Las cigüeñas se quedan en Extremadura por su nueva dieta

Los cambios alimenticios -más que las modificaciones climáticas- son los causantes de las mutaciones en la conducta migratoria de estas aves

EFE | HOY.ES
Dos cigüeñas descansan en su nido, construido sobre la cúpula de un edificio extremeño. / HOY/
Dos cigüeñas descansan en su nido, construido sobre la cúpula de un edificio extremeño. / HOY

Los cambios alimenticios -más que las modificaciones climáticas- son los causantes de las mutaciones en la conducta migratoria de las cigüeñas, que ya no eligen pasar el invierno en África, afirmó Francisco Purroy, ex presidente de SEO/Birdlife y catedrático de Zoología en la Universidad de León (ULE).

Los nuevos recursos alimenticios, como los cangrejos rojos en los arrozales o los desperdicios de los vertederos, han provocado el cambio observado en los movimientos de las cigüeñas de España y Portugal.

El dicho popular decía que "por San Blas (3 de febrero), la cigüeña verás", pero el nuevo hábito alimenticio de estas aves permite que hoy, por ejemplo, podamos ver cicónidas en lugares como Salamanca, León o Zamora, según el catedrático.

No es tanto el cambio climático lo que ha afectado a las conductas migratorias de las cigüeñas -ya que estas aves, por su plumaje pueden resistir bien temperaturas frías-, sino los nuevos hábitos alimenticios, aunque siguen prefiriendo quedarse en las zonas del sur de la península, ha explicado Purroy.

"El motor de la migración, más que la temperatura, es la comida". sentenció el experto en aves.

La cigüeña ha pasado por momentos difíciles; de unas 15.000 parejas en 1948, se descendió a sólo 6.753 en 1994, pero el cambio de hábitos ha generado un repunte de la especie, que alcanzó en 2004 -último censo oficial- la cifra de 33.217 parejas.

España alberga una de las poblaciones más importantes del mundo de cigüeña blanca, junto con Polonia y Ucrania, y en tan sólo diez años -de 1994 a 2004- la población registrada creció un 99,59 por ciento.

La mayor parte de las aves se encuentra en la zona occidental de la Península Ibérica, siguiendo un itinerario que se ajusta a la antigua Vía de la Plata, que iba de Mérida a Astorga.

De este modo, las provincias de Badajoz , Cáceres, Salamanca, Zamora y León poseen los mayores censos del ave.

Las diez provincias en las que se encuentra el mayor número de familias de estas aves son, de mayor a menor: Cáceres (7.035), Badajoz (4.155), León (2.799), Salamanca (2.627), Segovia (1.582), Zamora (1.581), Ciudad Real (1.493), Sevilla (1.391), Ávila (1.261) y Madrid (1.221).

Según el mismo informe, donde habita el mayor número de parejas por cada cien kilómetros cuadrados es en Cáceres (35,27), Segovia (22,77), Salamanca (21,30), Badajoz (19,19) y León (18,10).

Castilla y León es, por tanto, y debido a su extensión, la comunidad autónoma en la que se registra el mayor censo de cigüeña blanca, con 12.017 parejas de aves contabilizadas en 2004, seguida por Extremadura, con 11.190 parejas.

Antaño, emigraban prácticamente todas al continente africano para alimentarse, especialmente de saltamontes, en países como Nigeria, Mali o Chad, pero el último cambio observado por los expertos es que ahora las poblaciones de estas aves migratorias permanecen en zonas templadas de España, principalmente en torno a los ríos y vertederos, ha explicado el zoólogo.

La mayor parte de las cigüeñas moradoras del norte de España se encuentran en estos momentos en Andalucía y Extremadura, "pero ya no en África", ha precisado Purroy.

En torno a los vertederos, como en el de Cáceres, se pueden llegar a contar 20.000 cigüeñas, ha sentenciado el experto.