dos cosas diferentes.

-¿En tiempos de crisis qué es lo mejor que puede sacarse un mago de la chistera?

-La imaginación. Conseguir con la imaginación resolver los problemas, ya sea para el bien de la magia y de toda la sociedad en general. Darle una vuelta más a todo lo que existe para encontrar una nueva idea.

-¿Qué es más difícil, hacerse ingeniero superior de Informática o un buen mago?

-¿Un buen mago? Llevo desde los cuatro años y creo que aún me queda mucho por aprender, y como ingeniero fueron cinco años de estudio y ya tengo el título.

-Picasso decía: «Cuando llegue la imaginación, que me pille trabajando». Para un mago, ¿qué importa más, la inspiración o la práctica?

-Para hacer magia hace falta más la práctica. Pero para ser un buen mago hace falta la combinación de ambas. Al cincuenta por ciento, diría yo.

-¿Cuál fue el primer truco que le enseñó su padre?

-No recuerdo exactamente cuál fue el primero y cuál fue el último. Hay una etapa en la que existe una persona que, más que enseñarte, te inculca el gusto por la magia. Y fue eso lo que me enseñó mi padre. Esa ilusión por la magia para que disfrutara de esto.

-¿Un mago es un prestidigitador con estudios superiores?

-Podría decirse así. No sólo, pero por una parte sí que es.

-¿Cuál es el último libro que ha leído?

-Estoy leyendo el de 'Crepúsculo', el best-seller de Stephenie Meyer. Quiero saber por qué hay una novela que llega a tantísimas personas. Conocer las claves del éxito es importante para tratar de llegar a todo el mundo.

-¿Quién ha sido en su opinión el mejor mago del mundo?

-Para mí, realizando números de magia, David Copperfield marcó un antes y un después en el mundo de la magia, porque consiguió que la magia pasara de los teatros a la televisión, y consiguiera verse aún más y de forma más respetable. Considero que ha sido el número uno y todavía está en vigor. Aunque Tamariz, para mí, es uno de esos grandes profesionales por su estilo, acercamiento a la gente y, cómo no, por su manera de empatizar con el público. Me encanta.

-¿En la era de Internet y de los efectos especiales, ofrecer un espectáculo de magia no es como volver al pasado?

-Depende del número de magia que se haga. Cierto es que, por eso, gracias a esos efectos especiales, se valoran más los espectáculos de magia en directo. Y la gente cree menos en los espectáculos de magia televisivos. Como bien dices, sí es volver ese paso atrás que decíamos con Copperfield, de que ahora la gente quiere volver a verlo en directo y no en la televisión, o no tanto.

-¿Y se puede enseñar la magia a través de la televisión?

-Sí, por supuesto. Todo se puede enseñar y todo se puede aprender. Pero las cualidades que tenemos unos y otros no son siempre las mismas. A unos les costará más tiempo y a otros menos. Y en el mundo de la magia existen muchas diferencias entre tener unas cualidades y no tenerlas.

-¿Aladino era mago o un espabilado?

-(Risas). Era un personaje de ficción que a la vista de los hechos era una persona muy inteligente, como debe ser un mago para poder hacer magia. Pero no sé si llegó o no a ser mago.

-¿Jorge Luengo tiene una varita mágica?

-Como todos los magos. Por supuesto, tengo una en casa, aunque no la llevamos en la chaqueta.

-La multiplicación de los panes y los peces ¿fue un truco o un milagro?

-Es posible que fuese un truco, pero los católicos creemos que fue un milagro.

-[Risas]. Es muy diplomático, además de muy mago.

-Intento serlo.

-¿Se imagina de mayor dando clase en la Universidad o trabajando sobre los escenarios?

-Me imagino trabajando sobre los escenarios y a la vez dando clase. Cuando doy clases para empresas, para grandes ejecutivos, me encanta enseñarles y contárselo desde una manera diferente. Hoy en día tengo la suerte de que son muchas las personas que quieren que vaya a su empresa y les enseñe algo nuevo y una manera distinta de contar las cosas. Pero confieso que mi sueño siempre ha sido vivir de la magia, o sea, en los escenarios.

-¿De verdad que la ceja blanca le salió por el estrés?

-Cuando vine aquí a hacer la primera entrevista con vosotros, hace ya años, tenía las dos negras. Se puede ver en las fotos. [Risas]. Me salió por el estrés, por trabajar mucho y dormir poco. Pero la verdad es que a día de hoy reconozco que es una cosa como en los tiempos de crisis, saber aprovecharlos y disfrutarlos ayuda, y la ceja blanca hoy es un signo que me identifica.

-¿Sabe cocinar?

-Me encanta cocinar. Lo que pasa es que tengo muy poco tiempo para hacerlo.

-¿Y cuál es su plato preferido, su especialidad?

