El río Guadiana la convirtió en un enclave estratégico

E. Z. B.BADAJOZ
El puente de la localidad, destruido durante la Guerra Civil. / HOY/
El puente de la localidad, destruido durante la Guerra Civil. / HOY

«Pasear por Medellín es recorrer la historia», asegura el arqueólogo Hipólito Collado. No le falta razón. En la localidad se han asentado distintas culturas en todos los periodos históricos, desde el siglo VIII antes de nuestra Era hasta la actualidad. Si hay algo que caracterice al enclave y que ha permitido los establecimientos poblacionales es que se sitúa en un lugar estratégico.

Desde el Paleolítico las diferentes culturas que han poblado el suroeste de la península han sido conscientes de este hecho. La razón es que en el río Guadiana a su paso por Medellín, hay un vado, algo que permite atravesarlo a pie o a caballo sin necesidad de puentes. A este hecho se une la riqueza agropecuaria y minera del lugar y su conexión directa a través del curso del río Ruecas con la zona de Logrosán. Nada es casualidad.

Desde época Paleolítica inferior y hasta el Neolítico hay indicios de ocupaciones a las orillas del Guadiana. Ello se constata por las piezas de sílex encontradas en la zona.

El periodo orientalizante fue quizás uno de los más fructíferos para Medellín. Hay un asentamiento constatado al menos desde la Edad del Bronce en el cerro donde actualmente se ubica el castillo. La principal razón de la incursión del reino de Tartessos en Extremadura fue el control de los minerales. Los tartesos introdujeron nuevos conocimientos en cerámica y metalurgia, sistemas constructivos e incluso la escritura. Las excavaciones realizadas por Martín Almagro Gorbea sobre la necrópolis y el poblado orientalizante demuestran la imbricación cultural, social y económica con el mundo tartésico del sur peninsular. Se cree que el nombre de esta ciudad fue Conisturgis y llegó a tener un alfabeto propio.

En los trabajos arqueológicos se halló un kylix, una copa de cerámica decorada con la imagen de Zeus, una colección de marfil fenicio y objetos de bronce e hierro. Toda la riqueza del Medellín tartésico puede contemplarse en el Museo Arqueológico de Badajoz.

Tras la cultura tartésica, los pueblos celtas, originarios de Centroeuropa, comenzaron a penetrar en la península ibérica. Un pueblo de esta cultura se asentó en torno al siglo III a. C. en la zona de Medellín, que poseía desde la época orientalizante un gran poder económico debido al control de las Vegas del Guadiana y al erigirse como paso obligado del comercio de metales. En esto quizás reside su extraordinario desarrollo y su temprana romanización.

Metellinum fue fundada en el 79 antes de nuestra Era y se convirtió en una de las primeras colonias de la península. Hay que tener en cuenta que la ciudad romana era solo una parte del gran territorio que constituía la colonia de Medellín y que ocupaba unos 1.600 kilómetros cuadrados y dividido en circunscripciones territoriales.

En el transcurso del siglo V las provincias occidentales del Imperio Romano sufrieron una total desmembración. En el año 768 los musulmanes llegaron a Medellín. A ellos se les debe la reconstrucción de la fortificación romana en la cima del cerro, el actual castillo, del que apenas se conserva un aljibe de dos naves. También se conoce que Medellín estuvo involucrada en una importante rebelión beréber contra el poder cordobés.

En 1227, Alfonso IX reconquista Medellín, pero dos años después recae nuevamente en manos árabes, hasta que finalmente en 1234 Fernando III lo adhesiona a Castilla. Se estableció el régimen feudal y la localidad aumentó su población. A mediados del siglo XV, la ciudad se convierte en Condado, siendo el primer Conde Rodrigo de Portocarrero y Monroy.

En 1485, Medellín vio nacer al que posiblemente sea su vecino más ilustre: Hernán Cortés, quien abandonaría la localidad rumbo a la isla de La Española. El conquistador participó en la expedición de Cuba, derrotó a los mayas, consiguió que se rendiesen ante él los aztecas y fue nombrado gobernador y capitán general de Nueva España. Pero no sería el único habitante de Medellín que se animaría a 'hacer las Américas'. Alonso Bernáldez de Quirós fue gobernador de Venezuela. Se estima que cerca de 300 habitantes partieron de la ciudad para embarcarse rumbo al nuevo mundo.

Durante el siglo XVI el Condado de Medellín era uno de los territorios más importantes de la Baja Extremadura. En esta época contaba ya con cuatro parroquias: Santiago, San Martín, Santa María del Castillo y Santa Cecilia.

Durante el XIX, durante de la Guerra de la Independencia, en las inmediaciones de Medellín se librarían algunas batallas importantes.

En agosto del 1936, las tropas del General Yagüe toman la ciudad de Badajoz, hecho que repercutirá en las restantes poblaciones de la provincia que, al igual que la capital, sufrirán grandes pérdidas económicas y materiales. Medellín, que estaba situada en la línea del Guadiana y ejercía de frontera, se convierte en punto estratégico del enfrentamiento entre nacionales y republicanos.

El puente sobre el Guadiana fue objeto militar y se bombardeó. Tres de sus arcos quedaron destruidos. En el castillo de Medellín aún se conservan trincheras y restos de la presencia de los 'maquis' pues se ocultaron ahí tras la contienda.

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