Montijo declara la guerra a la SGAE

Pide una lista de autores para no ponerlos en los bares y comercios

L. E.BADAJOZ
Montijo declara la guerra a la SGAE

Los comercios de Montijo se plantan. Al igual que se ha realizado en otras comunidades españolas, están cansados de lo que ellos consideran que es la voracidad recaudatoria de la Sociedad General de Autores (SGAE).

Por eso, han decidido rebelarse y emprender una serie de medidas legales contra ella. A través de la asociación empresarial local, han mandado un burofax exigiendo a la sociedad de gestión la lista de socios que la componen. Aseguran que por ley les tiene que ser entregada.

Así lo cuenta en una nota de prensa la Asociación de Empresarios de Montijo y Comarca (Ademyc), con más de 250 socios.

De esta manera, se pretende recopilar una lista fiable de los autores y editores afiliados a la SGAE, que les será entregada a los socios. Ademyc les recomendará que eliminen las colecciones musicales y audiovisuales de estos artistas.

La asociación admite que la medida es restrictiva, «que evidentemente dañará los intereses de los autores españoles afiliados, pero a la que no nos ha quedado más remedio que recurrir por la voracidad recaudatoria de esta asociación, que incluso en tiempos de crisis se permite gravar nuestros negocios con un impuesto de dudosa legitimidad, aunque avalado por la patente de corso proporcionada por el Gobierno español».

Mario López es el delegado de Hostelería de esta asociación empresarial. Asegura que se trata de una cuestión de libertad. Se pretende que los socios sepan qué es lo que están pagando y tengan la posibilidad de decidir si hacerlo o no. «El actual sistema nos considera a todos culpables».

Exige a la entidad que actúe con mayor profesionalidad. «Los empresarios no estamos dispuestos a consentir esta especie de patente de corso. Hay veces que hasta los inspectores negocian y regatean el importe que hay que pagar. Esto nos hace sospechar que tienen otros intereses que no son los de la protección de la cultura». Como ejemplo de lo que dice, cuenta que han pasado facturas a restaurantes donde sólo suena música clásica en versiones originales, y que por tanto no deberían estar sujetos a derechos.

Precisamente, sobre los inspectores gira la segunda parte de las medidas que Ademyc ha tomado. Han advertido a la SGAE que sus inspectores «deben identificarse como tal, facilitando nombre, apellidos y DNI, la relación laboral que los une con la SGAE y el método que utilizan para la inspección».

El representante de los empresarios asevera que una buena parte de éstos son simples comisionistas, sin mayor vínculo con la entidad, y que buscan sacar el mayor rédito económico posible. Denuncia que muchas de estas inspecciones se producen grabando sin avisar en el interior de los locales, lo que constituye un delito.

«Cuando pedimos que se nos informe de la identidad del inspector para denunciarle, nunca nos facilitan los datos», cuenta Mario López. Los comerciantes de Montijo reclaman también a la SGAE que no considere a los empresarios hosteleros y comerciantes como un gremio que se aprovecha de las obras de sus afiliados para hacer negocio.

Ademyc asegura que el proceso legal que ha iniciado llegará a los tribunales en el caso de que los intereses de sus socios sigan viéndose comprometidos, ya que consideran el afán recaudatorio de la SGAE una provocación.