Un particular obliga a una eléctrica a pagar más de 200.000 euros a 5.000 clientes

Un vecino de Piornal que denunció a Eléctricas Pitarch por un cobro indebido recupera sus 312,34 euros y ayuda a otros extremeños

CELESTINO J. VINAGREMÉRIDA
Ángel Escudero, con la sentencia que le da la razón en su conflicto con Eléctricas Pitarch . / HOY/
Ángel Escudero, con la sentencia que le da la razón en su conflicto con Eléctricas Pitarch . / HOY

Ángel Escudero Salgado, de 62 años, profesor de un instituto de Salamanca y natural de Piornal, se ha hecho un favor a sí mismo, a otras 5.000 familias aproximadamente y, de paso, ha ganado un pulso a una empresa eléctrica. Su historia recuerda mucho a la película Don Erre que erre. Con un grado de obstinación indescriptible, eso sí, ayudado por disposiciones normativas que le daban la razón, va a recuperar los 312,34 euros que el grupo Pitarch, centralizado en Cáceres, le cobró, según sentencia firme, de forma indebida a raíz de la desaparición de la tarifa nocturna.

A este profesor piornalego, la eléctrica (bajo el nombre de Eléctrica del Oeste Distribución) le va a devolver algo más de las antiguas 50.000 pesetas, pero la compañía, en total, tiene que reintegrar -de hecho, ya ha empezado a hacerlo- más de 200.000 euros (en pesetas, más de 33 millones) entre sus clientes, repartidos por diversos puntos de esa provincia y por el 'islote' de Valle de Santa Ana, al lado de Jerez de los Caballeros, el único municipio que atiende la empresa cacereña en Badajoz.

Dos sentencias, una de 14 de abril de 2009, por el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 5 de Cáceres, y otra, la más reciente y definitiva, publicada por la Audiencia Provincial cacereña el pasado 24 de septiembre, cierran el pleito abierto a finales de 2008 por Ángel Escudero. El 1 de julio de ese año entró en vigor un Real Decreto, el 871/2007, de 29 de junio, que suprimía la que hasta entonces era conocida como tarifa nocturna y regulaba la situación en la que quedaban los consumidores que estuvieran acogidos a esa tarifa.

Obligado por la norma, en diciembre de 2007, este vecino de Piornal cambió la póliza de suministro de su vivienda, para adecuar la potencia contratada a la máxima prevista a demandar por la acometida de una nueva tarifa (cuota de extensión y de acceso). Para Eléctricas Pitarch, esto suponía unos derechos de enganches nuevos, justo lo contrario que pensaba el profesor de instituto y, como después se comprobó, la Junta de Extremadura, la Comisión Nacional de la Energía y el juzgado.

El choque entre el cliente y la empresa eléctrica se produjo inevitablemente y Ángel Escudero decidió no pagar... Hasta que la compañía le advirtió, en dos ocasiones, que si no lo hacía le cortaría la luz (la notificación le llegó justo después de Año Nuevo, el 2 de enero de 2008, y decía que tenía hasta el día 12 para abonar esa cantidad). Pagó esos 312,34 euros, pero, al mismo tiempo, decidió que no se iba a rendir.

Consultas y juicio

«Tenía claro que no debía pagar nada porque no hacía ninguna acometida nueva para ampliar la potencia de mi casa, sino que una nueva normativa me exigía un cambio. Me informé de ello a través de varias vías. La primera, la oficina del Consorcio Extremeño de Información al Consumidor, en Cuacos de Yuste. Allí me atendieron extraordinariamente y me dijeron que tenía derecho a no pagar esa cantidad. El segundo camino que elegí fue a través de la oficina de Iberdrola en Salamanca, que me dijo que ninguna compañía iba a cobrar por ese cambio», explica Escudero. Aún buscó una tercera vía.

Escribió a Mérida, a la Dirección General de Ordenación Industrial, Energética y Minera, para consultarle su tema. «La primera vez no me contestaron. Lo hice una segunda vez y, esta vez, sí lo hicieron. Me confirmaron que su versión coincidía con la mía», agrega.

Llegados a este punto, Ángel Escudero se puso en contacto con Eléctrica Pitarch a través del teléfono, del correo postal y del correo electrónico para «decirles que no tenían derecho a cobrar por eso. Pero encontré no sólo rechazo, sino avasallamiento y, en cierta manera, una actitud en la que parecían reírse de mí. Visto que era imposible llegar a un acuerdo normal, decidí que había que acudir al juzgado», finaliza. Antes intentó urdir una demanda colectiva con el resto de vecinos de Piornal (unos 100 estaban afectados por la misma situación), pero no fue posible. No se echó atrás.

Desde la compañía, su director general, Javier Pitarch, justifica que a sus usuarios se les facturó la acometida «porque teníamos una interpretación de que el real decreto lo permitía y, al menos, había un periodo transitorio, hasta el 1 de julio de 2008, en el que no quedaba claro. Otro argumento es que no se podía aplicar de forma retroactiva la modificación tarifaria antes de la segunda disposición que cumplimentaba el Real Decreto 871 (que aclaraba una cierta ambigüedad de éste)».

Los argumentos contrapuestos los escuchó primero el magistrado Joaquín González Casso, del juzgado de Primera Instancia. Allí acudió Escudero, solo, para el juicio verbal previsto, siguiendo el principio de justicia gratuita -que permite acudir sin procurador y abogado si la cantidad demandada es menor de 900 euros-.

«La verdad es que no las tenía todas consigo. Me presenté sin abogado y la eléctrica llegó con dos de Madrid más el procurador. El juez me preguntó qué pruebas traía y dije que lo que tenía era sólo el informe de la Junta. Ellos, en cambio, presentaron un gran dossier con normativas de todo tipo. Pensé que lo tenía perdido pero, afortunadamente, no fue así», expresa Ángel Escudero.

Devolución

En primera instancia, la Justicia estimó íntegramente la demanda del vecino de Piornal, condenando a Eléctrica del Oeste Distribución SL a que abonara la cantidad de 312,34 euros más los intereses legales generados desde el 28 de julio de 2008, además del pago de las costas procesales. Contra esta resolución cabía recurso de apelación y la empresa, obviamente, recurrió.

Pero la Audiencia Provincial de Cáceres, su sección 1, presidida por Juan Francisco Bote Saavedra, sentenció en idéntico sentido. «Visto el proceso civil, hemos empezado a devolver el dinero al resto de clientes que están en la misma situación que ese señor aunque no hayan acudido a la vía judicial. Un último informe de la Comisión Nacional de la Energía nos ha convencido de ello. El dinero ya está llegando a los usuarios», dice Pitarch.

«A mí todavía no me ha llegado. En cualquier caso, me siento un hombre feliz por mí, pero también por el resto de los vecinos del pueblo y por otra gente porque están cosas no se pueden permitir», finaliza Escudero.

El grupo eléctrico Pitarch cuenta con unos 32.000 abonados, prácticamente todos en territorio cacereño, fundamentalmente repartidos en el Valle del Jerte, del Ambroz, zona de Montánchez-Almoharín, en el barrio de La Mejostilla, en Cáceres, y en la pequeña localidad pacense Valle de Santa Ana.

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