-Son unas bolsitas que se hacen con pasta brick, rellenas de gambas y puerros, que están fabulosas. Desde aquí le mando un saludo a la chica que me lo enseñó, una chica estupenda.

-¿A qué le teme en la vida?

-A no cumplir con las expectativas que te pones. Cuando la gente te pide algo, uno puede cubrir o no lo que te solicitan. El no ser capaz de cubrir lo que te piden es uno de mis mayores miedos, el fallar a la gente.

-Dentro de la magia, ¿cuál considera que es la especialidad más difícil?

-Por lo menos desde mi punto de vista, te das cuenta que cuanto más subes de nivel todas tienen dificultades. Unas parecen ser más manipulativas, otras con más capacidad para conseguir del público algo que no deseas y otras quizás sean más teatralizadas o requieran una gran ilusión. Pero todas tienen su dificultad, su sacrificio y su esfuerzo.

-¿En la magia, los premios para qué sirven?

-Para darse a conocer. Para que la gente reconozca los años de esfuerzo y sacrificio y tengas un galardón que lo demuestre. Es el equivalente a las medallas de oro en los récords olímpicos, no sirven más que para el reconocimiento de los atletas, para decir: «Aquí estoy yo, he sido capaz de llegar a este triunfo». Si no hubiera los premios, nadie sabría quién es el mejor y nadie sabría por qué hay que valorar a esa persona.

-¿Qué deporte practica, si practica alguno?

-Natación. Es el que más me gusta con diferencia.

-¿Sus amigos le han cogido el truco?

-Cuando eres pequeño, son los que disfrutan y están a tu lado cada vez que haces magia. No es coger el truco, pero sí que ayudan a pensar nuevas ideas o te dicen: «Oye, esta parte no me ha gustado. ¿Podrías hacer algo diferente?». Son los que te ayudan a crear nuevas ilusiones para los demás.

-¿Cuál es su proyecto más inmediato, sobre qué está trabajando?

-Tengo demasiadas cosas en que trabajar hoy en día. Pero ahora, desde ofrecerme giras por toda España y Europa, hasta darte a conocer y tener un tiempo de reflexión. Mi empeño más inmediato es empezar a creerme todo lo que me está ocurriendo, que todavía no termino de hacerlo.

-Para usted sería más fácil que para otros hacer trampas en el póquer. ¿Lo ha pensado alguna vez?

-Sí, lo he pensado e incluso me lo han ofrecido. Pero el póquer tiene un factor, que además me encanta, que son las matemáticas. Una cosa importantísima, la estadística, para saber cómo funciona. Tengo varios amigos que juegan al póquer de forma profesional y alguna vez me lo han dicho, que con la psicología que yo utilizo sería muy bueno, pero... no tengo tiempo para hacerlo. [Risas].

-¿Le interesa la política?

-No demasiado, la verdad. No es un campo en el que tenga especial interés. No tengo tiempo para dedicarme a ello.

-¿El futuro de Extremadura mejoraría si nuestros universitarios encontraran trabajo en la tierra?

-De eso creo que no cabe ninguna duda. Cuantas mejores posibilidades tengan las personas más preparadas en nuestra comunidad, siempre será mejor para el territorio, siempre será mejor que la gente esté más preparada.

-Conoce bien la Universidad extremeña. ¿No cree que, por desgracia, muchos de los universitarios tienen que seguir saliendo para encontrar trabajo?

-Desgraciadamente, creo que muchos universitarios viajan fuera, pero cada vez permanecen más en esta tierra. Poco a poco se está intentando el empleo para ello, cosa que antes no se hacía.

-¿Proclamarse campeón del mundo en China ha cambiado su vida?

-Mucho más de lo que me imaginaba. Todavía no me lo creo ni me creo las cosas que me están sucediendo día a día. Me doy cuenta de que los cambios van agigantando lo que esperaba.

-¿La magia es tan universal como el humor?

-Un poco más. En el humor necesitas tener el idioma, la palabra de la gente que te ve. Con la magia no es necesario. Puedes hacer magia con gente que no conoce tu lengua y pueden disfrutar de ella.

-Por cierto, ¿cuántos idiomas habla con fluidez?

-Pues hablo inglés, francés y castellano, y tengo conocimientos de italiano y alemán, y algunos más en los que puedo hacer la introducción para mis actuaciones como polaco, checo, chino...

-Actuó en Bruselas, en la Comisión de Economía, ¿qué tal la experiencia?

-Única. Una experiencia, que me encantaría volver a repetir, que me encantaría volver a disfrutar, en un sitio como ese, donde las personas que deciden en mayor o menor medida el futuro de Europa se unen y se reúnen para mejorar la sociedad. Creo que es un sitio donde todo el mundo debería estar alguna vez en su vida, y yo tuve la oportunidad de estar y compartir mi magia allí.

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